De viaje por Japón, parte2: Kanazawa
Continúa De viaje por Japón, parte1: Nakasendo, caminando por los alpes japoneses.
Lo cierto es que Nakatsugawa no tiene mucho que ver salvo un par de buenas cafeterías y su estación de tren, que en mi caso serviría para continuar mi camino.
Con tantos kilómetros a cuestas, la verdad es que no estaba yo como para muchos paseos, pero aún así aproveché las pocas horas de luz que quedaban para dar una vuelta por los alrededores de la estación y encontrar un restaurante donde comer algo caliente antes de irme a descansar.
A la mañana siguiente me tocaba madrugar otra vez para llegar lo antes posible a Kanazawa, así que decidido a aprovechar el tiempo lo máximo posible me acosté bastante temprano.
El cansancio ayudó a la hora de caer rendido, y cuando quise darme cuenta el despertador estaba sonando. Eran poco más de las 5 de la mañana y el tren salía en una hora.
Tras una ducha rápida salí en pos de la estación de tren, comprando un par de cafés calientes para espantar el frío de aquella mañana de Otoño y me monté en el tren unos 5 minutos antes de que partiera.
Los diferentes paisajes se iban sucediendo al otro lado de la ventanilla. Mientras, revisaba en el teléfono las referencias que había apuntado en mi libreta sobre los sitios que quería visitar.
No tenía mas que un día y medio que pasar en Kanazawa, así que tenía que aprovechar bien el tiempo.
Una vez el tren hubo completado su trayecto me puse a deambular por la estación en pos de mi hotel. La estación de Kanazawa me sorprendió por lo moderno de su diseño con una enorme estructura que simula una puerta tradicional japonesa sostenida por dos inmensos Tsuzumi (tambor de mano japonés).
Si tenéis curiosidad podéis explorar el sitio de manera virtual aqui
El hotel estaba a 5 minutos andando de la estación, y aunque todavía era demasiado pronto para hacer el check-in me permitieron dejar ahí la bolsa con la ropa.
Así que un poco más ligero de peso saqué la cámara de la bolsa y me dirigí en pos del castillo de Kanazawa.
Al no haber sido bombardeado durante la segunda guerra mundial, el de Kanazawa es uno de los castillos mejor conservados de Japón y en contraste con el castillo negro de Matsumoto, el castillo de Kanazawa es predominantemente blanco.
Aquí podéis leer mas sobre la historia del castillo.
A mi en lo personal, lo que mas me gustó fue el parque que rodea el recinto, por donde se puede pasear sin necesidad de pagar entrada alguna y que tenía unas vistas espectaculares en aquella época del año.
Aquí os dejo algunas de las fotos que hice por allí.
Después de pasear un buen rato por los alrededores del castillo me dirigí al cercano Kenroku-en.
Como explica Kirai en su blog este jardín aúna varias propiedades que hacen que pasear por sus veredas sea una experiencia increíble.
Entre las diversas características de este jardín destacan algunos elementos arquitectónicos tales como la está considerada como la fuente artificial más antigua de japón o la linterna Kotojitoro, que viene siendo una linterna de piedra que en lugar de tener 3 patas tiene dos.
Las vistas de este jardín vestido de otoño son completamente recomendables si venís por aquí durante esta época del año.
Tras una orgía de fotos decidí tomar un respiro de tanta cámara y me fui a visitar el museo de arte contemporáneo de Kanazawa. Este museo es conocido por su piscina con suelo falso que resulta bastante llamativa.
A parte de esta atracción el museo tiene exposiciones itinerantes bastante interesantes.
Como ya caía la noche y no me quedaba mucho más tiempo me di un paseo hasta los distritos de las casas de té donde aún se pueden ver algunas Gheisas practicando su arte.
Caminar por estas calles me recordó bastante a Kyoto, aunque sin tener que sortear tantos turistas por la calle mientras se camina.
Después de cenar algo por la zona enfilé el camino de vuelta al hotel. Después de dos días de caminata casi continua mis piernas no daban para mucho mas, así que aproveché que la habitación de hotel tenía un ofuro bastante decente para darme baño caliente.
Metido en la bañera y con las vistas de la ciudad delante de mi no podía sino pensar en que no sería la última vez que visite esta ciudad. No solo tiene bastantes cosas que ver, si no que además resulta bastante fácil de recorrer, la cocina local es, como casi siempre en este país, excelente y sus gentes están entre las más amables que he conocido.
Sin duda Kanazawa tiene una desmerecida ausencia en las guías de viaje de Japón más populares, aunque tal vez ese sea parte de su encanto.




























