2o11 - En medio del bosque

Oct 03, 2011 @ 12:50 pm by CaDs

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2o11 - En otro lugar
2o11 - Dos rocas unidas por una cuerda
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Me giré y efectivamente, a unos cuantos pasos detrás se encontraba aquel gato al que le había retratado hacía un rato. Caminaba sin hacer ruido alguno, con la cola levantada, las orejas aplastadas contra el cráneo y con los ojos, con las pupilas completamente dilatadas y oscura, mirando en nuestra dirección.
—Cómo sabes que me está siguiendo a mi? —le pregunté sin apartar la vista del gato. El animal, al ver que mirábamos en su dirección se había detenido y aguardaba sentado tranquilamente a que reanudáramos nuestra marcha.
—Pues no lo se, pero me ha parecido ver que desde que le has hecho aquella foto ha comenzado a seguirte.
—Que raro, —pensé yo. Hice algunos aspavientos con las manos y farfullé algo que sonara medio amenazador para ver si conseguía espantarlo, pero el gato permaneció en el mismo sitio. La única diferencia es que ahora ya no me miraba y se contentaba con acicalarse lamiéndose una pata. —Bueno, ya se cansará, —desistí.

—Sabes? yo creo que tu estás en medio de un bosque, —continúa él sin hacer el menor caso al gato. —Un bosque tremendamente espeso. Pero estás tan profundo en el bosque que de alguna manera has perdido de vista los árboles y te has olvidado de dónde estás.
—Un bosque?, —le pregunto mientras continúo tras sus pasos sin apartar los ojos del animal.
—Así es, estás perdido en medio del bosque, los árboles han crecido tanto que no te dejan ver la salida y ahora no te queda más remedio que dar tumbos, tropezando con un montón de ramas desorientado a la espera de que alguien te recuerde dónde estás y cómo salir de ahí.
—Ya veo, y ese alguien eres tu?, —pregunto yo molesto mientras observo como el gato deja de lamerse y vuelve a emprender su camino tras nuestros pasos.
—No necesariamente. Yo a mi manera estoy metido en otro bosque y probablemente estoy igual de perdido que tu. Pero tu estás fuera de ese bosque y, si hiciera falta me podrías enseñar el camino de salida.
—O sea que todo el mundo anda perdido en su bosque particular?
—No todo el mundo, los hay que no se pierden nunca en ningún bosque, —continúa él mientras atravesamos un paso a nivel. A estas horas el último tren hace ya tiempo que ha pasado y las estaciones, de alguna manera desnudas sin gente esperando en ellas, esperan yertas a que pase la noche para volver a la vida.
—Y por qué? Por qué yo tengo que perderme en un bosque y otros no?, —le pregunto mientras tomo una fotografía en medio del paso a nivel.
—Eso yo no lo se, pero hay gente para la que todos los caminos son tan claros como esa vía de tren.

東京

Nos despedimos en la esquina de siempre al cabo de un rato. Yo ya empezaba a tener sueño y además por algún motivo sentía la cabeza embotada aquella noche.

—Mira está claro que a esa chica le gustas. No se muy bien que habrá visto en ti o hasta que punto estará interesada o no, —me dijo mientras se alejaba caminando, —pero no quedaría tanto contigo si no fuera así. Deja de hacer el tonto y decídete de una vez antes de que sea demasiado tarde.

Asentí con la cabeza mientras le dirigía una despedida con la mano. No era la primera vez que me decía algo similar, pero por algún motivo yo prefería siempre ignorarlo. De alguna manera no lo sentía así.
“Antes de que sea demasiado tarde” había dicho él.

— No te parece que a veces es como si todo el mundo funcionara a un determinado ritmo, y tu fueras a contratiempo?, —me había preguntado Ella mientras acercaba a su boca un vaso cubierto de gotitas debido a la condensación.
Era un día de fines de verano, todavía se notaba el calor húmedo de la estación, pero de vez en cuando podía sentirse alguna que otra brisa de frescor que recordaba que todo tiene una duración determinada, y tarde o temprano, acaba terminando.
— Algo así como si los relojes de todo el mundo marcaran la misma hora y el tuyo fuera un minuto adelantado? —pregunto yo.
Pareció considerar mi pregunta mientras bebía un par de sorbos de café helado.

—Más bien es como si, no importa la prisa que te des, siempre llegaras tarde a todo. —Ella seguía algún hilo de pensamiento mientras le daba la última calada y apagaba contra el cenicero un Kent a medio fumar.
—Hmmm supongo que eso sería tremendamente frustrante, —la digo mientras observo cómo ella acaricia el lóbulo de su oreja izquierda.
Debía de tratarse de un gesto involuntario, le pasaba siempre que charlábamos. Cada vez que dejaba volar su imaginación terminaba por rozar con sus dedos el lóbulo de su oreja. Aquella tarde, llevaba el cabello ligeramente ondulado teñido de color castaño, como todavía hacía calor lo llevaba recogido y dejaba ver su precioso cuello.
—Pero a mi me pasa de verdad, —me dijo alzando la mirada y fijando por primera vez aquella tarde sus ojos en los míos. —No importa lo mucho que corra, siempre llego cuando el momento ha pasado, —dice mientras desvía la mirada tras parpadear suavemente.

.

Desde el día que la conocí siempre había tenido un cierto aire de soledad o nostalgia a su alrededor. No era que estuviera triste o se sintiera sola necesariamente, simplemente era la sensación que transmitía.

—A lo mejor es que eliges llegar tarde a propósito, —la respondo. Puede que en realidad nada de aquello te interese y sólo quieres aparentar que te das prisa. Es como cuando llegas a la oficina y haces ver que lamentas mucho el retraso cuando en realidad esa mañana has decidido pasar primero por el gimnasio o hacer algún recado.
—A propósito?, no lo había pensado. —dijo mientras cambiaba de postura y se recostaba en el pequeño sofá que compartíamos.

Aquel día habíamos decidido encontrarnos cerca de la estación de Tamagawa e ir a dar un paseo a lo largo del río. Al cabo de un rato nos había entrado sed, así que habíamos decidido parar en una pequeña pequeña cafetería con una terraza desde la que se podía mirar el río.
—Tal vez tengas razón, tal vez es sólo cuestión de no querer llegar tarde, —respondió Ella al cabo de un rato de darle vueltas a algo en su cabeza.
—Claro que a veces no hay hay elección posible —continúo yo. —Hay cosas que simplemente suceden estés o no preparado para ellas, y ante eso no hay mucho que se pueda hacer. Quiero decir que no puedes decidir el momento adecuado para que llueva o el momento adecuado para que te diagnostiquen una enfermedad o decidas tener hambre. Ese tipo de cosas suele tener su agenda privada y casi nunca consultan con terceros, —digo yo mientras observo las volutas de humo ascendiendo desde el cenicero.

Ella me miraba con la mano apoyada en su mejilla y la otra jugueteando con alguno de los cables que se enredaba en su melena.
—Pero como no puedes hacer nada ante ese tipo de cosas es casi mejor no pensar en ello, —continúo yo. —Además yo no me preocuparía tanto, conmigo nunca te retrasas, —la digo sonriendo.
—Contigo es diferente, —dice ella mirándome por segunda y última vez aquel día. —Contigo a lo mejor todavía no es demasiado tarde.

Tamagawa

…continuará

2o11 - Dos rocas unidas por una cuerda

Sep 29, 2011 @ 11:58 am by CaDs

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2o11 - En otro lugar
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—Si, —le digo levantando la mirada hacia el cielo. Esta noche una de las lunas estaba casi llena y de la otra a penas si se veía un fragmento, como si al gato de Cheshire se le estuviera apagando la sonrisa. —Es curioso verdad? Creo que están ahí desde la noche del terremoto.
—De verdad?, yo hasta la otra noche no me había dado cuenta, —me responde mientras continua caminando a lo largo de las callejuelas medio desiertas.

Hasta hace algunos meses atrás estas mismas calles habrían estado abarrotadas de gente, la mayoría hombres de negocios rondando la cuarentena, borrachos y buscando desesperadamente dónde tomar la última copa antes de que llegara la hora del último tren.
Pero por alguna razón desde hacía algunos días, a penas si se veía gente por la calle una vez caía la noche, como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo en que lo más sensato después de trabajar era volver a casa directamente sin entretenerse demasiado.
— El otro día al regresar a casa vi una carta en el buzón, —continúa hablando más para si mismo que esperando que yo le escuchara. — Al principio me sorprendió muchísimo. No era una de esas cartas que te mandan los bancos con las facturas del mes o el estado de la cuenta, esta carta tenía algo especial. No se como decirlo, “era” una carta.
— “era” una carta, —repito sin entender del todo. —Te refieres a que no era un catálogo o una postal? —La verdad es que yo no solía recibir mucha correspondencia así que no estaba seguro de a qué se refería con aquello de “carta”. Que yo sepa a casa sólo me llegaban los recibos del gas y del agua y alguna que otra nota del casero con las infracciones cometidas por los vecinos al tirar la basura. Al parecer el hombre se tomaba muy en serio el tema del reciclaje.

—Me refiero a que era un papel en el que alguien había escrito algo. —Se había parado a hacer una foto de una ventana. A través del cristal se podía ver el interior de un bar desvencijado. En las estanterías se apilaban montones de discos, revistas y una botella de Cinzano, y de la pared colgaba una foto enorme de una actriz de Hollywood cuya mirada recordaba una inocencia perdida largo tiempo atrás.

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—Alguien tenía algo importante que decirme y me escribió una carta, —continuó. — No se si te habrás dado cuenta, pero escribir una carta conlleva un montón de trabajo.
—De verdad? —lo cierto es que yo nunca me había parado a pensar en eso. —A qué te refieres con un montón de trabajo?
—Me refiero a que primero tienes que elegir el tipo de papel. Dependiendo de lo que quieras decir, debes elegir un papel u otro. No puedes escribir algo alegre en un papel pensado para dar malas noticias, así como no puedes escribir una nota de condolencias en un papel estampado. Cada mensaje tiene su papel, —explicó mientras hacía un par de disparos con la cámara. —Así pues debes de elegir el papel adecuado, luego la tinta adecuada, el sobre adecuado…
—Ya veo, y eran buenas noticias o malas noticias?
—No lo se, no la leí. —Me dijo mirándome seriamente. —Cuando abrí el sobre había un billete de tren y una nota doblada en su interior.
—Un billete de tren?, —pregunté perplejo. —y una nota?, que ponía?
—Como te dije antes, no quise leerlo. Si abres una carta y ves una nota doblada con un billete de tren, de alguna manera sabes que, de leer esa nota, toda tu vida puede cambiar. —Había vuelto a colgarse la cámara al hombro y jugueteaba con el cable enredado.
—Hmm, algo así como un punto de inflexión?
—Exacto, si lees la nota tienes que tomar una decisión.
—Y no querías decidir nada. —concluyo mientras me asomo por la ventana en la que él había estado tomando fotos y trato de recordar el nombre de esa actriz.
—Mi decisión fue no leer la nota y tirar la carta a la basura.
—Ya veo.

Seguimos caminando en silencio. Al doblar la esquina comenzamos a adentrarnos en lo que debía de ser una zona de clubs de alterne. Las entradas de los bares estaban llenas de pegatinas con números de teléfono en llamativos amarillos y rosados acompañados de fotos de todo tipo, desde jóvenes con cara de no haber roto un plato en su vida, hasta mujeres maduras con cara de haber roto demasiados.

Tokyo Sumer 2011

Pasamos de largo en silencio, hoy no buscamos ese tipo de diversión. De hecho hacía mucho tiempo desde la última vez que había entrado en uno de esos lugares. No recordaba gran cosa de aquella experiencia, y los pocos fragmentos que en su día logré juntar eran lo suficientemente extravagantes como para no querer hacer memoria.

—Hoy he comido con Ella. —confieso mientras miro al otro lado de la calle como una mujer apoyada sobre una barandilla escribe algo en su teléfono móvil. Me resulta curioso que ella parece estar tan fuera de lugar ahí, escribiendo en su teléfono, como nosotros sacando fotos por callejones oscuros y a penas iluminados. Lleva los cables sin arreglar, colgados por doquier, tan enredados que hasta resultan hipnóticos, casi ocultan por completo su cara y resulta difícil adivinar su edad.
Casi sin pensarlo y sin dejar de caminar la hago una foto, me pregunto si será una prostituta.

Dark Shinjuku

—Otra vez?, cuantas veces van ya? —me pregunta tras observarme durante unos segundos.
—No lo se, acaso importa?, —le respondo volviendo a colgar la cámara al hombro.
—Deben de ser ya veinte o treinta veces que os habéis encontrado. Aun nada?
—Hmm —Cada vez que salía Ella en la conversación, él siempre me preguntaba lo mismo. Y aun seguía sin saber que contestar.
—Si no te espabilas va dejar de responder a tus mensajes.
—Ya lo se, —miro hacia las dos lunas otra vez y respiro profundamente. El aire fresco de principios del otoño resulta vigorizador “El cielo de otoño está más alto” había dicho Ella. —Sabes? no es fácil. —Digo de pronto sin pensar. —Todavía no he decidido si quiero intentarlo si quiera.
—Pero la quieres no?, al menos siempre estás hablando de Ella.
—No lo se, a lo mejor es que sólo me gusta cómo me hace sentir. —Respondo sin mirarle, más para mi mismo que para el. —A lo mejor sólo la quiero porque sé que no puedo tenerla.
—Y si llegaras a tenerla, la dejarías de querer?
—Muy posiblemente, —respondo mientras trato de desenredar sin éxito uno de los cables que se enroscan entre los botones de mi camisa.

—Has estado alguna vez en el mar de Futami?
—No, por qué? —respondo negando con la cabeza.
—En el mar de Futami está el santuario de las piedras casadas. Bueno, en realidad no son más que dos rocas enormes cerca de la costa, pero un buen día a alguien se le ocurrió que esas dos piedras, cada una por su cuenta, parecían estar muy solas, así que decidieron “casarlas” entre sí atándolas con una cuerda.
—”Casarlas atándolas con una cuerda”, —repito en voz baja.
—Al parecer la idea tuvo éxito y un montón de parejas comenzaron a visitar el pequeño templo pidiendo a los dioses buena fortuna en sus matrimonios. Ahora es todo un símbolo entre la unión del hombre la mujer.

夫婦岩

—Ya veo. Y que me quieres decir con eso?
—Pues que igual a ti y a Ella alguien os ha atado con una cuerda y ahora en cierto modo estáis unidos. Piénsalo bien, —continuó. —Esas piedras estaban tan tranquilas sobresaliendo en el mar, cuando de pronto y sin venir a cuento, alguien decide por las buenas atarlas con una cuerda y antes de que se den cuenta tienen a cientos de parejas haciéndoles reverencias y pidiéndoles felicidad y fortuna.
—Bueno, igual las piedras son más felices ahora no? —pregunto yo incómodo tratando de desviar el tema.
—Todo lo feliz que puede ser una roca supongo.

—Para dónde era el billete de tren? —le pregunto tras seguir caminando un rato en silencio.
—Me llevaba bastante lejos de aquí —fue su respuesta.

Se hacía tarde, así que comenzamos a dar la vuelta. No hablamos mucho más aquella noche. Cada uno andaba perdido en sus pensamientos. Yo recordaba unas semanas antes cuando Ella se había presentado una noche sin avisar en la puerta de mi apartamento.
Aquella noche había caído una fuerte tormenta y la había cogido saliendo del trabajo en su bicicleta. Pero en lugar de ir a su casa había decidido venir a mi apartamento por alguna extraña razón.
Ella era así, no necesitaba razones para hacer las cosas, o si esas razones existían simplemente no sentía la necesidad de compartirlas con nadie.
Cuando escuché el timbre y abrí la puerta la vi completamente empapada, con el pelo aplastado contra su rostro, sus cables enmarañados como sólo Ella era capáz y su ojos adormilados en los que brillaba una luz de la que yo, y probablemente muchos otros, bebíamos.
Pasó a casa sin decir nada, tan solo haciendo una pequeña inclinación de cabeza. Dio la casualidad de que había hervido agua para hacer té un poco antes, así que le serví una taza mientras ella revolvía en mi armario buscando algo con lo que secarse.
Al cabo de un rato volvió a la cocina con la cabeza envuelta en una toalla y con una de mis camisetas que le llegaba casi a la altura de los muslos.
— Te importa si paso la noche aquí? —me había preguntado en voz baja. Algo la había pasado, siempre era así.
— Claro, te prepararé el futón, —la dije. —No te preocupes, yo dormiré en el sofá, —dije sonriendo.
Ella solo me miraba, con esos ojos medio somnolientos imposibles de descifrar.

Cogí su ropa y la puse a secar. Siempre me ha llamado la atención el material de la ropa de las mujeres. Me parece demasiado ligero y suave. Yo no estaba seguro de ser capaz de llevar algo tan delicado si la ropa para hombres se hiciera del mismo material. Seguro que se rasgaría al estornudar, al agacharme…

Por supuesto que aquella noche a penas pude pegar ojo. Al despertar ella ya no estaba, me había garabateado una nota en la que me daba las gracias y me decía que había dejado su bicicleta en el parking del edificio.
Después de darme una ducha y vestirme para ir a la oficina pasé por delante del parking y vi su bicicleta atada con candado a la mía.
“Como dos rocas unidas por una cuerda” pensé en aquel momento.

Dark Shinjuku

—Oye, —me dijo él de pronto sacándome por completo de mis pensamientos, —ese gato te ha estado siguiendo toda la noche

continuará…

2o11 - En otro lugar

Sep 28, 2011 @ 03:47 am by CaDs

— Pero tu la quieres?
De alguna manera habíamos llegado a este punto en la conversación. No era la primera vez que nuestras conversaciones nos llevaban a examinar y a revelar cosas que habitualmente uno prefiere guardar en rincones secretos.
Las calles oscuras, iluminadas a penas con algún que otro letrero de neón que se atrevía a contravenir las recomendaciones para ahorrar electricidad, se sucedían una tras otra mientras caminábamos sin un rumbo determinado bajo la luz de las dos lunas.

Dark Shinjuku

— Pues la verdad es que no lo se. —respondo tras pensar brevemente en la pregunta. “Cómo puedo saber si quiero o no algo que nunca he tenido?”.
Seguimos caminado en silencio, nuestras charlas normalmente son así, una pregunta no necesariamente tenía una respuesta, y generalmente preferíamos dar respuestas a preguntas que no hacía falta pronunciar.

Yo siempre había tenido bastante claro lo que quería en mi vida. No soy hombre de grandes ambiciones, me conformaba con mi vida tal y como era.
Tenía un trabajo normal y corriente en una empresa cualquiera, un apartamento pequeño a penas amueblado en un barrio residencial en Setagaya y una bicicleta que a falta de uso, se contentaba con ir cubriéndose lentamente de polvo.

Mis relaciones personales nunca habían sido gran cosa, había fracasado en todas. Sólo había logrado enamorarme realmente una sola vez, y de eso hacía tanto tiempo que el recuerdo me llegaba completamente distorsionado.
Tenía una novia a la que visitaba los fines de semana y con la que salía a cenar de cuando en cuando, trazando planes sobre papel de algodón que miraban a un futuro lejano el cual ninguno tenía especial prisa por alcanzar.

Eso era hasta que cambiamos de mundo.

Ocurrió realmente sin mas, un buen día estábamos en el año 2011 y tras un tremendo terremoto que hizo sacudirse a todo el país sencillamente todo se transformó.
Aquella noche fue la primera vez que vi las dos lunas alzarse sobre el cielo de Tokyo.
Cómo es posible que hubiera dos lunas? no tenía ni idea. Al principio me alarmé muchísimo claro, pero al parecer a todo el mundo le había dado igual.
En la oficina nadie hizo ningún comentario, y no hubo ninguna noticia en los periódicos, todos estaban muy ocupados anunciando el fin del mundo para darse cuenta de que ahora teníamos dos lunas sobre la cabeza.

Pero el mundo no se había acabado, y salvo las dos lunas resultaba difícil diferenciar este nuevo mundo del otro, así que decidí no darle mayor importancia y ya que estábamos en el año 2011, decidí bautizar este nuevo mundo como 2o11 a falta de un nombre mejor.

Otra de las características de este nuevo mundo es que todo el mundo parecía llevar un montón de cables enredados al rededor del cuerpo.

A mi también me había pasado, me levanté un día y de pronto tenía cables enmarañados a mi alrededor. No molestaban especialmente, de hecho parecían estar vivos, y se respondían en perfecta consonancia a mis movimientos, pero no había forma de ocultarlos.
Se retorcían para salir por las mangas de la camisa, o las perneras de los pantalones, o los cuellos de las camisetas… no importara lo que hicieras siempre estaban por ahí.
Así que todos estábamos rodeados de cables por todas partes.

Pero al poco tiempo casi todos nos habíamos acostumbrado a esto de ir rodeados de cables, incluso habían comenzado a aparecer publicaciones de moda con las nuevas tendencias en cuanto a cómo llevar los cables colocados, habían ciertas empresas que habían comenzado a fabricar accesorios para los cables, y había programas de televisión en los que idols y comediantes hacían gala de verdaderos alardes de ingenio tiñendo sus cables de diversos colores y llenándolos de accesorios.

Claro que había a quien esto de los cables no les había gustado y habían decidido cortárselos y liberarse de ellos. Pero resultó que no era posible vivir mucho tiempo sin los cables. Al parecer cuando cortabas tus cables una inmensa apatía te invadía. Decían que era como si perdieras el interés por vivir, así que dejabas de preocuparte por cosas básicas como el comer o el beber y al poco tiempo el cuerpo dejaba de funcionar.
Así que a falta de una solución mejor, el gobierno había optado por realizar una campaña informativa al respecto y al poco, las estaciones de tren se habían llenado de carteles del tipo “Por favor no cortes tus cables, la vida merece la pena, aún si se enreda un poco”.

Había mucha gente que había considerado este mensaje ofensivo y desconsiderado, pero al parecer el eslogan había cumplido con su objetivo y al poco la gente dejó de cortarse los cables, aunque de vez en cuando la prensa hacía eco de algún que otro caso.

— La quieres tu a eLLa?— le pregunto yo mientras me detengo para hacer una fotografía de un gato que nos mira pasar.

Dark Shinjuku

Curiosamente los animales parecen no haberse visto alterados por este cambio. Que yo supiera no había gatos rodeados de cables, ni perros rodeados de cables.
En general no había escuchado ningún caso de mascotas rodeadas de cables, lo cual debía de ser un verdadero alivio para sus dueños y los vendedores de mascotas.
A nadie le debe de apetecer tener un cachorro de perro rodeado de cables, eso sería demasiado.

— Es complicado — me responde mientras juguetea con uno de los cables que le cuelgan de la muñeca, tal vez algo más enredado de lo normal. — El otro día llegó una carta a casa. Por cierto, te has dado cuenta de que hay dos lunas en el cielo?

… continuará

Mi primer tifón

Sep 21, 2011 @ 09:23 am by CaDs

Hoy hemos tenido un tifón bastante majo por Tokyo.
Ya había pasado por algún que otro tifón antes, pero ninguno tan fuerte como este. Ya nos lo habían avisado desde ayer que el tifón comenzaría a sentirse después del medio día y alcanzaría su máxima fuerza en Tokyo alrededor de las 6 de la tarde.

A eso de las 3 y para evitar problemas con los transportes, el presidente de mi empresa nos ha dicho que podíamos irnos para casa (otro ejemplo de cómo las empresas japonesas se preocupan por sus empleados).
Yo me he quedado un rato más para terminar unas cosillas, así que me dieron las 4 de la tarde, y el tifón ya estaba cogiendo fuerza.

Era tal la fuerza del viento que usar el paraguas era imposible, y a los 20 segundos de estar caminando bajo la lluvia ya estaba completamente empapado.

Así que a falta de algo mejor, me he puesto a grabar lo que veía con el IPhone.
Esta era la fuerza del tifón en Shibuya a eso de las 4 de la tarde.

Me ha llamado la atención el ruido que hace el viento cuando va cogiendo fuerza, es algo que nunca había escuchado antes y que aun no se muy bien cómo describirlo.

Al llegar a la estación de tren mi línea todavía funcionaba, aunque estaba completamente abarrotada, así que he llegado a casa sin problemas.
Ahora el Tifón ha pasado de largo, y en las calles mojadas flota todavía una sensación extraña.
Estoy por coger la cámara e irme a hacer fotos…

Pues el film no está tan mal…

Aug 25, 2011 @ 10:34 pm by CaDs

Será que me hago viejo o más pasota con el paso de los días, pero últimamente me siento más feliz haciendo fotos con mi cámara analógica que con mi trasto digital.

Midnight Call

No se muy bien como explicarlo, pero hay algo en el proceso de hacer una foto analógica que me atrae cada vez mas. Tal vez sea el tacto de la cámara, el peso de los metales, el ensamblado final, sentir como los resortes mecánicos se disparan y el sonido al hacer click (conocido también como click-factor) que trasmite una sensación mucho más simple y pura.

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No tener un feedback inmediato sobre el resultado de la foto, saber si ha salido bien o no, hace que pienses mucho más antes de disparar y te asegures de que la velocidad de obturación la apertura y el encuadre sean correctos en todo momento.

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Pero no es sólo el hacer la foto en sí, antes de salir requiere cierta preparación. Consultar la zona que vas a visitar, el tipo de paisaje que puedes encontrar, e incluso el tiempo que va a hacer influyen sobre la película que debes comprar o cargar en tu bolsa, porque puedes cambiar de ISO moviendo simplemente una rueda.
Si llevas la película incorrecta en el momento incorrecto te quedas sin foto.

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Son tantos los factores que hay que tener en cuenta cuando disparas con película, que tal vez sea por eso, cuando revelas los carretes y ves los resultados que hace tanta ilusión ver que tus fotos han salido decentes.

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Hoy en día parece que los fabricantes de cámaras se centran más en meter más y más tecnología en las cámaras. Tal vez conveniente en muchas ocasiones, pero innecesarias para el proceso fotográfico en sí.

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Yo no quiero un GPS integrádo en mi cámara, ni poder geo-localizar una foto en tiempo real o subirla a flickr desde cualquier lugar del mundo. En ese aspecto la tecnología me da absolutamente igual, incluso me estorba.

Haikyo

Por qué no en cambio diseñar un visor que te permita el mismo grado de inmersión en la escena que un visor analógico? Cuando hago la misma foto con mi Nikon y con mi Kenko la diferencia entre una y otra es bestial.

Cierto que los visores nuevos están 100% orientados al enfoque automático, a las doscientasmil zonas de enfoque. Cierto que la tendencia en cuanto a lentes es que te enfoquen cada vez más rápido, y cierto es que hay muchos casos en los que, profesionalmente hablando, debe de resultar bastante práctico tener un enfoque rápido, preciso y sin tener casi ni que pensar.

Haikyo

Pero por qué olvidarse de los que salen con la cámara a cuestas para disfrutar del proceso de hacer una foto?

Yo me confieso un fan de los lentes de gran apertura, soy un adicto al bokeh y a disparar con mi lente completamente abierta. Por ejemplo, Nikon lleva años sin tener planes para desarrollar un lente de apertura inferior a f1.2 años.
Canon tiene su 50mm f0.95 y Leica tiene su Noctilux…

Tokyo Sumer 2011

En mi opinión no veré otro lente similar de la mano de Nikon, porque no enfocará automáticamente, porque no es rápido y porque no se integra con los doscientosmil puntos de autoenfoque en un visor que, si lo quiero usar para hacer una foto a f1.2 con enfoque manual, saldrá casi con 90% de posibilidades desenfocado.

Haikyo

Al final mi amiga Sara va a tener razón, el film no está tan mal después de todo :)

廃墟 Haikyo - Visitando la ciudad abandonada de Nichitsu

Aug 24, 2011 @ 01:52 am by CaDs

Creo que Haikyo se traduciría literalmente como ruinas o edificio abandonado, pero por aquí Haikyo da nombre a una moda o tendencia de salir a visitar lugares abandonados y hacer fotografías del lugar.

El domingo pasado, Antonio, Hector, Sara, Pablo Oskar y yo organizamos un pequeño viaje de un día para ir a visitar lo que queda de la ciudad minera de Nichitsu, hacer fotos y en general pasar el día de excursión. La verdad es que hay que agradecer a Antonio que se preparó todo el viaje, alquiló la furgoneta que nos llevaría durante el último tramo del viaje hasta la ciudad y llegó puntual a la cita, algo bastante insólito. xD

The haikyo team
Foto de Familia vía Kirainet

La cosa es que salimos desde Ikebukuro y tras casi dos horas de tren y otra hora y media en furgoneta, llegamos a lo que parecía un centro minero. Al principio vimos algunos obreros trabajando e incluso algunas máquinas expendedoras de bebidas, pero en general todo el complejo parecía bastante viejo y olvidado.

Poco después de dejar atrás las máquinas, seguimos la carretera hasta lo que parecían minas más viejas y solitarias, y alrededor de estas, vimos las casas abandonadas del pueblo de Nichitsu.

廃墟 Haikyo

Por lo poco que he investigado, la historia de la ciudad es bastante sencilla, se formó al rededor de la operación de explotación de las minas y los diversos barracones y casas alojaban a los mineros y a sus familias.
Por eso la mayoría de los edificios que se pueden visitar son grandes pasillos llenos de habitaciones individuales con alguna que otra sala común y ofuros.

廃墟 Haikyo

Al principio los primeros edificios que visitamos eran bastante sosos, talleres con algo de maquinaria abandonada, botellas y basura.

廃墟 Haikyo

Pero a medida que comenzamos a visitar los barracones de los obreros, comenzamos a ver gran cantidad de objetos personales dejados atrás, abandonados en el mismo lugar donde sus propietarios los dejaron, cubiertos de polvo y de nostalgia.

廃墟 Haikyo

廃墟 Haikyo

Después de un rato de exploración encontramos lo que parecía ser un ryokan o algo parecido abandonado.

廃墟 Haikyo

Las grandes estancias cubiertas de tatamis medio descompuestos, el suelo cediendo en algunos casos bajo nuestros pies, vajillas, utensilios de cocina, e incluso algunos futones guardados todavía en los armarios de las habitaciones

No se muy bien por qué, pero el ambiente se notaba más espeso, mas opresivo tal vez que las habitaciones familiares. Tal vez fuera por los largos pasillos a penas iluminados, o el crujir de las tablas, el techo y las paredes combadas por la humedad y la madera medio descompuesta.

廃墟 Haikyo

Parecía el escenario ideal para rodar una película de terror… y eso mismo nos pareció cuando, en medio de la nada comenzó a sonar una melodía bastante retro por toda la zona. Luego resultó que era la melodía de las 12 (aquí en Japón, en algunas ciudades ponen cancioncillas a las 12 o a las 5 por las megafonías locales) pero en el momento creo que casi todos pusimos un huevo ahí.
Aquí podéis ver un pequeño video para que os hagáis una idea del ambiente:

Recuperados del susto salimos del ryokan abandonado y seguimos explorando el resto de los edificios

廃墟 Haikyo

Habíamos leído que en el pueblo había también un pequeño hospital abandonado que en su tiempo contenía varios tarros con órganos humanos, e incluso un trozo de cerebro.
El cerebro y los frascos hace tiempo que desaparecieron, pero el hospital en sí seguía ahí, y queríamos encontrarlo.

廃墟 Haikyo

Pero dimos con más barracones familiares, o residencias. Resultaba curioso como cada habítación era completamente diferente de las demás.

Algunas llenas de manga…

廃墟 Haikyo

revistas…

廃墟 Haikyo

reproductores de video…

廃墟 Haikyo

y demás aparatos de aspecto retro.

廃墟 Haikyo

Otras parecían mucho más ordenadas, como si pertenecieran a una mujer, o alguna familia con niños…

廃墟 Haikyo

Pero no nos desanimamos, seguimos buscando el famoso hospital y finalmente tras caminar un rato lo encontramos.

廃墟 Haikyo

El edificio estaba bastante peor conservado de lo que nos imaginábamos. El suelo central había cedido por completo y las tablas astilladas, cristales y restos de material médico estaban esparcidos por el lugar.

廃墟 Haikyo

廃墟 Haikyo

Pero algunas habitaciones estaban todavía bien conservadas, aunque no por eso eran menos impactantes…

廃墟 Haikyo

廃墟 Haikyo

廃墟 Haikyo

Finalmente encontramos el quirofano y la mesa de operaciones, completamente oxidado, y deslucido

廃墟 Haikyo

廃墟 Haikyo

Se nos comenzó a hacer tarde, y comenzaba a escasear la luz. Y honestamente aunque no hay ninguna historia tétrica detrás de esta ciudad abandonada, no me haría mucha gracia caminar por ahí de noche, así que nos regresamos a Tokyo con unas buenas risas a nuestras espaldas, un montón de fotos y una de las excursiones más chulas que he hecho hasta el momento.

Pero Nichitsu sigue ahí, a la espera de nuevos visitantes y tal vez con más cosas de las que nosotros llegamos a descubrir.

廃墟 Haikyo

Podéis ver el set completo de fotos en mi flickr

De Excursiones

Jul 25, 2011 @ 11:42 pm by CaDs

Hay quien recomienda no viajar a Japón este verano por el riesgo a la radiación. Por aquí en cambio, me he propuesto viajar todo lo que pueda este verano y conocer y disfrutar todo lo que pueda mientras dure el buen tiempo.

Ya lo contaron Ikusuki y Kirai en sus respectivos blogs hace tiempo, pero yo voy algo rezagado con esto del blog y voy mucho más lento.

Hace algún tiempo, mientras trabajaba parseando xml en Ruby dí con un parser llamado Nokogiri. Y me llamó la atención porque el nombre sonaba a japonés, y un compañero de la oficina me explicó que nokogiri significa sierra en japonés. Buscando los kanjis por internet di con un monte llamado de la misma manera y me llamaron la atención las fotos que vi en la wikipedia así que programamos una excursión para cuando hiciera buen tiempo.

Trip to Nokogiri Yama

La cosa es que Nokogiri está cerca de Chiba, y desde Tokyo se puede llegar perfectamente en tren, pero nos apeteció hacerlo a lo épico y decidimos acortar tiempo y tomar un ferry que nos dejó en el pueblecito pesquero de Kanaya.

Trip to Nokogiri Yama

De vez en cuando sienta bien salir de Tokyo y disfrutar paseando y perdiéndose por estos pueblos costeros donde a penas si te cruzas con gente por las calles y donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado.

Trip to Nokogiri Yama

Para llegar a la cima se puede tomar un funicular o hacer la ruta de senderismo. Nosotros como veníamos con ansias de caminar, pasamos del funicular y comenzamos a trepar por las faltas del monte nokogiri.

Secret Place

A medida que ascendíamos escalones (menuda tanda de escaleras que hay) nos rodeábamos cada vez más de árboles, pequeños senderos y mucha mucha humedad, hasta el punto que al cabo de media hora, nuestra ropa estaba completamente empapada.
Pero una vez arriba las vistas merecieron el esfuerzo sobradamente.

鋸山

En la cima se pueden visitar los restos de una cantera abandonada

鋸山

O hacer una visita a un templo medio olvidado que sorprendentemente alberga la estatua de buda tallada en piedra más alta de Japón (o algo así)

鋸山

Y una infinidad de pequeñas estatuas que aparecen salpicadas por todo el paisaje de la montaña.

鋸山

Tras la excursión a Nokogiri, tuve mi primera visita desde España. Mi hermana vino a pasar algunos días por Japón, y aunque tuve que trabajar la mayor parte del tiempo, sí pude escaparme el fin de semana con ella a visitar Kyoto.

Cada vez que visito a esa ciudad lo hago resfriado, y mira que son tontos y pesados esos resfriados… pero Kyoto sigue siendo magnífica.

Kyoto

Volver a pasear por las galles de Gión, al anochecer fue genial a pesar del increíble calor que nos hizo.
Aproveché la visita de mi hermana para visitar el Ginkaku-ji que me perdí en la anterior visita a Kyoto

京都

Y volví a reencontrarme con mi querido Kinkaju-ji, tan espléndido como la última vez.

京都

京都

京都

La mayor parte de las fotos que hice por Kyoto las hice con mi cámara analógica, y todavía tengo unos cuantos carretes pendientes de procesar, pero prometo subir las fotos algún día de estos.

京都

Pero recordaré durante mucho tiempo el paseo a lo largo del camino de los filósofos, descubriendo pequeños templos y buscando siempre la sombra e imaginando la cantidad de cosas que han pasado a lo largo de la historia de japón en ese mismo lugar por el que yo caminaba.

京都

Kyoto sigue siendo uno de mis destinos preferidos en Japón, aunque encontré que la ciudad en Julio es increíblemente caliente!

Después de despedir a mi hermana , el siguiente fin de semana partí a Ise a pasar el fin de semana a un ryokan, y a visitar el gran santurario de Ise considerado como el más sagrado de Japón.
Hector cuenta el relato genial aqui, y yo puedo corroborar que visitar el lugar conlleva cierto grado de espiritualidad.

伊勢

El principal templo está dedicado a la diosa Amateratsu, la creadora de japón , en un enclave privilegiado rodeado de naturaleza por todos lados.

伊勢

Si esperáis encontraros con templos recargados y espectaculares como los que se pueden visitar en Nikko, tal vez os llevéis una desilusión.
Hasta la fecha, el santuario de Ise contiene los templos mas simples y a la vez más hermosos que he visto desde que llegué aquí.

伊勢
Este es el principal templo dedicado a Amateratsu, al parecer estaba prohibido hacer fotos por ser un lugrar sagrado, pero yo no me enteré y tomé alguna que otra (Amateratsu sama, gomen nasai).

Después paseamos por las calles de los alrededores, visitando tiendas, disfrutando de la gastronomía del lugar y pasando un rato genial con unas bicicletas que alquilamos en la oficina de turismo local.

伊勢

伊勢

Por la noche asistimos a una competición de fuegos artificiales que al parecer tiene lugar una vez cada año en Ise y se lleva realizando desde la era Meiji.
Al principio iba muy ilusionado por hacer fotos del os fuegos artificiales, pero ver la luz del atardecer a la ribera del río, rodeado de amigos, cerveza, comida de matsuri y risas por doquier me relajó de tal manera que decidí olvidarme de la cámara y disfrutar del momento.

伊勢

伊勢

Al día siguiente volvimos a montar en las bicis y nos fuimos hasta las playas de Futami a visitar Meoto Iwa, una de las imágenes más emblemáticas de Japón que representan la unión entre el hombre y la mujer.

夫婦岩

El santuario en el mar, las olas rompiendo contra las rocas y el olor del salitre me transportaron a algún lugar remoto, a otro tiempo…

夫婦岩

Casi me sentí como este niño, mirando al mar, tal vez sin comprender completamente el significado de todo lo que tengo ante mi, pero disfrutándolo igualmente.

夫婦岩

Pero el verano no ha hecho más que comenzar, y vienen más (y mejores) excursiones

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