Desde Tokyo

Dec 30, 2010 @ 10:39 pm by CaDs

Pues si, parece que lo logré. Estoy viviendo en Tokyo… Al menos por una temporada.

Después de casi año y medio estudiando japonés, de visitar 2 veces Japón, de conocer a un montón de gente increíble por aquí, y después de enviar varios currículums y hacer un par de entrevistas, he decidido venir a buscarme la vida por aquí.

Las últimas semanas han estado llenas de muchos miedos, bastantes dudas, interminables preparativos (y lo que se ha quedado sin hacer) y mucha ilusión por llegar hasta aquí.

Changes

Ahora, si yo pensaba que lo difícil ya había pasado me voy dando cuenta de que en realidad no ha hecho más que comenzar.

No llevo ni una semana en Tokyo y ya me han pasado más cosas de las que soy capaz de comprender, y no estoy seguro de que llegue a hacerlo nunca.

Las palabras en los labios de la gente comienzan a sonarme, pero sigo siendo incapaz de entenderlas completamente, y aunque ya va saliendo algo de japonés de mi boca, se atasca frecuentemente, siendo reemplazado por “etoooo, anoooo, chottoooo” o cualquier otra muletilla que se me ocurre.
Pero bueno, ya irá mejorando.

Around Setagaya

Estoy viviendo en un pequeño apartamento situado en Kamimachi - Setagaya, en un barrio que si tuviera que definirlo de alguna manera, sería eso un barrio. Lleno de casas y mas casas por todas partes, conectado por calles, y pequeñas tiendas cerca de la estación.

Ahora, la belleza de este país es tal que, aun en un simple barrio residencial, encuentras salpicados, aquí y allí lugares como estos.

Around Setagaya

Around Setagaya

En Enero espero comenzar en una academia de japonés en un curso intensivo de conversación. La gramática puedo ir estudiándola por mi cuenta, y si tengo alguna duda, seguro que encuentro a quien preguntar por aquí.

Mis amigos de Tokyo son simplemente cojonudos. Tengo la sana intención de emborracharlos a todos en cuanto llegue mi primera nómina, que por ahora toca estirar cada yen tanto como se pueda!

Es increíble sentirse tan arropado en una ciudad tan grande, llena de gente y de extraños. En un lugar donde nunca puedes realmente saber que se esconde detrás de cada sonrisa o que se oculta detrás de una elegante reverencia.

Around Setagaya

Hoy termina 2010. La verdad es que ha sido un buen año, no puedo quejarme, me ha traído aquí.
En Madrid quedan mis amigos, mi familia, mi casa y un montón de cosas que no pude meter en mi maleta. Si hubiera tenido la opción lo habría traído todo… aunque sería complicado meterlo en mi mini-apartamento!

No se si aquí se toman las uvas o que, pero seguro que esta noche me enteraré.

Around Setagaya

2011 va a ser un año increíble, estoy convencido de ello.
Así pues os deseo muy felíz Año Nuevo!!!

Viaje a Japón: Día 8

Sep 16, 2010 @ 11:25 am by CaDs

Dormí algo así como 12 horas seguidas. Cuando me desperté la cama era un charco de sudor, pero en lo personal me encontraba muchísimo mejor.

Tal vez sería la ensalada de pastillas para el resfriado que me había tomado la noche anterior o la famosa agua mágica, pero el caso es que me encontraba francamente bien.
Así que tras pasar tranquilamente por el ofuro, me reuní con mis compañeros de viaje y partimos rumbo a la estación de tren.

Teníamos una reserva en el Shinkansen de Kyoto hasta Hiroshima, así que tras encontrar el andén (después de una semana y pico en Japón ya te apañas bastante bien en las estaciones) nos sentamos a ver pasar kilómetros y kilómetros por la ventanilla.

Eventualmente me quedé dormido, así que cuando me quise dar cuenta, estaban anunciando que llegábamos a nuestro destino, la ciudad de Hiroshima.

Nuestro plan era salir muy temprano, llegar a Hiroshima a primera hora de la mañana y cruzar en el Ferry hasta la isla de Miyajima. Visitar toda la isla y por la tarde, regresar a Hiroshima para visitar el Parque de la Paz de Hiroshima.

Miyajima Ferry

El viaje en ferry duró poco más de 10 minutos, la verdad es que Miyajima está realmente cerca de la ciudad.

Miyajima

Miyajima

Esta isla está considerada como sagrada, está llena de ciervos por todas partes y en las montañas podéis encontraros con algún que otro mono.

Miyajima deer

Como curiosidad, leí por algún lado que no estaba permitido nacimientos ni defunciones en esta isla, ya que se considera territorio de los dioses. Aunque no se si esta ley siga vigente o no en la actualidad.

Al poco de salir del ferry te encuentras con una pequeña avenida llena de tiendas y comercios. Si tomáis el camino de la derecha, llegaréis al santuario de Itsukushima, donde si tenéis suerte podréis sacar una foto de una de las vistas más conocidas de Japón. La puerta del santuario de Itsukushima.

Miyajima

Miyajima

Miyajima

Miyajima

La visita al templo en sí casi que os la podéis ahorrar, al menos si, como nosotros, lo pilláis con la marea baja. Gran parte del santuario se asienta sobre enormes pilares que sostienen pasarelas que recorren el recinto. Todo esto sobre la arena del mar.
Pero si la marea está baja, sólo veréis un montón de pasarelas que transcurren sobre la arena de la playa.

Como se nos hacía algo tarde, decidimos visitar el monte misen, que es el punto más elevado de la isla, y mientras buscábamos la mejor manera de llegar, escuchamos una voz en perfecto castellano que nos recomendaba tomar el teleférico.

Cuando fuimos a ver, se trataba de Juan Carlos, un español casado con una Japonesa que llevaba un montón de años viviendo en Hiroshima.
El tío la verdad es que era un figura, porque nos contaba que cada vez que la asistenta venía a su casa a limpiar, el se tenía que ir fuera de la casa (a pesar de que le insistí un par de veces, el jodío no nos quiso decir el por qué) y se iba a pasear con su bicicleta por Miyajima.

El tío estaba de vuelta de todo, y nos contó un montón de anécdotas que le habían pasado viviendo en Japón, nos recomendó un par de libros de cultura japonesa (The Japanese Mind) y también nos recomendó que si queríamos ver cosas realmente raras visitáramos un par de Sex Shops en Ikebukuro.

Como se nos echaba el tiempo encima y como ya llevábamos casi una hora de charla, nos despedimos, nos metimos un buen ramen para el buche y fuimos en busca del teleférico que nos subiría hasta el monte misen.

Si vais con tiempo yo os recomiendo que cojáis sólo el billete de subida (bueno si tenéis tiempo y huevos subid y bajad andando) porque la bajada del monte Misen es realmente bonita.

Miyajima

Miyajima

Una vez arriba, hay una senda que va rodeando la cima hasta llegar al pico más alto donde se encuentra el mirador. Que no os engañen las apariencias, es un trecho largo!
Y por las malditas prisas nosotros casi lo hicimos a la carrera, apenas parando para hacer un par de fotos y a sentarnos a descansar cuando ya podíamos más.

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Cuando llegamos a la cima había sudado tanto que mi ropa estaba completamente empapada. Literalmente.
Pero las vistas compensaron el esfuerzo con creces.

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De ahí desandar lo andado (agüita…) bajar en el teleférico lamentando no tener tiempo de bajar por la senda forestal, corre que te corre que perdemos el ferry y de camino a Hiroshima.

Cuando bajamos del monte misen ya estaba atardeciendo, y la marea había subido bastante, así que tanto el santuario de Itsukushima como la puerta de la entrada se veían espectaculares.

Awesomeness

De vuelta en Hiroshima cogimos un bus que nos dejaba cerca del Peace Memorial Park y al poco de caminar llegamos al parque.

Hiroshima Peace Memorial

Hiroshima Peace Memorial

Hiroshima Peace Memorial

Realmente me sorprendió Hiroshima. No podía creer que en esa ciudad, llena de coches, gente, parques y edificios por todas partes hubiera caído una bomba atómica hace algunos años.

Hiroshima Peace Memorial

A-Dome

Peace

Pero si, si cayó, y basta darse un paseo por los diversos monumentos para hacerse una idea de la barbaridad que cometieron los americanos al lanzar una bomba atómica sobre una ciudad llena de civiles.

Me pareció muy interesante visitar el museo de la paz, había muchas cosas que desconocía a cerca de lo sucedido, y lo cierto es que me estremeció bastante.

De ahí dimos un paseo hasta una estación de tren cercana, cogimos nuestra conexión con el tren bala y en unas horas estábamos de regreso en Kyoto.

Hiroshima Train

Como estábamos bastante machacados, decidimos cenar en uno de los muchos restaurantes de la estación, y entramos en uno especializado en Tonkatsu.
Decir que es el mejor Tonkatsu que he comido hasta la fecha sería quedarse corto.

Luego estuvimos charlando y paseando por la estación mientras veíamos como comenzaban a colocar los adornos navideños, viendo cómo la gente iban y venían y digiriendo todo lo que habíamos visto ese día.

Un día francamente increíble, si no fuera porque al llegar al hotel me dí cuenta de que mi IPhone había desaparecido.
Lo había echado en falta al llegar a Miyajima por la mañana, pero pensé que me lo habría dejado en la habitación. Pero no, no estaba.
Así que bajé a la recepción a preguntar por si se me hubiese caído por ahí, pero nada, lo había perdido.

Me recomendaron que preguntara en el mostrador de objetos perdidos por si se me hubiera caído en el tren, pero como ya era tarde, y como al día siguiente teníamos pensado visitar Nara, me dije que ya lo preguntaría al día siguiente.

Continuará….
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Buscando mi estilo

Aug 11, 2010 @ 02:44 am by CaDs

Se que últimamente sólo hablo de fotografía y de Japón, pero bueno, por algo esto es un blog personal :)

Daido Moriyama es, a día de hoy, uno de mis fotógrafos favoritos, y el que probablemente haya influido con más fuerza en el tipo de fotografía que tomo últimamente.

Junto con Nobuyosi Araki, Moriyama es uno de los fotógrafos Japoneses más conocidos internacionalmente.
Frente al provocador y polémico Araki, las fotos de Moriyama suelen estar cargadas de una nota melancólica o dramática. Una sensación de nostalgia de un pasado perdido, o un toque de soledad.

A medida que consumo cada vez más cultura japonesa, me doy cuenta de que esta sensación es bastante recurrente.

Por ejemplo, la sensación de ver fotos de Moriyama es muy similar a la que se siente cuando lees una novela de Murakami o escuchas algo de Ryuichi Sakamoto.
Leí hace tiempo una entrada en el blog de Kirai en el que hablaba de los valores estéticos japoneses y creo que algo de eso tiene que ver.

En mi segundo viaje a Tokyo pasé bastante tiempo en las librerías ojeando varios tomos de fotografías tomadas por Moriyama (y un par de ellos regresaron a casa conmigo) y estoy tratando de trasladar a mis cutre-fotos digitales algo del peso y la profundidad de Moriyama.

Estos son algunos de mis primeros intentos…

Tokyo

Tokyo B&W

Salarymen

The girl with the umbrella

The Salaryman

東京

東京

東京

Pero si queréis ver fotos del maestro Moriyama aquí tenéis unas cuantas que seguro que os van a gustar

Kawagoe (川越市)

Jul 28, 2010 @ 02:17 am by CaDs

Kawagoe es una pequeña ciudad situada en la prefectura de Saitama, a unos 30 minutos en tren desde Ikebukuro.

Es conocida como la pequeña Edo, ya que conserva en cierto modo un aire de aquella época gracias a que se libró de gran parte de los bombardeos de la segunda guerra mundial.
Las casas típicas de la zona eran de color negro, y para los pilotos que sobrevolaban la zona para bombardearla, parecía que la ciudad ya estaba destruida.


Casa tradicional de Kawagoe, llamadas Kura

Tenía ganas de visitar la zona desde que leí en el libro de Kirai que era un sitio poco conocido entre los extranjeros que visitan Japón ya que no aparece en las guías típicas, pero que era bastante popular entre los japoneses.

También tenía ganas de visitar la zona porque tenía entendido que tenía un aire viejo y descuidado, algo que estaba deseando fotografiar.

Al poco de llegar me sorprendió bastante bajarme de la estación de tren y llegar a un centro comercial y a un montón de avenidas llenas de tiendas y cafeterías cuando me esperaba encontrarme con una pequeña ciudad japonesa de aire antiguo.
Pero bastó con unos pocos minutos caminando para dejar atrás todo el bullicio y comenzar a pasear por calles que van “envejeciendo” poco a poco.


Este es el aspecto de las callecitas de Kawagoe.


Colgadas de una pared me encontré con esta colección de fotografías antiguas cubiertas por un plástico protector. Me pregunto qué harán ahí.

Podéis pasar fácilmente un día visitando la ciudad. A parte de la zona de casas antíguas, Kawagoe tiene varios templos pequeños, y algunas ruinas que merece la pena visitar.


Abusando del 30mm f1.4


Me encantan estas tejas de las casas tradicionales


Un templo solitario donde había un par de abuelos dando de comer a los gatos de la zona.

Aunque para mí, la verdadera atracción de la ciudad es perderse por sus calles y dejarse llevar por el espíritu de una época ya pasada. Alejarse un rato de los neones y la megafonía constante que anuncia todo tipo de productos, y pararse a tomar un té en una pequeña cafetería sin un nombre especial.


Había varios almacenes y tiendas cerradas.


La silueta de la estatua de este monje me gustó especialmente


Casa moderna en Kawagoe


Oraciones… creo


Casita tradicional de Kawagoe


Barber shop

Disfruté un montón de la visita al lugar. Tal vez era por ser un día entre semana, pero el lugar me pareció super tranquilo, ideal para pasear sin prisas, y hacer fotos tranquilamente bajo la mirada curiosa de algún que otro lugareño que pasaba por ahí.

Ah!, y efectivamente, es un lugar poco conocido entre los turistas extanjeros. Al regresar a mi hotel en Tokyo aquella noche me dí cuenta de que no había visto a otro occidental en todo el día.

Segundo Viaje a Japón

Jun 30, 2010 @ 02:50 am by CaDs

No temáis, este post será breve :)

Hace tres semanas tuve la oportunidad de regresar a Japón. Por un lado del viaje anterior me había quedado con el gusanillo de experimentar cómo sería la vida cotidiana en Tokyo y por otro tenía una idea en la cabeza (llamarlo proyecto me parece demasiado pedante) de una serie de fotografías que me hubiera gustado hacer por las calles de Tokyo.

Así que aprovechando que tenía algunas semanas de vacaciones y que encontré un vuelo de Aeroflot bastante barato, exprimí mis escasos ahorros y volví a la tierra del sol naciente con poco mas que algunos billetes de 2000 yens, algo de ropa y mi cámara al hombro.

Viajar solo a un país tan “complicado” como Japón asustaba un poco al principio. A fin de cuentas mi japonés no es demasiado bueno, y aunque voy hablando y entendiendo un poco más cada día, me di cuenta de lo mucho que me falta por aprender.
Así que si pasaba cualquier cosa estaba jodido.

Pero al poco de llegar todos esos nubarrones de preocupaciones desaparecieron, dando paso a una de las mejores experiencias que he vivido hasta ahora.

Tokyo me parece una de las mejores ciudades del mundo para vivir, y a día de hoy tengo más ganas (si es que eso es posible) de mudarme allí.

Regreso a España con muchas anécdotas y recuerdos en mi cabeza, con un montón de fotos en las tarjetas pendientes de procesar y con algo de nostalgia por encontrarme en el “otro lado del mundo”.

Gracias a todos los que me hicieron sentir que Tokyo era mi casa durante este par de semanas.
Héctor, Alan, Pablo, Antonio, Sara, Armando, Jairo, Ignacio, Oskar, cachondas de Camelot, aún más cachondas de Gals Panic Gracias!!!
Stephen Thanks!
ともこさん、みわさん、わださん、まゆみさん ありがとう!

Viaje a Japón: Día 7

May 20, 2010 @ 10:10 am by CaDs

“Me siento fatal”
Ese fue el primer pensamiento que se me vino a la cabeza cuando sonó el despertador.
Había pasado una noche horrible, mi yukata estaba empapada en sudor, y tenía esa sensación el desagradable regusto de la enfermedad en mi garganta.
Pasaron unos segundos en los que realmente estuve pensando en quedarme en el hotel ese día. Afortunadamente no fue así.

Después de arrastrarme al baño y de darme una buena ducha caliente, me vestí como pude y me encontré con mis dos compañeros de viaje, los cuales al verme cruzaron alguna que otra mirada de preocupación.
“Me siento fatal, pero debo de verme aún peor” pensé para mis adentros.

Esa mañana habíamos planeado visitar el Fushimi Inari-Taisha, uno de los templos más fotografiado y filmado de Kyoto. Recordáis aquella escena en Memorias de una Gheisha en la que Sayuri atraviesa corriendo un tunel de puertas anaranjadas?
Bueno pues no es un tunel, es uno de los pasajes que podéis encontrar en el Fushimi Inani-Taisha.

Este templo, situado en Fushimi-ku, está dedicado al dios Inari, el dios del comercio.
Por eso cada una de esas puertas, o toris en japonés, está donada por alguna empresa o compañía (de ahí que haya tantas).
De hecho hay tantos toris donados, que literalmente dan la vuelta a una montaña!

Para llegar cogimos un tren que nos dejó en la estación de Fushimi. De ahí no hay pérdida porque veréis varios mapas y signos por el camino.

Al bajarnos del tren nos recibió una lluvia ligera pero constante. Suerte que esta vez me había traído mi impermeable.
Así pues llegamos a la base del templo, compramos las entradas…

DSC_9579

… y al poco comenzamos a ver los primeros toris.

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Si planeáis visitar este templo tenéis que tener claro algunas cosas.
Si lo queréis recorrer en su totalidad, estad preparados para caminar, porque el templo serpentea a lo largo de las laderas del monte Inari y es una buena caminata.

También os digo que merece completamente la pena.

Fushimi Inari Taisha

El templo es tan popular que suele estar siempre lleno de turistas, pero ya fuera por que fuimos a primera hora de la mañana, o por el mal tiempo de aquel día, el lugar estaba prácticamente desolado.

Poder pasear bajo los toris, con el bosque del monte Inari alrededor, sobre la piedra mojada y escuchando el sonido de la lluvia alrededor fue una experiencia que, a pesar de lo mal que me sentía, rejuvenecía completamente el espíritu.

Aquí os dejo algunas fotos del trayecto.

Fushimi Inari Taisha

Fushimi Inari Taisha

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A lo largo del camino se pueden encontrar pequeños santuarios dedicado al dios, y que no os extrañe ver estatuas de zorros (Kitsune) por el lugar. Son los mensajeros y habitualmente los veréis llevando un pergamino en su boca o una llave.

Fushimi Inari Taisha

También podéis encontraros algún que otro gato, como este de aquí, que nos estuvo acompañando un rato. Y eso que estaba lloviendo!

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A medida que íbamos ascendiendo se iba espesando la niebla a nuestro alrededor. Dándole al paisaje un aire aún más etéreo. Había ocasiones en las que parecía estar caminando por algún decorado de película.

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Este sitio me recordaba a alguna escena del Viaje de Chihiro

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Y este otro parece salido de una película de Kurosawa

Fushimi Inari Taisha
Una de mis fotos preferidas del viaje

Al llegar a la cima del monte podéis ver varias estatuas del dios, fuentes para purificarse y campanas para llamar a los dioses.
También hay unas esterillas de madera donde le gente coloca sus tarjetas para procurarse suerte y fortuna en sus negocios.
Por supuesto yo dejé unas monedas, di un par de palmadas, hice mis peticiones, di otro par de palmadas y coloqué mi tarjeta ahí.

Card | Tarjeta | Meishi (名刺)

Después comenzamos el descenso por la otra ladera de la montaña, desandando el camino, perdiéndonos por senderos cubiertos por la niebla.
A estas alturas yo creo que la fiebre me debía de estar subiendo, así que dejamos atrás el Fushimi Inari-taisa. Yo estaba barajando la opción de regresar al hotel porque me sentía francamente mal, así que propuse ir a la estación de tren para regresar a Kyoto y volver al hotel mientras Oscar y Rafa visitaban el Kiyomizu-dera.

Rafa, haciendo caso de su infalíble sentido de la orientación, se las apañó para meternos por una carretera perdida de la mano de dios en la que las indicaciones brillaban por su ausencia y por la que muy de vez en cuando pasaba algún que otro coche aislado.

Pero después de dedicarle alguna que otra furibunda mirada, dimos con las callecitas típicas de un vecindario japonés, y según tratábamos de orientarnos para volver a la estación de tren nos topamos con la entrada de otro templo.

Yo realmente necesitaba sentarme y descansar un poco, y sobre todo beber algo caliente porque comencé a tener escalofíos. Y como dentro del templo vi que tenían una máquina expendedora de café aprobé la moción de entrar.
Dio la casualidad que sin proponérnoslo encontramos el Tōfuku-ji, el templo con el jardín de piedra más hermoso que vi en Japón.

Kyoto

Así que entramos al templo, y aprovechando que volvíamos a estar en una zona civilizada, entré a hacer uso del baño. En Japón son famosos los WC con todo tipo de funciones automáticas de limpieza e incluso los hay que en invierno, calientan la taza el WC!
Pero hay lugares en Japón, sobre todo fuera de las grandes ciudades, donde estos lujos íntimos dan lugar al baño tradicional Japonés.

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Dentro del Tōfuku-ji pudimos ver varios jardines de musgo que, bañados por el agua de la lluvia, parecían invitar a la meditación.

Kyoto

Kyoto

Además de estos jardines de musgo, el mayor recuerdo que me llevo este templo es de sus pequeños rincones, y el de sus jardines de piedra.

Kyoto

Kyoto

Zen

Zen

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Terminada la visita era casi el medio día, así que nos montamos en el siguiente tren que regresaba a Kyoto central y comimos por la zona de la estación.
Tal vez era el paseo por los jardines de musgo, o por la meditación frente a los jardines zen …. o por las pastillas, la fiebre o el resfriado ya habían convertido mi consciencia en una especie de toalla mojada y arrugada, pero yo estaba más allá del malestar y el dolor.
Así que cuando mis compañeros dijeron que se marchaban a visitar el Kiyomizu-dera, les dije que me apuntaba.

No os voy a engañar, yo en ese momento era poco más que un saco de estornudos, escalofríos y murmullos raros, así que entendí perfectamente la mirada de “este se nos ha vuelto loco” que me dirigieron.
Pero al final me fui con ellos a visitar el que llamaré “Supermercado de los deseos”

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着物

El Kiyomizu-dera comprende varios templos y santuarios en su recinto. Es uno de los templos más populares de Kyoto y forma parte del conjunto de templos que son patrimonio de la humanidad.
Pero es criticado por la cantidad de artículos, amuletos, oraciones y, en general, supercherías varias que están a la venta en este lugar.
Hay amuletos para la suerte, la salud, el amor. Piedras y tablas para los deseos y estatuas mágicas a disposición de todos aquellos que quieran gastarse su dinero en ellas.

Looking for true love?
Estatua del dios del amor. Anuncia una línea en el suelo en la que si llegas de un extremo al otro con los ojos cerrados, encontrarás el amor verdadero

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Pero también hay una de las mejores vistas de la ciudad de Kyoto desde la balconada de uno de los santuarios.

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Mis amigos me contaron medio en broma medio en serio, que había una fuente cuyas aguas curaban todas las enfermedades, y como las pastillas no parecían hacer efecto, a mi me pareció una buena idea probarla.
Me sorprendió ver que, incluso en un templo en las montañas de Kyoto, los japoneses se las arreglan para tener la última tecnología a su alcance.

Los cazos de los que la gente bebe en la fuente, se meten después de que cada persona bebe, en una máquina que los desinfecta usando luz ultravioleta!

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Así que tomé mi cazo, lo llené de agua y me lo bebí como buenamente pude.

Ya estaba atardeciendo cuando terminamos de dar todas las vueltas, y yo me sentía francamente mal, así que a la salida del templo esta vez sí que me despedí de mis amigos, cogí un autobús y llegué al hotel como buenamente pude.

Debían de ser las 6 de la tarde cuando me metí en la cama…y caí dormido completamente hasta el día siguiente.

Continuará…
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Valencia

May 17, 2010 @ 03:51 am by CaDs

La semana pasada la pasé en Valencia, haciendo un curso de desarrollo de aplicaciones para IPhone.

No era la primera vez que visitaba la ciudad, pero sí la primera vez que lo hacía con tiempo y sin coincidir con alguna festividad típica de allí.
Me gustó el ambiente de la ciudad, grande y cosmopolita pero sin las prisas y el estrés que supura Madrid.

En Valencia todavía encuentras sitios para pasear sin necesidad de cruzarte con nadie o sin escuchar el eterno sonido del conductor desesperado dejándose la vida apretando el botón del claxon.

En especial me gustó el complejo de la ciudad de las artes y las ciencias, un lugar donde poder pasear tranquilamente y disfrutar de una maravilla de la arquitectura moderna.

Aquí os dejo algunas fotos que tomé por ahí.

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Ciutat de les Arts i de les Ciències

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After Dark

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