Winter

May 12, 2008 @ 01:48 pm by CaDs


Siempre me ha parecido increíble la fuerza que desprende esta obra.

Kafka on the Shore

May 12, 2008 @ 01:23 pm by CaDs

Soy adicto a Murakami, lo confieso sin reparos.

Al menos esa es la conclusión que saco después de haberme leído Kafka on the shore prácticamente de seguido.

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Es un libro pegajoso, de esos que cuando los empiezas, simplemente no puedes soltarlos, e incluso cuando los terminas, te incita a releer diversos parrafos, o incluso capítulos completos.

Si ya me enganché con la los relatos de Blind Willow, Sleeping Woman, con Kafka on the Shore me he vuelto adicto.

La novela, rodeada del ambiente surrealista creado por Murakami, narra la historia de Kafka Tamura, un joven de 15 años que decide abandonar su hogar.

Esa es la excusa de Murakami para introducirnos en su mundo, una pequeña ventana que nos abre el autor para que ese gato curioso que todos llevamos dentro comience a usmear y sea irremediablemente atrapado por Johnnie Walker sin posible escapatoria.

Al menos así me sentí yo a través de las 300 y pico páginas del libro que devoré en poco más de un día.

Kafka on the shore va más allá del simple relato. Flirtea con los conceptos del bien, del mal, de la realidad, e incluso del significado de la vida de una manera descarada y sutil a la vez.

Como siempre ocurre con Murakami, cualquier concepto o principio establecido parece licuarse y mezclarse felizmente a lo largo de las páginas, dejando al lector un sabor agridulce en los labios, del que es imposible despegarse o ignorar.

Los diversos personajes que aparecen en la novela captan el corazón del lector de una manera incomprensible pero irrevocable desde al primer momento, todos y cada uno de ellos encierran un simbolismo tan grande, tan intenso que cada vez que relees una frase o una cita le encuentras un nuevo significado.

Sin duda desde aquí os recomiendo este libro en particular y a Murakami en general.

Como diría Mr. Kawamura (mi personaje preferido del libro): Caballa!

Interfaces con Tapestry 5

May 12, 2008 @ 12:56 pm by CaDs

Debo reconocer que Tapestry me ha gustado más de lo que esperaba.

Tratándose de un framework para J2EE, esperaba tener que escribir líneas y líneas de XML para configurarlo adecuadamente, pero afortunadamente Tapestry 5 permite gestionar prácticamente toda su configuración a través de notaciones, agilizando bastante el desarrollo y permitiendo que el código sea bastante más legible.

Para aquellos que no conozcáis Tapestry os recomiendo el libro Tapestry 5: Building Web Applications

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El cual nos lleva de la mano por cada uno de los capítulos recorriendo las diversas opciones que Tapestry pone a nuestra disposición a la hora de construir interfaces.

La única pega que le encuentro al libro es que en varias ocasiones (sobre todo a partir del capítulo 6) omite los paquetes que deben importarse para poder usar las diversas clases que se mencionan en el libro. Lo cual si os encontráis sin internet para consultar es bastante molesto, claro que siempre os podéis descargar el código fuente de los ejemplos (altamente recomendable para descubrir los dichosos paquetes).

En general Tapestry me ha causado una grata impresión. Le encuentro ciertas similitudes con Rails en el sentido de que nos permite usar componentes bastante interesantes y potentes con un par de líneas de código, pero no llega a abarcar tantos aspectos como Rails.
Tapestry 5 es para interfaces y poco más (lo cual no es poco).

Una herramienta curiosa y bastante ágil y útil si os toca programar con J2EE.

La montaña de la vida

May 12, 2008 @ 12:41 pm by CaDs

La semana pasada, pecando de ociosidad diversa, me fui a dar un paseo por mi barrio.
No es que hiciera un tiempo especialmente bueno o que tuviera especiales ganas de caminar… era solo que necesitaba un pequeño descanso.

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Así que tomé la cámara, me puse unas zapatillas y me fui a dar un paseo. Pero resultó que la zona por la que tenía en mente pasear estaba en obras (al parecer están construyendo unos chalets de lujo) y como lo último que me apetecía era escuchar los gritos de los obreros y el ruido de la maquinaria pesada taladrando, di media vuelta… o más bien un cuarto de vuelta y comencé a subir al Monte Abantos (pico de Abantos para los Escurialenses).

Mi pueblo (San Lorenzo) tiene una curiosidad, y es que está construido en la ladera del monte abantos, con lo que a poco que comiences a caminar “hacia arriba” tarde o temprano te encuentras subiendo a la montaña.

A medida que iba subiendo las cuestas quedaban atrás los ruidos, los coches (carros) la gente, y con el tiempo incluso las aceras y finalmente el asfalto, y a medida que iba dejando todo aquello atrás debo decir que me sentía cada vez más relajado e incluso liberado de las preocupaciones y tensiones que me rondan por la cabeza últimamente.

Así que por un motivo más bien tonto, cuando me quise dar cuenta me encontraba en cierto punto en el que me encontraba lo suficientemente lejos de casa como para decir “ya está bien por hoy, mejor ir regresando y seguir con lo que estaba” y a la vez lo suficientemente tentador como para decir “Y si subo hasta arriba?”.

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Debo decir que yo no soy ningún montañista experto, pero al haberme criado por aquí pues mas o menos se moverme y orientarme por la montaña, aunque la ropa y sobre todo el calzado que llevaba no era el más indicado (unas puma de tela y suela blanda).

Así que me quedé pensando si subir o no. Tiempo tenía de sobra, así que me senté a descansar un rato y pensar sobre si merecía la pena subir o no.
Y entonces me di cuenta de que en cierto modo esa situación se parecía bastante al momento que estoy atravesando en mi vida.

Podía volver a casa, a seguir con mi rutina y continuar con mis cosas después de un breve paseillo, o podía hacer algo loco, cambiar totalmente de rumbo y subir a la cima de la montaña.

Yo creo que en algún momento de reflexión todos nos hacemos esta pregunta. Sigo con mi rutina o me arriesgo a hacer algo grande? (metafóricamente hablando, que Abantos tampoco es que esté tan alto).

Y en cierto modo así es como me sentía hace algunas semanas. Llegó un punto en mi vida en el que estaba en una situación relativamente cómoda, tenía un buen trabajo, un buen horario, el salario… bueno tenía un trabajo relativamente cómodo, uno de esos trabajos en los que pueden pasar años y seguir tranquilamente haciendo lo mismo.
Y por otro lado, desde hace algún tiempo, me sentía bastante inconforme con ciertos aspectos del mismo. Ciertas metodologías, políticas y prácticas. Pequeños detalles que uno diría aquello de “bueno, mientras me paguen a mi me da igual”.
Sin embargo no me daba igual.

Creía (y sigo creyendo) que las cosas se pueden hacer de una manera mejor, deben de poderse hacer! A fin de cuentas un proyecto, sea de lo que sea, consiste en varias partes que desean llegar a un fin común, sea dicho fin lo que sea.
Un Concepto bastante simple que con frecuencia, tiende a complicarse mayor o menor mente por estupideces e intereses contradictorios.

Así que dejé mi anterior trabajo y decidí arriesgarme.

Y continuando con mi historia decidí llegar a la cima de la montaña.

Como había decidido sin previo aviso comenzar a subir no me encontraba en un área donde hubieran hubieran caminos que me ayudaran a alcanzar la cima.
Así que tuve que optar por tirar campo a través durante un buen trecho.
No se si alguna vez habéis subido por el monte campo a través, pero debo deciros que cansa un huevo.

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Así que ahí estaba, subiendo por una pendiente cruel, caminando sobre rocas resbaladizas, pisando charcos de barro, sin tener claro si iba en la dirección correcta o no… y todo eso sin un buen motivo que lo justificara. Solo una idea loca que se me ocurrió de la noche a la mañana.

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Y mientras seguía subiendo jadeando por el esfuerzo me vino a la mente que ese tramo tan duro es propio de todos los inicios.
Comenzar algo nuevo, algo distinto a lo que estás acostumbrado es muy duro.
Hay un montón de veces en las que te preguntas si lo que estás haciendo merece o no la pena, si no estarás cometiendo un error por hacerlo, si merece la pena continuar o si es mejor dar marcha atrás…
Una y mil preguntas se te pasan por la cabeza cuando decides cambiar tu rutina.
No se si habéis leído The Art of the Start de Guy Kawasaki pero este libro es como mi biblia en este momento.
Porque realmente, por mucho que hayas leído, aprendido, estudiado… dar el paso real es difícil y nunca se está preparado al 100%.

Así que viendo lo difícil del ascenso tenía dos opciones, dejarme de tonterías y dar media vuelta o seguir subiendo. Y como siempre he tenido tendencia a ir contra corriente decidí seguir subiendo.

A pesar de lo agotador del ascenso, cada vez que paraba a descansar un poco y a tomar un par de fotos, me di cuenta de que el paisaje cada vez era más bonito. La calma y la paz eran cada vez mayores, hasta el punto de que lo único que rompía la armonía del lugar era el ruido de las ramas que pisaba, las piedras que desplazaba y la agitada respiración fruto del ascenso y de una prolongada vida sedentaria.

Así que aunque cada vez estaba más cansado me di cuenta de que cada vez que miraba a mi alrededor tenía unas vistas acojonantes, algo que desde abajo no se podía apreciar, y eso me daba ánimos para continuar ascendiendo.

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Y cuando ya parecía que me había acostumbrado a subir campo a través finalmente encontré un pequeño sendero de montaña.

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No era el camino más cómodo que había visto, pero después de ese ascenso sin duda mis piernas iban a agradecer un descanso así que comencé a seguir el camino.
Y mientras seguía la senda me dí cuenta de que tu camino por la vida debe ser algo similar. Llega un momento en el que de alguna manera dejas de pelear con lo que te rodea, de tener que luchar por cada paso que das y el camino de una manera u otra comienza a allanarse y a hacerse más claro.
Y el ascenso hacia tu objetivo poco a poco se hace más ligero y más llevadero.

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Así que seguí las vueltas del camino, que en ocasiones parecía desaparecer pero continuaba más adelante. Otras veces se hacía más escarpado de lo normal y me preguntaba si no me habría ido por otro lado sin darme cuenta, pero poco después volvía a la normalidad.

Un paso tras otro, y cuando me quise dar cuenta, después de subir un par de piedras ya no quedaba más montaña.
Simplemente había llegado a la cima, y la vista desde allí arriba disipó cualquier posible duda sobre si merecía la pena o no el ascenso.

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No se cómo me irá con la aventura que he decidido emprender, pero por lo pronto aprendí un montón de cosas aquel día subiendo la montaña y pude sacar algunas fotos medio decentes allí arriba.

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Definitivamente mereció la pena el paseo.

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Podéis ver más fotos en el set de Flickr

Desaparecido por Madrid

May 05, 2008 @ 09:48 am by CaDs

Estos días he estado bastante desconectado y por tanto tengo el blog más bien abandonado.

Pero sigo vivo y en breve si todo va bien voy a dar guerra.

Por lo pronto el sábado estuve viendo la final de la copa del rey de rugby entre el Canoe (el equipo de un amigo) y el Salvador.

A parte de disfrutar del partido, la experiencia me dio la oportunidad de experimentar con la fotografía deportiva jugando con las opciones de la velocidad de disparo de la cámara.

Aquí os dejo algunas de las fotos del partido

Pronto más noticias ;)

Distorsionando la Realidad - Haruki Murakami

Apr 22, 2008 @ 05:49 pm by CaDs

Llevaba meses con el DNI (algo así como la cédula española) caducado, así que tras varios días de procrastinación moderada/grave finalmente vencí a la pereza y decidí bajar a Madrid para sacarme el famoso DNI digital (que todavía no tengo muy claro para que sirve pero ahí está).
Y aprovechando que estaba por los madriles hice la inevitable visita a la Fnac, Casa del Libro, etc… que llevaba posponiendo todo este tiempo (quería esperar al fin de semana para aprovechar a comprar el libro de Héctor, pero bueno así tengo excusa para bajar el sábado)

El caso es que rebuscando por las estanterías de libros de autores extranjeros en la Casa del Libro me fui a dar de bruces con Murakami.
Haruki Murakami es un novelista Japonés para el cual hasta el momento no tengo otro calificativo que irreal. Ahí os dejo su link a la Wikipedia que seguramente aporte mucho mejores datos de lo que yo pueda proporcionar.

Al poco de rebuscar las diversas obras de este autor terminé en la caja comprando un ejemplar traducido al castellano (lamentablemente no lo encontré en inglés) de Blind Willow, Sleeping Woman, una recopilación de “cuentos”, si bien yo diría mejor que se trata de una recopilación de varios relatos cortos increíblemente intensos, humanos y a la vez… difusos.
La verdad no se me ocurre una manera mejor de definirlos.

Leer a Murakami es como apearse del mundo, desconectar por un momento de la realidad y sumirse en una especie de plano alternativo donde los sentidos se embotan con las descripciones de lugares, sensaciones y sentimientos de los diversos personajes por los que, de una manera difusa, nos pasea el autor.

Creo que en un mundo en el que los periódicos y tertulianos regurgitan las últimas andanzas de algún político coñón, la televisión presenta un nuevo nivel de degradación humana con cada uno de esos programas de “talentos” o la radio nos tortura con la última ocurrencia del “Bustamante” de turno, leer algo de Murakami es un bálsamo reparador para el espíritu.
Realmente pienso que merece la pena aprender japonés sólo para poder leer de primera mano, sin traductores de por medio, lo publicado por este autor.

Y para acabar el día con un toque de calidad, de regreso a casa me encuentro con la trilogía de Samurai (Traducción española de Miyamoto, Chushingura y Miyamoto Mushashi:Ketto Ganryu-Jima) protagonizada por Toshirō Mifune por 12 euros!


Día de consumismo moderado

Así que en cuanto acabe este post tendré una difícil elección en ciernes… sea como sea está claro que hoy me acuesto tarde

Photowalk San Lorenzo

Apr 17, 2008 @ 09:01 am by CaDs

Estoy pasando unos días por San Lorenzo de El Escorial, mi tierra natal.
Y aprovechando los pocos ratos de ocio que tengo por aquí me fui con mi hermana a un improvisado photowalk por las calles del pueblo y el Monasterio.

Aquí os dejo algunas de las fotos

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La mansión de los picos

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Mi hermana jugando con su recien heredada camara

Zoolander
Mi hermana posando a lo zoolander

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Sepia overdose

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Podéis ver el resto del set en Flickr

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