Primera semana como Salaryman

Jan 13, 2011 @ 08:49 am by CaDs

Pues si, a lo tonto ya va para 3 semanas que estoy por Tokyo.
Es el mayor tiempo que he pasado en Japón, y lo cierto es que se me ha pasado volando. De hecho me da la sensación que, para todas las cosas que me han pasado estos días, 3 semanas no son tiempo suficiente.

Pero imagino que siempre es así cuando se comienza una vida nueva en un sitio diferente.

Ya llevo casi una semana desde que comencé a trabajar (si, ya estoy trabajando, pero de eso escribiré más adelante), y empiezo a conocer la otra cara de Tokyo, esa que no llegas a conocer cuando vienes de vacaciones.

Tengo la suerte de trabajar en un sitio con un horario bastante flexible, así que básicamente puedo evitarme la hora punta del tren, pero eso implica salir más tarde de la oficina, así que, como quiero aprovechar al máximo las tardes por ahí, prefiero llegar temprano.

Así que me levanto bastante pronto, o bueno, más bien me despierta el sonido de los cuervos por la mañana (si, en Tokyo hay unos cuervos que parecen elefantes). Ahí no me ando con muchas contemplaciones, meto algo de pan a tostar mientras me ducho, me preparo un té, y tirando para la estación que hay que levantar el país.

Shimokitazawa

Mi oficina está cerca de Shibuya, así que desde mi casa, no tardo demasiado en llegar.
Una vez en la oficina y salvo una hora para comer, el trabajo es trabajo, con el aliciente de que tengo que tratar de hablar en japonés lo máximo posible, y ponerle oído a todo lo que se dice para ir pillando vocabulario a marchas forzadas.

Después de una jornada laboral mas o menos igual de larga que en España (hay algunas diferencias de las que hablaré cuando esté del todo seguro) suelo salir a tomar algo con los amigos.

Últimamente suelo pasarme por Shinjuku y ceno por allí. Me gusta el aspecto de esa parte de la ciudad cuando cae la noche.

Shinjuku

Después de cenar toca regresar a casa, así que al tren, que ya no hay tanta gente y a tirar para Setagaya, que mañana toca madrugar.

.

Si no regreso muy tarde y el super está abierto, suelo parar por ahí a hacer algo de compra menor, y si no suelo pasar por alguna tienda 24 horas (aquí los llaman combini) a comprar lo justo y necesario para no tener la nevera vacía.

Tokyo Snapshots

Y al llegar a casa pues toca estudiar, que el japonés no se va a aprender por si mismo!

Tokyo Snapshots

Este ritmo de vida es bastante diferente al que estaba acostumbrado, y eso me está pasando factura.
Por un lado duermo menos horas que antes, no por querer madrugar, si no porque el cuerpo no me da para dormir más. Tal vez sea porque aquí amanece realmente temprano, y no sirvo para dormir mucho con luz.
Por otro lado la comida es diferente, y eso si lo estoy notando. Creo que he perdido algo de peso porque la ropa me empieza a quedar grande, pero peso tenía de sobra, así que perder un poco tampoco me preocupa demasiado, y eso siempre es fácil de volver a encontrar!

Y eso es mas o menos todo, mi semana como Salaryman!

Ya iré contando más detalles a medida que los vaya entendiendo, que aquí acabo de llegar y todavía me falta mucho por entender y aprender :)

Desde Tokyo

Dec 30, 2010 @ 10:39 pm by CaDs

Pues si, parece que lo logré. Estoy viviendo en Tokyo… Al menos por una temporada.

Después de casi año y medio estudiando japonés, de visitar 2 veces Japón, de conocer a un montón de gente increíble por aquí, y después de enviar varios currículums y hacer un par de entrevistas, he decidido venir a buscarme la vida por aquí.

Las últimas semanas han estado llenas de muchos miedos, bastantes dudas, interminables preparativos (y lo que se ha quedado sin hacer) y mucha ilusión por llegar hasta aquí.

Changes

Ahora, si yo pensaba que lo difícil ya había pasado me voy dando cuenta de que en realidad no ha hecho más que comenzar.

No llevo ni una semana en Tokyo y ya me han pasado más cosas de las que soy capaz de comprender, y no estoy seguro de que llegue a hacerlo nunca.

Las palabras en los labios de la gente comienzan a sonarme, pero sigo siendo incapaz de entenderlas completamente, y aunque ya va saliendo algo de japonés de mi boca, se atasca frecuentemente, siendo reemplazado por “etoooo, anoooo, chottoooo” o cualquier otra muletilla que se me ocurre.
Pero bueno, ya irá mejorando.

Around Setagaya

Estoy viviendo en un pequeño apartamento situado en Kamimachi - Setagaya, en un barrio que si tuviera que definirlo de alguna manera, sería eso un barrio. Lleno de casas y mas casas por todas partes, conectado por calles, y pequeñas tiendas cerca de la estación.

Ahora, la belleza de este país es tal que, aun en un simple barrio residencial, encuentras salpicados, aquí y allí lugares como estos.

Around Setagaya

Around Setagaya

En Enero espero comenzar en una academia de japonés en un curso intensivo de conversación. La gramática puedo ir estudiándola por mi cuenta, y si tengo alguna duda, seguro que encuentro a quien preguntar por aquí.

Mis amigos de Tokyo son simplemente cojonudos. Tengo la sana intención de emborracharlos a todos en cuanto llegue mi primera nómina, que por ahora toca estirar cada yen tanto como se pueda!

Es increíble sentirse tan arropado en una ciudad tan grande, llena de gente y de extraños. En un lugar donde nunca puedes realmente saber que se esconde detrás de cada sonrisa o que se oculta detrás de una elegante reverencia.

Around Setagaya

Hoy termina 2010. La verdad es que ha sido un buen año, no puedo quejarme, me ha traído aquí.
En Madrid quedan mis amigos, mi familia, mi casa y un montón de cosas que no pude meter en mi maleta. Si hubiera tenido la opción lo habría traído todo… aunque sería complicado meterlo en mi mini-apartamento!

No se si aquí se toman las uvas o que, pero seguro que esta noche me enteraré.

Around Setagaya

2011 va a ser un año increíble, estoy convencido de ello.
Así pues os deseo muy felíz Año Nuevo!!!

Otoño 2010

Nov 18, 2010 @ 04:08 am by CaDs

Si tuviera que definir mi vida en un tag a día de hoy, sería trabajo.

秋 Autumn Otoño (B&W)

No necesariamente trabajo que realizo, si no trabajo en el que pienso, con el que me obsesiono, con el que puede estar por llegar, por el que no acaba de aparecer. Por el que me esquiva o por el que yo decido evitar.
Nunca me imaginé que hubiera tantas maneras diferentes de percibir el trabajo…

.

El otoño siempre ha sido mi estación favorita. Suele ser la época en la que me siento más inspirado, más creativo y en la que planeo los proyectos que quiero emprender para el próximo año.

.

Este otoño no he tenido la oportunidad de pararme a pensar, y tal vez sea por eso que, a veces, me da la sensación de ir dando tumbos de un lado para otro sin tener claro que leches estoy haciendo.

Barcelona

A veces descubro metas o ideas que no son mías rondando por mi cabeza al más puro estilo Inception. Hay días en las que se camuflan perfectamente, y días en los que mi subconsciente se rebela y ataca al pensamiento intruso.

Lost in the past

Ojo, no me quejo. No quisiera estar haciendo nada diferente en este momento. Hace tiempo alguien me dijo aquello de “cada uno lleva la vida que quiere” y así es.

Fall

Es solo que me gustaría recuperar esa parte de mi que me hacía disfrutar de los colores del otoño y dejar de verlo todo en blanco y negro.

Desire

Pathless

Oct 20, 2010 @ 02:35 am by CaDs

Exposición Ikebana

Vértigo

Sep 30, 2010 @ 04:11 am by CaDs

2010 se ha ido.

Tal vez parece que seguimos en 2010, pero la realidad es que ya se ha ido.
Antes de darme cuenta y sin ser consciente del todo, se ha escapado todo el año, sibilinamente, casi sin avisar.

Ha salido por la puerta de atrás y ni se ha despedido.

Me ha pillado despistado, esto no puede volver a pasar.

2011 lo siento, pero tu no te escapas.

Random me

Jul 09, 2010 @ 04:43 am by CaDs

El otro día chateaba con un amigo y me soltó esta perla como si nada:

A veces hay tanto ruido que no puedes escuchar el silencio

Es una de esas frases tontas que se te quedan en la cabeza, y por más que lo intenté no lograba sacarla de ahí, así que le estuve dando vueltas y a lo tonto creo que ha desencadenado todo un proceso de cambios.

Creo que ando metido en demasiadas cosas, y salvo un par de ellas que realmente merecen la pena, creo que debería comenzar a soltar lastre.
Es este “lastre digital” el que creo que me agota. Twitter, Facebook, GReader… todos son fuentes de información en tiempo pseudo-real que me inundan la cabeza de tendencias, palabras, datos…. y en general información de la que puedo prescindir sin problemas.

Sigo y seguramente seguiré en un montón de proyectos, sin duda seguiré aprendiendo Japonés (con más ganas que antes si es posible), dedicaré todo el tiempo que pueda a la fotografía y haré algún que otro cambio por ahí.
Pero toca re-inventarme nuevamente.

Como me contaba un amigo callejeando por Tokyo:

“Tu sabes algo de mecánica?”
“Yo? ni puta idea tío”
“Yo tampoco. Montamos un taller de coches?”

These are not Photographs

May 13, 2010 @ 05:15 pm by CaDs

Después de varias, tal vez demasiadas, horas delante de de un teclado y un monitor tenía la mente más que agotada y cansada.
La idea de pasear las callejuelas de una ciudad desconocida siempre me ha seducido, así que salí de la habitación del hotel aprovechando el frescor de las últimas horas de la tarde.

Tenía en la cabeza una nube de pensamientos molesta y pesada. Como un enjambre de moscas que no logras disipar del todo y que te atontan con su constante zumbido. Demasiados pensamientos e ideas inconexas que me bloqueaban.
Y para despejarme, nada mejor que callejear sin rumbo definido, con las manos en los bolsillos y echando miradas curiosas a transeúntes y callejones.

No se cuanto tiempo pasé así, la verdad es que no me importaba mucho. No tenía ninguna prisa por regresar al hotel, tampoco estaba cansado o tenía sueño, y mi estómago parecía haberse cerrado por completo.
Quería caminar y dejar de pensar.

En un momento cualquiera de mi paseo y tras girar una esquina cualquiera, me llamó la atención un pequeño local.
Tenía una fachada verde oscura, un pequeño farol, y colgando de él, un pequeño letrero donde se leía la palabra café dibujada con unos trazos de corte antiguo con letras blancas.
Una puerta entornada de madera, y un pequeño felpudo terminaban de conformar la curiosa escena.

Sintiéndome atraído por el local entré, pensando en tomar un café y sentarme un rato a leer.
El local era pequeño, unas cuatro o cinco mesas todas ellas con una pequeña lámpara, algunas sillas, una barra y algunos taburetes.
Detrás de la barra una camarera me miró al entrar y volvió a lo que fuera que estaba haciendo, sin dar demasiada importancia a mi presencia.
Como ya era tarde pensé en preguntarle si iban a cerrar antes de sentarme a tomar algo, pero temiendo que la respuesta fuera afirmativa, decidí sentarme en una mesa cualquiera.
Había algo en ese lugar que parecía haberme llamado, y ahí sentado sentí como el zumbido de mi cabeza comenzaba a despejarse lentamente, dejando paso a los acordes de Epistrophy, que sonaba de fondo en el local.

Cuando la camarera se me acercó para tomarme nota, le pregunté por los whiskys que tenían. El café había sido sustituido por un impuso súbito por algo de whisky escocés, y al cabo de unos minutos estaba removiendo con el dedo el par de cubitos de hielo de mi vaso.

Había varias fotos colgada en las paredes del local, todas en blanco y negro y de apariencia bastante vieja. Frente a mi había una con un marco algo destartalado en la que se veía a una mujer caminando decidida por una calle cualquiera ante la mirada, y probablemente los silbidos de varios hombres que estaban matando el tiempo por ahí.
La naturalidad y la fuerza de la fotografía parecía contar toda la historia de lo que estaba pasando.

Aún hoy no se cuanto tiempo pasé ensimismado mirando esa fotografía, se que cuando me quise dar cuenta los cubitos de hielo se habían fundido lo suficiente como para poder dar un par de sorbos a mi bebida.

Me había llamado tanto la atención la foto que me acerqué a ella para poder apreciarla con mayor detalle, con la suerte de que en uno de los márgenes aparecía el nombre de la autora y el título de la fotografía.


Ruth Orkin. American girl in Italy © all rights reserved

Al cabo de un rato salí del local y traté de orientarme.
Había caminado demasiado y sin seguir un rumbo definido, así que no tenía idea de dónde estaba o de como regresar al hotel, así que di un par de vueltas hasta salir a una calle principal y paré al primer taxi que vi para que me llevara a mi hotel.

Tal vez fue el local, la fotografía de la pared, la cantidad de cosas que tenía rondando la cabeza, o la bebida… pero esa noche fue especial para mi.
Recordaba haber estado hablando con un amigo esa misma mañana sobre la obra de Moriyama Daidō y de lo complicadas y sutiles que son sus fotografías, del largo camino que me queda por recorrer y de lo mucho que tengo aún por aprender.

Creo que son momentos anónimos como ese los que hacen despertar pasiones, y los que te animan a mejorarte, a seguir caminando y a comenzar desde el principio nuevamente aún con más ganas y con más determinación.

Al cabo de unos minutos de ver pasar calles y semáforos, llegué a mi hotel. La verdad no pensaba que hubiera caminado tanto.

Subí a mi habitación y tras darme una ducha caliente me senté frente a un teclado y una pantalla nuevamente, y comencé a escribir este post con una frase de Moriyama que había visto en un video horas atrás rondando mi cabeza.

When I put out the book “Shashin yo Sayonara” It was pretty much ignored. Or people would say “Those aren’t photographs.”
But I was making a book that was saying, “These are not Photographs”, so I didn’t care.
Moriyama Daidō

« Previous PageNext Page »