La rutina de lo imposible

Jan 30, 2013 @ 10:06 am by CaDs

-Últimamente pareces bastante ocupado. Va todo bien?
Estamos en un restaurante, el presidente de mi empresa y yo. El tiene la costumbre de, a principios de año, reunirse individualmente con cada uno de nosotros y preguntarnos cómo nos sentimos respecto a la empresa, que podemos mejorar, y que queremos lograr este nuevo año.
Probablemente no es lo que mas me apetece hacer un miércoles por la noche después de 9 horas de trabajo, pero tampoco me disgusta. Hoy tengo el reto de entenderme con él en Japonés.
Hace un año la situación era similar, pero en esa ocasión eramos tres, tuvo que venir otro compañero de la empresa a hacer de traductor.
-Todo bien, últimamente estoy liado con cosas que no se bien como hacer, pero precisamente por eso resultan interesantes.
Había pensado prepararme algo de vocabulario para esta ocasión, prepararme unas cuantas frases para las preguntas que sabía que probablemente me haría, y tratar de tener frescas en la mente, las últimas piezas de gramática que he estudiado para practicar durante la conversación.
Por supuesto no lo he hice. Lo descarté a los pocos segundos de pensarlo con un “bueno, ya me las apañaré”. Me supo artificial y se me antojó innecesario. Prefiero tener que arreglármelas como buenamente pueda aunque me toque pasar vergüenza delante del presidente.

-Tu siempre pareces contento haciendo cosas que no sabes hacer, por eso siempre te terminan encargando las tareas mas pesadas, -me dice riéndose mientras me sirve un poco de saque caliente.
El reflejo es coger el pequeño vaso de saque y levantarlo un poco con las dos manos y bajar un par de veces la cabeza a modo de reverencia mientras suelto un par de “gracias” y me lo bebo aunque en realidad el sabor del saque caliente no me acaba de gustar.
-No es que me guste especialmente, pero tampoco me desagrada, -le respondo tras pensar un rato en lo que me acaba de decir. -Simplemente es que si hago siempre lo que se hacer, termino por aburrirme. Pero a todo el mundo le pasa igual no?, -le pregunto mientras esta vez soy yo el que le rellena el vaso.
-No te creas, a la mayoría de la gente le gusta hacer cosas sencillas. Mi objetivo cuando creé esta empresa era crear un equipo de personas que disfruten construyendo cosas imposibles, -Vacía de dos tragos largos el vasito de saque y se enciende un cigarrillo. -Por eso me alegro de que estés aquí.
-Bueno, si esa era la intención yo creo que vamos por el buen camino, definitivamente en esta empresa somos todos muy peculiares.
-Verdad que si?, -dice asintiendo alegremente. -Oye que crees que podríamos hacer para mejorar?

La conversación continúa durante otro largo rato y para mi sorpresa, cuando nos despedimos me doy cuenta de que me las he apañado lo suficientemente bien para entenderlo.

También me doy cuenta de que de alguna manera eso de hacer de lo imposible la rutina de cada día se ha cobrado un peaje. Hay días en los que a las 6 de la tarde estoy completamente agotado, incapaz de pensar. Otras semanas que desde el miércoles se comienzan a hacer cuesta arriba y el viernes parece no llegar nunca.
Pero también es cierto que la manera de afrontar los problemas, no solo los relacionados con el trabajo ha cambiado. Creo que ahora soy capaz de analizar mejor las situaciones y tener la mente serena a la hora de salir adelante, o tal vez sea que voy aprendiendo a preocuparme menos del problema en sí y dedicar más tiempo buscando soluciones.
Como dice un compañero “lo imposible es sólo cuestión de tiempo y de leer la documentación adecuada”

En el tren de camino a casa, me pongo a pensar en lo diferente que ha sido la reunión de este año respecto a la anterior. La empresa sigue siendo la misma, mi trabajo no ha cambiado tanto, el presidente sin duda es la misma persona, y sin embargo yo lo he notado todo diferente.
Conocer un poco mas de la cultura me ha ayudado a entender el contexto y la naturaleza de esta reunión. Entender cual es el protocolo en la mesa, las normas no escritas al rededor del sake me han servido para saber llevar el ritmo de la conversación, saber cuando tengo que beber y cuando rellenar.
Sin embargo, saber todo esto no me ha impedido dar mi opinión sincera cuando me la han pedido, cosa que generalmente no se suele hacer, o al menos no directamente. Esto lo hago aun a sabiendas de que algunas cosas que he dicho hayan podido rechinar por no estar el acostumbrado a que alguien le hable tan directamente.
Pero esa decisión ahora es consciente. Mi yo del año pasado dijo probablemente cosas que chirriaron, pero sin saberlo. En esta ocasión, aun sabiendo que tal vez estoy hablando demasiado directamente, sigo eligiendo ser yo mismo a ser quien se supone que debo de ser.

Creo que esa es una línea que no estoy dispuesto a cruzar aún :)

2012 a través de mi cámara

Jan 14, 2013 @ 05:23 am by CaDs

Comencé el año pasado a hacer recopilaciones en vídeo de las fotos que voy tomando a lo largo del año y ya se ha convertido en una especie de tradición.
En esta ocasión las fotos las he tomado con 4 cámaras distintas. Mi vieja D90, una Ricoh Digital GR3, una Kenko analógica y la D800 que uso ahora.
Al principio tenía más de 900 fotos para meter en el video, pero pensé que serían demasiadas así que comencé a sacar fotos que ya había usado en videos anteriores hasta que logré reducirlas a unas 600 aproximadamente. Aun así el video ha quedado bastante largo.

Este año la verdad es que he tenido la oportunidad de viajar bastante, si tengo que caracterizar 2012 por algo sería por que ha sido uno de los años en los que más he viajado.

Tenía claro que quería usar Kizuna de Sakamoto Ryuichi como introducción al video porque me gusta la sensación de calma y de quietud que trasmite, y también tenía en la cabeza usar View of Silence de Hisaishi Joe para terminar el video, porque me gusta como el ritmo va aumentando hacia el final de la pieza.
Pero me di cuenta de que necesitaba algo de transición entre una y la otra. Railroad man de Sakamoto Ryuichi me pareció que encajaría bien, aunque hay partes en las que me hubiera gustado meter algo más de ritmo.

En fin, aquí os dejo mi 2012, espero que os guste.

2012 in Pictures from CaDs on Vimeo.

Noviembre

Nov 07, 2012 @ 10:58 am by CaDs

ー Te importa si me doy una ducha?
Aun estoy medio dormido pero puedo sentir el calor de su cuerpo desnudo contra el mio, su mano acariciando mi pecho.
ーClaro, ーdigo yo mientras la sonrío y le acaricio la mejilla. ー El agua caliente tarda un rato en salir.
ー Ya lo se ー, me responde ella mientras se levanta de la cama y desaparece por la puerta que da al cuarto de baño.
Después de casi dos años viviendo en Tokyo, vivir en unos 25 metros cuadrados aproximadamente resulta perfectamente normal. No solo normal, si no que diría hasta cómodo.
Al otro lado de la pared puedo escuchar el sonido de la ducha y desde la ventana que hay encima de la cama puedo ver que hoy ha amanecido lloviendo. También puedo ver su ropa esparcida por doquier, mezclada con la mía, las copas todavía en la mesa. La mía completamente vacía, la suya a medio terminar.
No es la primera vez que compartimos, besos, abrazos y amaneceres, y probablemente no será la última. Pero los dos sabemos que esto tiene fecha de caducidad. No es mas que un pedazo de tiempo que robamos a la rutina diaria, unos abrazos compartidos a la sombra de un muro de soledad que se alza a lo lejos.

“Por qué nadie te enseña a ser adulto?”, pienso para mis adentros mientras incorporo y me siento a desperezarme al borde de la cama. Estamos a noviembre y comienza a hacer frío. Lo noto cuando mi cuerpo sale de debajo del edredón y se encuentra con el aire frío de la habitación.
Todo parece tan simple cuando eres pequeño. Las cosas son buenas o malas. No hay mucho gris, solo blancos y negros fáciles de diferenciar.
Supongo que los distintos colores y tonos aparecen a medida que aprendes, a medida que vives o experimentas. Y supongo que cada cual carga con una paleta peculiar.

El sonido de la ducha continúa al otro lado. “Tal vez nos veamos hoy…” Pienso sin querer.
Esta vez este pensamiento ha llegado demasiado temprano, mi cuerpo a regañadientes suspira y yo decido levantarme.
Al otro lado del muro el sonido de la ducha termina. Cojo una toalla del armario y camino hasta el cuarto de baño.
ーMe puedes acercar una.. ーdeja la frase a medias cuando me ve venir por el pasillo. Me sonríe mientras la cubro con la toalla y hace ademán de besarme otra vez en los labios.
Pero el pensamiento de antes ya ronda por mi cabeza, así que evito sus labios y la beso en la mejilla.
Ella lo entiende, o al menos se toma la molestia de aparentar que lo hace. El momento ha pasado. Ayer era ayer y hoy es hoy. Esas son las reglas del juego al que jugamos, y aunque a veces lo detestemos, son las que son.

El agua caliente es un bálsamo, por un momento dejo de pensar, de escuchar. Solo siento el agua caliente sobre mi cabeza, sobre mi espalda. Mi mente se despeja a medida que mis oídos dejan de oír cualquier otro sonido que no sea el del agua cayendo.
“Son otros labios los que deseo besar, otros los abrazos que quiero recibir”. Aprieto los dientes y termino de ducharme.
Cuando salgo ella ya está casi vestida. Me comenta algo sobre el tiempo, y me dice que no se ha traído paraguas. Yo la digo que se puede llevar uno de los míos sin problemas.
Intercambiamos otras tantas frases carentes de significado, tal vez para rellenar los momentos que transcurren mientras nos ponemos la ropa salimos por la puerta y llegamos hasta la estación de tren.
Allí nos despedimos, ella regresa a su pedazo de realidad y yo al mío.
Nos decimos adios con otro beso en la mejilla. Ella con la mirada tímida me dice que tiene ganas de que nos volvamos a ver.
Yo la respondo que nos vemos pronto, y la veo desaparecer mientras entra en el vagón del tren.
“Definitivamente el verano se terminó” pienso mientras veo la lluvia caer sobre el andén del tren y me cierro la cremallera de mi chaqueta.
Mi tren llega, y a esta hora de la mañana los vagones van hasta arriba de gente. Habitualmente sólo tardan una estación en vaciarse, así que no me suele importar. Pero hoy no me apetece meterme en un vagón lleno de gente, así que decido esperar hasta el siguiente. Además hay algo relajante en la lluvia cayendo.
Pienso en que no me apetece ir a la oficina, que me gustaría hacer otras tantas cosas diferentes.
Noto como mi teléfono vibra en mi bolsillo. No recuerdo cuando fue la última vez que tuve el teléfono en otro modo que no sea en sliencio. Es un mensaje.

“Buenos días, que tal has dormido?”

Dejo pasar otro tren mientras pienso que responder.
“No he dormido muy bien, he pasado la noche entera pensando en ti mientras compartía mi cama con otra”, comienzo a escribir. Pero lo borro al cabo de unos segundos. “He dormido muy bien, y tu?” envío.

El siguiente tren llega algo mas vacío y decido montarme.
“No he dormido muy bien y ahora tengo sueño”, vibra el teléfono otra vez.

“Va todo bien?” Le pregunto mientras el sonido de la megafonía anuncia que nos acercamos a la siguiente estación. A mi espalda hay un grupo de estudiantes charlando sobre un montón de cosas y de nada en concreto a la vez. Uno de ellos hace un comentario sobre el gaijín enorme que tienen delante de ellos. Seguro que si les respondiera ellos estarían tan sorprendidos de que yo les entendiera como yo de haberles entendido.
“Si, todo bien. Te quería preguntar, tienes planes para comer hoy?”

“Creo que puedo escaparme un rato al medio día”, respondo yo mientras dejo salir a la mitad del vagón en la siguiente estación. Ya solo falta una estación para llegar a mi destino.
Si cierro los ojos aun puedo sentir su olor, su tacto, y puedo sentir como a medida que transcurren los segundos, esas sensaciones me abandonan, las olvido porque prefiero olvidarlas. Porque decido sacudírmelas de encima.

“Ok, nos vemos donde siempre a las 12?” me responde el teléfono.
“donde siempre” pienso yo mientras sonrío sin ganas.

El tren anuncia la última parada, los vagones se vacían, todos nos encaminamos hacia nuestro destino, pero en esta mañana gris aún tengo algo de tiempo antes de entrar a trabajar, así que tomo una ruta algo más larga de lo habitual.

Me cruzo con hombres de negocios ataviados con su inseparable maletín, hip hoperos forzando gafas de sol en una mañana de lluvia, con gorras torcidas anunciando el nombre de ciudades ajenas. Me cruzo con borrachos que, si bien no madrugan, caminan por las mismas calles que yo a la misma hora. Me cruzo con la mujer mas linda que he visto en mucho tiempo paseando al perro más horrible que soy capaz de recordar. Todos y cada uno de nosotros con una línea de pensamientos única y diferente. Con un mundo y un universo girando al rededor de nuestras cabezas.
“No quiero verte a las 12, porque a la 1 te volveré a perder” comienzo a escribirla. “Ok, a las 12 suena bien” le envío.

“Gracias por la cena de anoche, me lo pasé muy bien. Nos vemos pronto vale?” me contesta de pronto el teléfono. El mensaje corresponde a otra persona, y por tanto otra carpeta y casi me atrevería a decir que a otra realidad.
Como casi siempre decido no responder. Hay ocasiones en las que eres la presa y otras en las que no, y en esta otra realidad soy yo quien elige el terreno por el que camino.

“Nadie te enseña a ser adulto porque es absurdamente complejo” me respondo a mi mismo mientras subo las escaleras que dan a mi oficina. Entonces el teléfono vuelve a vibrar con otro mensaje.

“楽しみ。。。”

De palabras vanas, mayorías silenciosas, polémicas estériles y otros atardeceres

Oct 10, 2012 @ 09:39 am by CaDs

Recuerdo a medias, cuando no contaba con más de 4 o 5 años un episodio gracioso. Resulta que por aquel entonces a mi me tocó vivir en Panamá, la mitad de mi familia es de allí y a mi me llevaron antes de cumplir un año a ese otro lado del mundo.
En fin, aquel día, ya sea por haberme levantado de mala legaña o por haber nacido terco como yo solo, tuve la primera discusión estéril de mi vida.

Aque día mi familia celebraba una fiesta en casa, no recuerdo la ocasión. Yo siempre he sido muy tímido, y siendo crío lo era aun mas, y en las fiestas a mi me daba mucha vergüenza bailar.
Por supuesto, siendo de sangre latina, en mi familia se aprendía a bailar antes que a caminar, pero a mi eso se me había atravesado y, aunque en aquel tiempo no conocía la expresión apropiada, resulta que simplemente no me salía de los soberanos cojones bailar.

Ese concepto, el simplemente que no te de la gana hacer algo, cuando eres un mocoso de 4 o 5 años es bastante insolente, y por tanto propenso a ser corregido con una bronca, o en aquellos tiempos con un par de azotes.
En esta ocasión no recuerdo muy bien que factor que agravó la situación, las cosas se salieron de madre. La gente estaba bailando y querían que yo bailara con alguna otra niña. Yo no quería y me obligaron.
Por supuesto me rebelé. Mi padre me gritó, me dijo que me pusiera a bailar, que era un tal y un cual y que en su casa se hacía lo que el quisiera. Y yo dije pues me voy de tu casa.
Así que de alguna manera salí de ahí, me fui a mi cuarto y me puse a hacer la maleta. Siendo como era un crío de 4 o 5 años, si no recuerdo mal mi maleta era poco más que un oso de peluche, algún que otro muñeco que me gustara y algo de comida.
Recuerdo a mi madre tratando de calmar a mi padre, fuera de sí porque su hijo se rebelara de tal manera, recuerdo las miradas incrédulas o incómodas del resto de los invitados (porque vamos a ver, menudo escenón no?) y un par de cosas mas que me guardo en el tintero.
El caso es que ese día a mi madre se le rompió el corazón viendo a su hijo hacer su maleta para irse de casa, mi padre me rompió la cara de la tunda que me dio, y bueno, yo también rompí un par de cosas por ahí.

Toda esta historia no viene si no a decir que desde muy pequeño he hecho siempre lo que me ha parecido correcto, o mayormente, lo que me ha salido de los huevos. Ojo, Esto no necesariamente es bueno, que con los 33 años que arrastro mas de una lección aprendida a cuestas, y las que quedan por aprender!
También viene a decir que, desde muy temprano, aprendí a identificar puntos de vista absurdamente irreconciliables, esto es discusiones estériles. Es decir, yo tengo mi opinión, tu la tuya y no tengo el menor interés en cambiar la mía (si acaso cámbiala tu).

Generalmente estas discusiones las afronto como cuando veo venir nubarrones, los veo pasar mientras me tomo un café o hago algo productivo con mi tiempo y cuando ya han pasado tengo cuidado de no pisar los charcos.
Así he vivido muy tranquilo y muy feliz todo este tiempo.

Lo que me molesta de vez en cuando es que este tipo de pasividad, si se quiere llamar así, se malinterprete.

Pero oye, es lo que hay, si alguien dice algo y tu no respondes, cada cual es libre de sacar sus conclusiones, si te molesta pues haber respondido no? Por ejemplo, cuando un presidente del gobierno habla de la “mayoría silenciosa” que no se manifiesta y la gente se lleva las manos a la cabeza diciendo que es un cabrón, pues oye, haberte manifestado no? No se.

Pero bueno, yo de lo que pasa en España, salvo que gente muy específica me pregunte, prefiero no opinar. Y prefiero no opinar no por pasividad, si no por respeto. Para mi, vivir donde vivo, haciendo lo que hago es un privilegio, y no tengo derecho alguno a quejarme con la que está cayendo por allí. Si tengo un mal día me lo como con patatas o me lo bajo con vino, como hacía mi abuelo y hasta bien viejo que vivió.

Otra cosa es que, esto de no opinar no solo se malinterprete si no te lo lancen en tu cara, convirtiendo tu silencio, que ojo, es silencio porque más bien te la suda el asunto, en un arma arrojadiza contra ti o los tuyos.
Es decir, de pronto por no haber dicho nada, te encuentras en una situación en la que estás diciendo muchas cosas, y eso no me molesta.

Eso me jode.

Y las molestias como decía antes me las bajo con vino, pero cuando algo jode escuece, y ese escozor el vino solo lo agrava. Así que quedan dos opciones: olvidar y ya pasará o decir algo.

Generalmente suelo optar por el ya-pasará-option.
Esto es como cuando alguien (que no te conoce en lo más mínimo) te suelta algo como que tenéis el ego subido (prueba adicional de que, al menos en mi caso no me conoce en absoluto) o de gente que se cree mejor que otras porque lleva más tiempo viviendo en noseAllendeDeLosMares y sabe escribír el kanji de rosa del derecho y del revés.
Eso es un caso de nubarrón viene y mira, por ahí se va (a.k.a Allá-penas-nubarrón)

Otro cantar es si la cosa se vuelve recurrente (esto es, cansina), suelo terminar diciendo algo.
Ojo, cansina para mi puede significar algo completamente diferente que para el resto de la gente. Para dar algunas métricas, algo cansino para mi es escucharlo mas de 3 veces en el mismo día de diferentes personas / leerlo mas de 3 veces en diferentes sitios en el mismo día.
En estos casos decir algo no solo no elimina el escozor si no que de vez en cuando lo agrava, pero bueno, al menos te das el gusto de dar a conocer tu opinión del tema y con suerte, dejarán de usar tu silencio en tu contra.

En fin, que todo esto venía dando vueltas en mi cabeza estos días y como la necesito para otras cosas, dejo este pensamiento aquí y así hago sitio para cosas realmente importantes.
También viene bien de vez en cuando contar cosas así en el blog, que se estaba volviendo muy soso con tanta foto y tanta hostia.

Allá penas el que disfrute con las polémicas estériles, discutiendo por discutir, o por el simple gusto de escuchar su voz, leer sus textos o ver si hay contadores de color rojo sobre frases escritas en azul.
Solo me apetecía dar a entender que a lo mejor respetar el silencio de los demás es buena idea,. No sólo porque respetar al resto de la gente ya de por sí es una buena práctica, si no porque cuando ese silencio se rompe, igual lo que te encuentras no te gusta ni un pelo.

Y con estos pensamientos he visto el atardecer esta tarde sobre Shibuya que por cierto, cada día está mas bonito.

P.S. el kanji de rosa es 蔷薇

Verano de 2012

Sep 19, 2012 @ 07:30 pm by CaDs

Summer 2012 from CaDs on Vimeo.

Gracias a Flapy, Kirainet y a Zordor por que os he tomado prestadas algunas de vuestras fotos.

Y gracias a todos por este verano tan genial!

Principios de Julio de 2012

Jul 03, 2012 @ 10:30 am by CaDs

ーHoy como es domingo y estas trabajando te he puesto huevo en la sopa
ーGracias, ーla digo yo usando tomando prestado su idioma, ーes usted muy amable.
ーY cómo es que estás trabajando a estas horas? ーme dice ella desde el otro lado del mostrador. Se mantiene ocupada fregando los cuatro cacharros que ha usado para prepararme el ramen. Es ya tarde, más cerca de las 12 que de las 11. Cuando vi desde la calle el letrero luminoso encendido me acerqué a preguntar si me daban de cenar. Aquella señora estaba viendo un culebrón coreano en su diminuta televisión cuando asomé la cabeza por la puerta y la pregunté si todavía estaba abierto el local.
ーClaro claro, pasa, ーme dijo ella después de mirarme de arriba a abajo. ーDeja el paraguas afuera, si no lo vas a poner todo perdido.
Después de asegurarse de que había dejado el paraguas colgando fuera ella me acercó el menú y yo pedí la opción que parecía más fácil de preparar.
ーTrabajo?, ーme preguntó. ーEl trabajo es duro eh?, ーme dijo después de que asintiera con la cabeza. ーEn esta vida todos tenemos que trabajar para salir adelante.
ーBueno yo no me quejo, ーla dije yo mientras revisaba los mensajes en mi teléfono. ー La verdad es que me gusta lo que hago, es sólo que hoy me ha tocado venir a trabajar a estas horas de la noche.
Ella me mira un rato tratando de entender lo que he dicho. El que tome prestado su idioma de vez en cuando no es garantía de que sepa usarlo correctamente.ーAdemás, resulta curioso venir por aquí a una hora tan rara, ーla digo cuando me trae un trapo caliente para lavarme las manos.
ーEres el primer extranjero que conozco que sabe hablar japonés, ーme dice ella algo más relajada cuando se da cuenta de que podemos conversar.
ーTanto como hablar no, solo se decir cuatro cosas y la mitad mal dichas, pero bueno, que se le va a hacer.
ーDe eso nada, ーme dice ella simulando enfado, ーhablas muy bien.

La conversación se extiende por un rato. Fuera la lluvia típica de esta época del año sigue cayendo fina, mojando las aceras, los tejados y las cabezas de todo aquel que se dedique a pasear por Shibuya esa noche. Me pregunta cuatro cosas, imagino que más por educación o aburrimiento que por genuino interés. Yo aprovecho su curiosidad para practicar este idioma que cada vez me gusta más, y trato de probar a usar los últimos trozos de gramática que leí hace un par de días sin conseguirlo del todo.

Esta noche es una noche rara, tengo que hacer una puesta en producción del código en el que he estado trabajando los últimos dos meses.
No es nada especial, sólo trabajo, algún que otro problema y muchas piezas sueltas en movimiento con las que hay que tener algo de cuidado, pero nada fuera de lo común.
Como tenemos que parar el sistema nos han pedido que lo hagamos a la hora en la que menos clientes tenemos, esto es cerca de las dos de la madrugada. Y como hasta las dos no hay nada que hacer pues me he ido a dar un paseo por ahí y de paso aprovechar para cenar.
Cuando te toca estar en la oficina fuera del horario al que estás acostumbrado, las mismas paredes y el mismo teclado deja un regusto raro en tí, o al menos a mi me pasa. Es como tomarte una cerveza para desayunar, está bien, pero sabe raro.
Después de charlar otro rato con la señora del ramen, me regreso a la oficina, da la hora, hacemos la puesta en producción y me paso trabajando y arreglando problemas a contra reloj las siguientes 4 horas.
ーAnda, está amaneciendo, ーme dice mi manager después de volver de un pequeño paseo. Tengo un montón de cosas por terminar y por arreglar, pero en ese momento me parece más importante ver amanecer que arreglar líneas de código torcidas. Así que me asomo por la ventana y observo que efectivamente el sol está saliendo.
ーComienza el verano eh?, ーle digo yo mientras me fijo en una chica que sale del combini de en frente de la oficina. Lleva un paraguas transparente en una mano y una bolsa blanca en la otra. Afuera se puede oler la humedad y el calor que comienza a ascender poco a poco del suelo.
ーSi, ya va haciendo calor, ーme responde mientras se estira perezoso antes de volver a su puesto en la oficina. ーOye y si dormimos un rato y seguimos mañana?
ーMe parece bien, ーle contesto yo.

“Estoy cansada, salgo ahora del trabajo”
Leo su mensaje desde la cama, tardo un rato en responderla. Me he dicho 20 veces que no debo y 21 que si.
“Trabajas muy duro, animo”
“Donde estas? me apetece beber algo”
“Estoy en casa, me he pasado toda la noche de ayer trabajando, así que hoy estoy descansando un poco”
“Me gustó mucho la cena del otro día, vamos a beber juntos pronto si?”
“Eso sería genial”
Es tarde y necesito dormir, pero en ese momento me resulta imposible. Me visto y salgo a dar un paseo.
Fuera llueve, pero en ese momento no me apetece coger un paraguas.

“- Mira un gaijin, por qué tendrán que venir aquí!!!, seguro que no tiene ni idea de japonés
- Mejor que no aprenda y que se vaya a su país. Kusai (huele mal!)
Les miro directamente para que sepan que les he entendido, me sostienen la mirada y me dice uno envalentonado:
- What?
- Nada nada”
Al leer esto algo se retuerce. Estoy leyendo algo que un buen amigo me ha mandado. Tomo las notas que me ha pedido que le envíe. A veces paso demasiadas hojas sin anotar nada, y tengo que volver atrás para hacerlo. Ya habrá tiempo de leer, lo que hay que hacer ahora es colaborar.
Pero esta pequeña historia me recuerda que, no importa lo cómodo que me sienta, sigo siendo un clavo que sobre sale, y es cuestión de tiempo hasta que vuelva a sentir el martillo sobre mi cabeza.
“Este par son unos cabrones” escribo en el archivo de notas adjuntas. Pero decido borrarlo. “Mejor se lo digo mañana en la ofi” pienso para mis adentros.

ーComo estás? como va todo hijo?, ー A través del teléfono me llega la voz de mi madre.
ーTodo bien mamá, ーle respondo yo desde la otra punta del planeta.
Aún me molestan los dos segundos que transcurren entre que termino de hablar y ella termina de escucharme. No se cuantas veces le he dicho que prefiero llamarla yo porque puedo usar Skype. Pero ella, lejos de entender nada relacionado con Internet, me responde que prefiere llamarme usando las tarjetas que compra en el locutorio porque así ella me puede llamar cuando quiere.
Es una batalla que tengo perdida desde el primer momento y como tal lo acepto.

Me cuenta las últimas cosas que han sucedido por allí, algunas alegres, otras no tanto. Otras simplemente tristes. Así es la vida, con momentos para todos los gustos.
Me dice que se va al norte a pasar los meses de calor del verano. La digo que tenga mucho cuidado en la carretera. No hay mucho más que pueda hacer para protegerla.
Cada minuto que hablamos hago recuento de los días que he pasado sin verla. Me reprocho que van demasiados, y me prometo que antes de que acabe el año pondré a cero ese marcador.
ーCuidate mucho mamá, nos vemos pronto. Te quiero mucho.
El teléfono corta la llamada, de pronto Madrid y Setagaya dejan de estar unidos y un par de continentes vuelven a interponerse entre los dos.

“Sabes que? hoy me voy a ir pronto” pienso para mis adentros tras pasarme todo el día delante del ordenador. Termino mis tareas, escribo un resumen de lo que he hecho y anoto mis horas. Me despido de los amigos con los que de vez en cuando chateo, robando horas al horario de la oficina.
Me paso por una librería y ojeo un par de libros de fotografía. Me pregunto como este cabrón logra esos niveles de contraste en sus fotos. Me voy a la estación, tengo suerte de que mi tren sale en dos minutos. Me monto y me pongo a revisar mis mensajes.
Mientas lo hago trato de seguir la conversación de los que están a mi lado. Entiendo la mitad, más que hace un par de meses y espero que menos que dentro de otro par.
Me bajo en mi estación y camino hasta casa. Aun es pronto y me apetece salir a hacer fotos, así que cojo la cámara y salgo por donde he venido.
Me lo podía haber ahorrado. Hay días que estoy inspirado y puedo sentir la cámara y la foto delante de mi. Hoy no es uno de ellos, así que tras pasar un par de horas dando vueltas bajo la lluvia regreso a casa. Me quito la ropa mojada, abro una botella de vino y me ponto a escribir.

“Hoy como es domingo y estas trabajando te he puesto huevo en la sopa”, escribo en un bloc de notas en blanco

お父さん

Just Dance!

Jun 21, 2012 @ 08:28 pm by CaDs

Lo vi ayer gracias a Ignacio Izquierdo y desde entonces habré visto este video unas 10 veces.

Y es que en estos días en los que nos bombardean con crisis de las que poca culpa tenemos y de la que nos quieren responsabilizar, de miedo al terror que no al terrorismo en sí, y del asustar por asustar para tenernos pegados a la web del periódico cada día en lugar de informarnos lo mejor que podemos hacer es eso mismo.

Fuck all of them, just dance around the world!

Porque este mundo, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, está lleno de gente maravillosa.

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