Despues del terremoto

Mar 21, 2011 @ 11:36 am by CaDs

El terremoto fue realmente fuerte y el tsunami que arrasó gran parte de las ciudades costeras del país uno de los mayores desastres naturales con los que ha tenido que lidiar este país.
Pero no hubo que hacer nada para sobrevivir a eso. Fue simple cuestión de suerte, de no estar en el lugar equivocado en el momento menos adecuado.

Los desastres naturales tienen ese rasgo salvaje, breve pero intenso, en el que la fuerza de la naturaleza se desata y no hay nada que el hombre pueda hacer para controlarla. Son una lección de humildad que, de cuando en cuando, nos recuerda que aquí estamos de paso, y de que en realidad el ser humano es insignificante.

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Pero a día de hoy vivimos en la era de la información, y basta que transcurran unas pocas horas para que una noticia de la vuelta al mundo. Y cuando la noticia es de esta magnitud, esas horas se reducen a minutos.

Los días que transcurrieron tras el terremoto fueron algunos de los más intensos que me han tocado vivir.
Los temblores y el posterior tsunami dañaron una de las centrales nucleares del país, sumando a la ya considerable tragedia, ese miedo frío a la radiación.

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Los medios de comunicación pronto se olvidaron de los verdaderos afectados por la catástrofe vivida y se cebaron en esta última, mientas contabilizaban con morbosa precisión el recuento de víctimas.
Pero algo debió de torcerse en algún momento, porque pronto se pasó de la información objetiva (si es que esta existió en algún momento) y se comenzó a exagerar, o en el peor de los casos, a inventar.
No quiero hablar del daño infringido por los medios de comunicación internacionales en general, y los españoles en particular.
A pesar de haber colaborado en un par de entrevistas en radio, pronto me di cuenta de que el juego no consistía en informar, si no más bien en retozar en el barro. No se trata de tranquilizar a la gente, si no de alarmar. Ya no se trata de dar la noticia, si no de conseguir dinero, ya sea vendiendo periódicos o atrayendo audiencia.

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Adiós al circo mediático, tanta gloria lleves como paz dejas.
Para mi estás muerto desde el día en que se te ocurre llamarme a las 5 de la mañana para decirme:
“- imagino que estarás algo cansado después de estos días, y ya se que allí es muy pronto, pero podrías intervenir en el programa de televisión XXX?”
“- Lo siento, pero me acabas de despertar. Hace unas horas hemos tenido otra réplica fuerte y llevo casi toda la noche sin dormir. Si no te importa…”
“- Ya, pero es que sería sólo unos minutos y…”
“- Buenas noches, no vuelvan a llamar.”

Pero insisten, e insisten. Hasta que apago el teléfono, doy media vuelta y trato, sin éxito, de volver a conciliar el sueño.

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A la familia y a los amigos ya no hay quien los calme. Da igual las veces que repita que en Tokyo está todo bien. Que a mi no me ha pasado nada, y que la verdadera tragedia está al norte. Que en Tokyo somos unos privilegiados porque nuestro mayor problema es que nos cortan la luz de vez en cuando y que funcionan la mitad de trenes.
Y mientras mi gente se preocupa por mi, y me cuentan las barbaridades que publica la prensa, yo pienso en lo que deben de estar pasando aquellas personas que lo han perdido todo, y desde la comodidad de mi casa me siento miserable.

El suelo sigue temblando a cada rato. En mi empresa nos han mandado a trabajar a casa para evitar problemas con los transportes y por seguridad ante posibles réplicas.
Pero las horas y los días pasan, y aunque paso la mayor parte del día frente a mi ordenador, es imposible concentrarse.
Miro a cada rato un stream en tiempo real de un contador geiger que mide los niveles de radiación.
Se que no es probable que la radiación llegue a Tokyo. Hay gente arriesgando su vida para que todos estemos a salvo aquí.

Pero el miedo es un veneno que se extiende por el cuerpo. Casi sin que te des cuenta, y aunque te repites una y otra vez que no va a pasar nada, cuando todo el mundo continua advirtiéndote de que mejor lejos, o incluso fuera del país, es difícil conservar la calma.

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Me entero de que hay más gente como yo, uno de mis amigos esta pensando en alejarse un tiempo de Tokyo. Muchas veces coincidimos en la manera de pensar, y hoy nos vuelve a pasar lo mismo.
Estamos muy tranquilos si, pero… cuántas réplicas llevamos ya? El suelo no ha parado de temblar. Y si pasa algo grave? Nos daría tiempo de abandonar Tokyo a tiempo?
Los niveles de radiación suben y bajan. Se han encontrado partículas radioactivas en Shinjuku, o peor, en Setagaya que es donde yo vivo. No son malas para la salud, pero ahí están…

La decisión llega sola, de improvisto. Como si siempre hubiera estado ahí. Nos vamos al sur.

Por muchos motivos, pero sobre todo para tranquilizar a nuestras familias y para tranquilizarnos a nosotros mismos.

“Me voy, pero ella se queda. Y aunque trato de que venga conmigo, ella decide quedarse. Así que aunque yo estoy lejos, no acabo de irme del todo.” Esto es lo que me ronda por la cabeza, mientras nos alejamos de Tokyo a 300 km/h en dirección al suroeste.

お誕生日
Gracias a todos chicos, este cumpleaños ha sido de lo más desastrófico, pero igualmente no lo cambiaría por nada!

Tokyo

Feb 20, 2011 @ 08:56 am by CaDs

En estos días, a veces siento mi vida como si estuviera en el centro de un torbellino.

Tokyo2011

Se amontonan las caras, los nombres, se desbordan las sensaciones por no poder guardarlas todas en un recipiente tan pequeño como es mi cuerpo.
Y sin embargo me doy cuenta de que Japón no es tan diferente, que si lo piensas bien, todo tiene su contrapunto occidental.

Tokyo2011

En el trabajo, he cambiado los Jose o los Antonio por los Ebihara san o por los Endo san, pero a fin de cuentas, y aunque hablen distinto, dicen cosas similares.
Te preguntan por tu fin de semana, o por donde vives, o que tipo de comida te gusta. Y te cuentan sus historias.
Son buena gente, o regular… no lo se, tampoco importa realmente.

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Las calles son diferentes. Entiendo menos cosas de las que me gustaría, así que muchas veces cuando paso delante de una tienda, no estoy seguro de que venden. Pero eso tampoco es malo, me lo imagino, lo supongo o me lo invento, y así es más entretenido.

Porque cuando entienda todo, ya no será tan entretenido.

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A veces me sorprende la gente. Algunas veces para bien y otras para no tan bien. Hay muchas costumbres que desconozco, manías o modas, que me llaman la atención.
Contrastes tan grandes que cuesta encontrarles el sentido, o tal vez simplemente carezcan de sentido. Pero eso tampoco es malo, porque me obligo a pensar desde otro punto de vista hasta entonces desconocido para mi.

Porque cuando sepa todo, ya no será tan interesante.

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Reconozco que me estoy enamorando, y me da miedo.

Me estoy enamorando de esta sensación, de esta ciudad. De volver a sentir que mi pecho respira, volver a disfrutar de las sensaciones, en lugar de darlas por sabidas, o ignorarlas.
Me estoy enamorando de esos rincones oscuros, olvidados de esta ciudad. Templos pequeños, grandes, hermosos o desvencijados.
De ojos que miran sin ver, gestos que niegan lo que por la boca se dice, de sentirme completamente perdido y de no querer encontrarme.

Porque cuando me encuentre ya será imposible perderme.

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Uno mas entre la multitud. Así es como comienzo a sentirme.
Escribo mensajes en el teléfono, mezclando nuestro alfabeto con el suyo, mientras espero al tren. A veces busco una excusa para mi ausencia, otras simplemente no la doy. En ocasiones recibo una excusa por otra ausencia que no es la mía, mientras ansío por verla… o tal vez no.
Es un baile, y estoy aprendiendo los pasos.

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Cada día que pasa, estoy más seguro de que esto no es Japón. No conozco mucho fuera de aquí, pero sí lo suficiente como para saber que esta ciudad es algo diferente, ajeno a todo lo demás.
Tokyo tiene su propio ritmo, su propio carácter. Tiene sus reglas no escritas, su sabor y su olor bien definido.
Y mientras espero a ese papel que dice que puedo quedarme por aquí algo más de tiempo me mato a trabajar.

Porque por ahora todo depende de eso y porque por ahora quiero jugar un rato más por aquí.

Shimokitazawa (下北沢)

Feb 06, 2011 @ 07:29 am by CaDs

Shimokitazawa es uno de los barrios dentro de Setagaya en Tokyo.
Tengo varios amigos que viven cerca de la zona, y últimamente he venido varias veces por aquí.

Es un sitio curioso, ya que a pesar de estar prácticamente al lado de Sibuya, en Shimokita, en lugar de rascacielos luces de neon y gente por todas partes, abundan los edificios bajos pequeñas cafeterías y un montón de callejuelas, imposibles de recorrer en su totalidad y aún más de memorizar.

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Me encanta el ambiente bohemio que transpira esta parte de la ciudad.

Me llamó la atención la cantidad de tiendas de ropa de segunda mano que hay por la zona. Que yo recuerde, en Madrid no abundan este tipo de tiendas (de echo ahora mismo no recuerdo haber visto ninguna) pero aquí en Tokyo hay bastantes y tienen muy buenos precios… claro que hasta la fecha no he encontrado nada de mi talla.

Shimokitazawa

También me pareció curioso la gran cantidad de pequeños bares y restaurantes (no caben mas de 4 o 5 clientes a la vez) que hay por la zona. También hay varias cafeterías en las que artistas o diseñadores exponen sus pinturas, fotos o incluso vestidos.

下北沢 Alley

Me contaba un amigo, que hay varias zonas de Shimokita que no se quemaron durante los bombardeos de la segunda guera mundial, y que tampoco resultaron afectados por el gran terremoto que acabó con gran parte de Tokyo.
Por lo que hay todavía algunos callejones por los que paseando, te transportas al Tokyo de los años 50 o 60, con pequeños Izakayas de madera con pinta cutre y con la mejor comida rápida de la ciudad.

Shimokitazawa

En lo personal me gusta pasar la tarde en alguna de las cafeterías de la zona estudiando o escuchando la música del lugar. Generalmente cada local tiene su propia música y estilo muy marcado, así que puedes cambiar de ambiente completamente simplemente entrando en un local diferente.

Shimokitazawa

Aún me faltan muchos barrios de Tokyo por descubrir, pero por ahora Shimokitazawa me ha gustado tanto, que estoy pensando en buscarme un piso por aquí cerca, si todo sale bien.

Shimokitazawa

Ya os contaré.

Primera semana como Salaryman

Jan 13, 2011 @ 08:49 am by CaDs

Pues si, a lo tonto ya va para 3 semanas que estoy por Tokyo.
Es el mayor tiempo que he pasado en Japón, y lo cierto es que se me ha pasado volando. De hecho me da la sensación que, para todas las cosas que me han pasado estos días, 3 semanas no son tiempo suficiente.

Pero imagino que siempre es así cuando se comienza una vida nueva en un sitio diferente.

Ya llevo casi una semana desde que comencé a trabajar (si, ya estoy trabajando, pero de eso escribiré más adelante), y empiezo a conocer la otra cara de Tokyo, esa que no llegas a conocer cuando vienes de vacaciones.

Tengo la suerte de trabajar en un sitio con un horario bastante flexible, así que básicamente puedo evitarme la hora punta del tren, pero eso implica salir más tarde de la oficina, así que, como quiero aprovechar al máximo las tardes por ahí, prefiero llegar temprano.

Así que me levanto bastante pronto, o bueno, más bien me despierta el sonido de los cuervos por la mañana (si, en Tokyo hay unos cuervos que parecen elefantes). Ahí no me ando con muchas contemplaciones, meto algo de pan a tostar mientras me ducho, me preparo un té, y tirando para la estación que hay que levantar el país.

Shimokitazawa

Mi oficina está cerca de Shibuya, así que desde mi casa, no tardo demasiado en llegar.
Una vez en la oficina y salvo una hora para comer, el trabajo es trabajo, con el aliciente de que tengo que tratar de hablar en japonés lo máximo posible, y ponerle oído a todo lo que se dice para ir pillando vocabulario a marchas forzadas.

Después de una jornada laboral mas o menos igual de larga que en España (hay algunas diferencias de las que hablaré cuando esté del todo seguro) suelo salir a tomar algo con los amigos.

Últimamente suelo pasarme por Shinjuku y ceno por allí. Me gusta el aspecto de esa parte de la ciudad cuando cae la noche.

Shinjuku

Después de cenar toca regresar a casa, así que al tren, que ya no hay tanta gente y a tirar para Setagaya, que mañana toca madrugar.

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Si no regreso muy tarde y el super está abierto, suelo parar por ahí a hacer algo de compra menor, y si no suelo pasar por alguna tienda 24 horas (aquí los llaman combini) a comprar lo justo y necesario para no tener la nevera vacía.

Tokyo Snapshots

Y al llegar a casa pues toca estudiar, que el japonés no se va a aprender por si mismo!

Tokyo Snapshots

Este ritmo de vida es bastante diferente al que estaba acostumbrado, y eso me está pasando factura.
Por un lado duermo menos horas que antes, no por querer madrugar, si no porque el cuerpo no me da para dormir más. Tal vez sea porque aquí amanece realmente temprano, y no sirvo para dormir mucho con luz.
Por otro lado la comida es diferente, y eso si lo estoy notando. Creo que he perdido algo de peso porque la ropa me empieza a quedar grande, pero peso tenía de sobra, así que perder un poco tampoco me preocupa demasiado, y eso siempre es fácil de volver a encontrar!

Y eso es mas o menos todo, mi semana como Salaryman!

Ya iré contando más detalles a medida que los vaya entendiendo, que aquí acabo de llegar y todavía me falta mucho por entender y aprender :)

Desde Tokyo

Dec 30, 2010 @ 10:39 pm by CaDs

Pues si, parece que lo logré. Estoy viviendo en Tokyo… Al menos por una temporada.

Después de casi año y medio estudiando japonés, de visitar 2 veces Japón, de conocer a un montón de gente increíble por aquí, y después de enviar varios currículums y hacer un par de entrevistas, he decidido venir a buscarme la vida por aquí.

Las últimas semanas han estado llenas de muchos miedos, bastantes dudas, interminables preparativos (y lo que se ha quedado sin hacer) y mucha ilusión por llegar hasta aquí.

Changes

Ahora, si yo pensaba que lo difícil ya había pasado me voy dando cuenta de que en realidad no ha hecho más que comenzar.

No llevo ni una semana en Tokyo y ya me han pasado más cosas de las que soy capaz de comprender, y no estoy seguro de que llegue a hacerlo nunca.

Las palabras en los labios de la gente comienzan a sonarme, pero sigo siendo incapaz de entenderlas completamente, y aunque ya va saliendo algo de japonés de mi boca, se atasca frecuentemente, siendo reemplazado por “etoooo, anoooo, chottoooo” o cualquier otra muletilla que se me ocurre.
Pero bueno, ya irá mejorando.

Around Setagaya

Estoy viviendo en un pequeño apartamento situado en Kamimachi - Setagaya, en un barrio que si tuviera que definirlo de alguna manera, sería eso un barrio. Lleno de casas y mas casas por todas partes, conectado por calles, y pequeñas tiendas cerca de la estación.

Ahora, la belleza de este país es tal que, aun en un simple barrio residencial, encuentras salpicados, aquí y allí lugares como estos.

Around Setagaya

Around Setagaya

En Enero espero comenzar en una academia de japonés en un curso intensivo de conversación. La gramática puedo ir estudiándola por mi cuenta, y si tengo alguna duda, seguro que encuentro a quien preguntar por aquí.

Mis amigos de Tokyo son simplemente cojonudos. Tengo la sana intención de emborracharlos a todos en cuanto llegue mi primera nómina, que por ahora toca estirar cada yen tanto como se pueda!

Es increíble sentirse tan arropado en una ciudad tan grande, llena de gente y de extraños. En un lugar donde nunca puedes realmente saber que se esconde detrás de cada sonrisa o que se oculta detrás de una elegante reverencia.

Around Setagaya

Hoy termina 2010. La verdad es que ha sido un buen año, no puedo quejarme, me ha traído aquí.
En Madrid quedan mis amigos, mi familia, mi casa y un montón de cosas que no pude meter en mi maleta. Si hubiera tenido la opción lo habría traído todo… aunque sería complicado meterlo en mi mini-apartamento!

No se si aquí se toman las uvas o que, pero seguro que esta noche me enteraré.

Around Setagaya

2011 va a ser un año increíble, estoy convencido de ello.
Así pues os deseo muy felíz Año Nuevo!!!

Viaje a Japón: Día 8

Sep 16, 2010 @ 11:25 am by CaDs

Dormí algo así como 12 horas seguidas. Cuando me desperté la cama era un charco de sudor, pero en lo personal me encontraba muchísimo mejor.

Tal vez sería la ensalada de pastillas para el resfriado que me había tomado la noche anterior o la famosa agua mágica, pero el caso es que me encontraba francamente bien.
Así que tras pasar tranquilamente por el ofuro, me reuní con mis compañeros de viaje y partimos rumbo a la estación de tren.

Teníamos una reserva en el Shinkansen de Kyoto hasta Hiroshima, así que tras encontrar el andén (después de una semana y pico en Japón ya te apañas bastante bien en las estaciones) nos sentamos a ver pasar kilómetros y kilómetros por la ventanilla.

Eventualmente me quedé dormido, así que cuando me quise dar cuenta, estaban anunciando que llegábamos a nuestro destino, la ciudad de Hiroshima.

Nuestro plan era salir muy temprano, llegar a Hiroshima a primera hora de la mañana y cruzar en el Ferry hasta la isla de Miyajima. Visitar toda la isla y por la tarde, regresar a Hiroshima para visitar el Parque de la Paz de Hiroshima.

Miyajima Ferry

El viaje en ferry duró poco más de 10 minutos, la verdad es que Miyajima está realmente cerca de la ciudad.

Miyajima

Miyajima

Esta isla está considerada como sagrada, está llena de ciervos por todas partes y en las montañas podéis encontraros con algún que otro mono.

Miyajima deer

Como curiosidad, leí por algún lado que no estaba permitido nacimientos ni defunciones en esta isla, ya que se considera territorio de los dioses. Aunque no se si esta ley siga vigente o no en la actualidad.

Al poco de salir del ferry te encuentras con una pequeña avenida llena de tiendas y comercios. Si tomáis el camino de la derecha, llegaréis al santuario de Itsukushima, donde si tenéis suerte podréis sacar una foto de una de las vistas más conocidas de Japón. La puerta del santuario de Itsukushima.

Miyajima

Miyajima

Miyajima

Miyajima

La visita al templo en sí casi que os la podéis ahorrar, al menos si, como nosotros, lo pilláis con la marea baja. Gran parte del santuario se asienta sobre enormes pilares que sostienen pasarelas que recorren el recinto. Todo esto sobre la arena del mar.
Pero si la marea está baja, sólo veréis un montón de pasarelas que transcurren sobre la arena de la playa.

Como se nos hacía algo tarde, decidimos visitar el monte misen, que es el punto más elevado de la isla, y mientras buscábamos la mejor manera de llegar, escuchamos una voz en perfecto castellano que nos recomendaba tomar el teleférico.

Cuando fuimos a ver, se trataba de Juan Carlos, un español casado con una Japonesa que llevaba un montón de años viviendo en Hiroshima.
El tío la verdad es que era un figura, porque nos contaba que cada vez que la asistenta venía a su casa a limpiar, el se tenía que ir fuera de la casa (a pesar de que le insistí un par de veces, el jodío no nos quiso decir el por qué) y se iba a pasear con su bicicleta por Miyajima.

El tío estaba de vuelta de todo, y nos contó un montón de anécdotas que le habían pasado viviendo en Japón, nos recomendó un par de libros de cultura japonesa (The Japanese Mind) y también nos recomendó que si queríamos ver cosas realmente raras visitáramos un par de Sex Shops en Ikebukuro.

Como se nos echaba el tiempo encima y como ya llevábamos casi una hora de charla, nos despedimos, nos metimos un buen ramen para el buche y fuimos en busca del teleférico que nos subiría hasta el monte misen.

Si vais con tiempo yo os recomiendo que cojáis sólo el billete de subida (bueno si tenéis tiempo y huevos subid y bajad andando) porque la bajada del monte Misen es realmente bonita.

Miyajima

Miyajima

Una vez arriba, hay una senda que va rodeando la cima hasta llegar al pico más alto donde se encuentra el mirador. Que no os engañen las apariencias, es un trecho largo!
Y por las malditas prisas nosotros casi lo hicimos a la carrera, apenas parando para hacer un par de fotos y a sentarnos a descansar cuando ya podíamos más.

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Cuando llegamos a la cima había sudado tanto que mi ropa estaba completamente empapada. Literalmente.
Pero las vistas compensaron el esfuerzo con creces.

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De ahí desandar lo andado (agüita…) bajar en el teleférico lamentando no tener tiempo de bajar por la senda forestal, corre que te corre que perdemos el ferry y de camino a Hiroshima.

Cuando bajamos del monte misen ya estaba atardeciendo, y la marea había subido bastante, así que tanto el santuario de Itsukushima como la puerta de la entrada se veían espectaculares.

Awesomeness

De vuelta en Hiroshima cogimos un bus que nos dejaba cerca del Peace Memorial Park y al poco de caminar llegamos al parque.

Hiroshima Peace Memorial

Hiroshima Peace Memorial

Hiroshima Peace Memorial

Realmente me sorprendió Hiroshima. No podía creer que en esa ciudad, llena de coches, gente, parques y edificios por todas partes hubiera caído una bomba atómica hace algunos años.

Hiroshima Peace Memorial

A-Dome

Peace

Pero si, si cayó, y basta darse un paseo por los diversos monumentos para hacerse una idea de la barbaridad que cometieron los americanos al lanzar una bomba atómica sobre una ciudad llena de civiles.

Me pareció muy interesante visitar el museo de la paz, había muchas cosas que desconocía a cerca de lo sucedido, y lo cierto es que me estremeció bastante.

De ahí dimos un paseo hasta una estación de tren cercana, cogimos nuestra conexión con el tren bala y en unas horas estábamos de regreso en Kyoto.

Hiroshima Train

Como estábamos bastante machacados, decidimos cenar en uno de los muchos restaurantes de la estación, y entramos en uno especializado en Tonkatsu.
Decir que es el mejor Tonkatsu que he comido hasta la fecha sería quedarse corto.

Luego estuvimos charlando y paseando por la estación mientras veíamos como comenzaban a colocar los adornos navideños, viendo cómo la gente iban y venían y digiriendo todo lo que habíamos visto ese día.

Un día francamente increíble, si no fuera porque al llegar al hotel me dí cuenta de que mi IPhone había desaparecido.
Lo había echado en falta al llegar a Miyajima por la mañana, pero pensé que me lo habría dejado en la habitación. Pero no, no estaba.
Así que bajé a la recepción a preguntar por si se me hubiese caído por ahí, pero nada, lo había perdido.

Me recomendaron que preguntara en el mostrador de objetos perdidos por si se me hubiera caído en el tren, pero como ya era tarde, y como al día siguiente teníamos pensado visitar Nara, me dije que ya lo preguntaría al día siguiente.

Continuará….
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Buscando mi estilo

Aug 11, 2010 @ 02:44 am by CaDs

Se que últimamente sólo hablo de fotografía y de Japón, pero bueno, por algo esto es un blog personal :)

Daido Moriyama es, a día de hoy, uno de mis fotógrafos favoritos, y el que probablemente haya influido con más fuerza en el tipo de fotografía que tomo últimamente.

Junto con Nobuyosi Araki, Moriyama es uno de los fotógrafos Japoneses más conocidos internacionalmente.
Frente al provocador y polémico Araki, las fotos de Moriyama suelen estar cargadas de una nota melancólica o dramática. Una sensación de nostalgia de un pasado perdido, o un toque de soledad.

A medida que consumo cada vez más cultura japonesa, me doy cuenta de que esta sensación es bastante recurrente.

Por ejemplo, la sensación de ver fotos de Moriyama es muy similar a la que se siente cuando lees una novela de Murakami o escuchas algo de Ryuichi Sakamoto.
Leí hace tiempo una entrada en el blog de Kirai en el que hablaba de los valores estéticos japoneses y creo que algo de eso tiene que ver.

En mi segundo viaje a Tokyo pasé bastante tiempo en las librerías ojeando varios tomos de fotografías tomadas por Moriyama (y un par de ellos regresaron a casa conmigo) y estoy tratando de trasladar a mis cutre-fotos digitales algo del peso y la profundidad de Moriyama.

Estos son algunos de mis primeros intentos…

Tokyo

Tokyo B&W

Salarymen

The girl with the umbrella

The Salaryman

東京

東京

東京

Pero si queréis ver fotos del maestro Moriyama aquí tenéis unas cuantas que seguro que os van a gustar

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