Buscando mi estilo

Aug 11, 2010 @ 02:44 am by CaDs

Se que últimamente sólo hablo de fotografía y de Japón, pero bueno, por algo esto es un blog personal :)

Daido Moriyama es, a día de hoy, uno de mis fotógrafos favoritos, y el que probablemente haya influido con más fuerza en el tipo de fotografía que tomo últimamente.

Junto con Nobuyosi Araki, Moriyama es uno de los fotógrafos Japoneses más conocidos internacionalmente.
Frente al provocador y polémico Araki, las fotos de Moriyama suelen estar cargadas de una nota melancólica o dramática. Una sensación de nostalgia de un pasado perdido, o un toque de soledad.

A medida que consumo cada vez más cultura japonesa, me doy cuenta de que esta sensación es bastante recurrente.

Por ejemplo, la sensación de ver fotos de Moriyama es muy similar a la que se siente cuando lees una novela de Murakami o escuchas algo de Ryuichi Sakamoto.
Leí hace tiempo una entrada en el blog de Kirai en el que hablaba de los valores estéticos japoneses y creo que algo de eso tiene que ver.

En mi segundo viaje a Tokyo pasé bastante tiempo en las librerías ojeando varios tomos de fotografías tomadas por Moriyama (y un par de ellos regresaron a casa conmigo) y estoy tratando de trasladar a mis cutre-fotos digitales algo del peso y la profundidad de Moriyama.

Estos son algunos de mis primeros intentos…

Tokyo

Tokyo B&W

Salarymen

The girl with the umbrella

The Salaryman

東京

東京

東京

Pero si queréis ver fotos del maestro Moriyama aquí tenéis unas cuantas que seguro que os van a gustar

Kawagoe (川越市)

Jul 28, 2010 @ 02:17 am by CaDs

Kawagoe es una pequeña ciudad situada en la prefectura de Saitama, a unos 30 minutos en tren desde Ikebukuro.

Es conocida como la pequeña Edo, ya que conserva en cierto modo un aire de aquella época gracias a que se libró de gran parte de los bombardeos de la segunda guerra mundial.
Las casas típicas de la zona eran de color negro, y para los pilotos que sobrevolaban la zona para bombardearla, parecía que la ciudad ya estaba destruida.


Casa tradicional de Kawagoe, llamadas Kura

Tenía ganas de visitar la zona desde que leí en el libro de Kirai que era un sitio poco conocido entre los extranjeros que visitan Japón ya que no aparece en las guías típicas, pero que era bastante popular entre los japoneses.

También tenía ganas de visitar la zona porque tenía entendido que tenía un aire viejo y descuidado, algo que estaba deseando fotografiar.

Al poco de llegar me sorprendió bastante bajarme de la estación de tren y llegar a un centro comercial y a un montón de avenidas llenas de tiendas y cafeterías cuando me esperaba encontrarme con una pequeña ciudad japonesa de aire antiguo.
Pero bastó con unos pocos minutos caminando para dejar atrás todo el bullicio y comenzar a pasear por calles que van “envejeciendo” poco a poco.


Este es el aspecto de las callecitas de Kawagoe.


Colgadas de una pared me encontré con esta colección de fotografías antiguas cubiertas por un plástico protector. Me pregunto qué harán ahí.

Podéis pasar fácilmente un día visitando la ciudad. A parte de la zona de casas antíguas, Kawagoe tiene varios templos pequeños, y algunas ruinas que merece la pena visitar.


Abusando del 30mm f1.4


Me encantan estas tejas de las casas tradicionales


Un templo solitario donde había un par de abuelos dando de comer a los gatos de la zona.

Aunque para mí, la verdadera atracción de la ciudad es perderse por sus calles y dejarse llevar por el espíritu de una época ya pasada. Alejarse un rato de los neones y la megafonía constante que anuncia todo tipo de productos, y pararse a tomar un té en una pequeña cafetería sin un nombre especial.


Había varios almacenes y tiendas cerradas.


La silueta de la estatua de este monje me gustó especialmente


Casa moderna en Kawagoe


Oraciones… creo


Casita tradicional de Kawagoe


Barber shop

Disfruté un montón de la visita al lugar. Tal vez era por ser un día entre semana, pero el lugar me pareció super tranquilo, ideal para pasear sin prisas, y hacer fotos tranquilamente bajo la mirada curiosa de algún que otro lugareño que pasaba por ahí.

Ah!, y efectivamente, es un lugar poco conocido entre los turistas extanjeros. Al regresar a mi hotel en Tokyo aquella noche me dí cuenta de que no había visto a otro occidental en todo el día.

Bon Odori

Jul 20, 2010 @ 04:49 am by CaDs

Ayer se celebró en el colegio japonés de Madrid el festival Bon.
Originariamente esta fiesta de origen budista, se celebra para honrar los espíritus de los antepasados fallecidos y agradecerles su ayuda.

Para ello la principal atracción del festival son las danzas Bon Odori en las que la gente baila al son de la música tradicional japonesa, tocada en vivo!
Estas danzas son cautivadoras por su sencillez y por su elegancia, los pasos son bastante sencillos de aprender, pero difíciles de dominar.

Yo tenía la rodilla algo dolorida y no pude unirme al baile, pero aproveché para tomar todas las fotos que pude.

Comí yakitori, y maíz, y algún que otro dulce que había por allí y me divertí un montón.

El próximo año si sigo por Madrid, regresaré sin duda alguna!

Viaje a Japón: Día 7

May 20, 2010 @ 10:10 am by CaDs

“Me siento fatal”
Ese fue el primer pensamiento que se me vino a la cabeza cuando sonó el despertador.
Había pasado una noche horrible, mi yukata estaba empapada en sudor, y tenía esa sensación el desagradable regusto de la enfermedad en mi garganta.
Pasaron unos segundos en los que realmente estuve pensando en quedarme en el hotel ese día. Afortunadamente no fue así.

Después de arrastrarme al baño y de darme una buena ducha caliente, me vestí como pude y me encontré con mis dos compañeros de viaje, los cuales al verme cruzaron alguna que otra mirada de preocupación.
“Me siento fatal, pero debo de verme aún peor” pensé para mis adentros.

Esa mañana habíamos planeado visitar el Fushimi Inari-Taisha, uno de los templos más fotografiado y filmado de Kyoto. Recordáis aquella escena en Memorias de una Gheisha en la que Sayuri atraviesa corriendo un tunel de puertas anaranjadas?
Bueno pues no es un tunel, es uno de los pasajes que podéis encontrar en el Fushimi Inani-Taisha.

Este templo, situado en Fushimi-ku, está dedicado al dios Inari, el dios del comercio.
Por eso cada una de esas puertas, o toris en japonés, está donada por alguna empresa o compañía (de ahí que haya tantas).
De hecho hay tantos toris donados, que literalmente dan la vuelta a una montaña!

Para llegar cogimos un tren que nos dejó en la estación de Fushimi. De ahí no hay pérdida porque veréis varios mapas y signos por el camino.

Al bajarnos del tren nos recibió una lluvia ligera pero constante. Suerte que esta vez me había traído mi impermeable.
Así pues llegamos a la base del templo, compramos las entradas…

DSC_9579

… y al poco comenzamos a ver los primeros toris.

DSC_9569

Si planeáis visitar este templo tenéis que tener claro algunas cosas.
Si lo queréis recorrer en su totalidad, estad preparados para caminar, porque el templo serpentea a lo largo de las laderas del monte Inari y es una buena caminata.

También os digo que merece completamente la pena.

Fushimi Inari Taisha

El templo es tan popular que suele estar siempre lleno de turistas, pero ya fuera por que fuimos a primera hora de la mañana, o por el mal tiempo de aquel día, el lugar estaba prácticamente desolado.

Poder pasear bajo los toris, con el bosque del monte Inari alrededor, sobre la piedra mojada y escuchando el sonido de la lluvia alrededor fue una experiencia que, a pesar de lo mal que me sentía, rejuvenecía completamente el espíritu.

Aquí os dejo algunas fotos del trayecto.

Fushimi Inari Taisha

Fushimi Inari Taisha

DSC_9596

A lo largo del camino se pueden encontrar pequeños santuarios dedicado al dios, y que no os extrañe ver estatuas de zorros (Kitsune) por el lugar. Son los mensajeros y habitualmente los veréis llevando un pergamino en su boca o una llave.

Fushimi Inari Taisha

También podéis encontraros algún que otro gato, como este de aquí, que nos estuvo acompañando un rato. Y eso que estaba lloviendo!

DSC_9636

A medida que íbamos ascendiendo se iba espesando la niebla a nuestro alrededor. Dándole al paisaje un aire aún más etéreo. Había ocasiones en las que parecía estar caminando por algún decorado de película.

DSC_9644
Este sitio me recordaba a alguna escena del Viaje de Chihiro

DSC_9609
Y este otro parece salido de una película de Kurosawa

Fushimi Inari Taisha
Una de mis fotos preferidas del viaje

Al llegar a la cima del monte podéis ver varias estatuas del dios, fuentes para purificarse y campanas para llamar a los dioses.
También hay unas esterillas de madera donde le gente coloca sus tarjetas para procurarse suerte y fortuna en sus negocios.
Por supuesto yo dejé unas monedas, di un par de palmadas, hice mis peticiones, di otro par de palmadas y coloqué mi tarjeta ahí.

Card | Tarjeta | Meishi (名刺)

Después comenzamos el descenso por la otra ladera de la montaña, desandando el camino, perdiéndonos por senderos cubiertos por la niebla.
A estas alturas yo creo que la fiebre me debía de estar subiendo, así que dejamos atrás el Fushimi Inari-taisa. Yo estaba barajando la opción de regresar al hotel porque me sentía francamente mal, así que propuse ir a la estación de tren para regresar a Kyoto y volver al hotel mientras Oscar y Rafa visitaban el Kiyomizu-dera.

Rafa, haciendo caso de su infalíble sentido de la orientación, se las apañó para meternos por una carretera perdida de la mano de dios en la que las indicaciones brillaban por su ausencia y por la que muy de vez en cuando pasaba algún que otro coche aislado.

Pero después de dedicarle alguna que otra furibunda mirada, dimos con las callecitas típicas de un vecindario japonés, y según tratábamos de orientarnos para volver a la estación de tren nos topamos con la entrada de otro templo.

Yo realmente necesitaba sentarme y descansar un poco, y sobre todo beber algo caliente porque comencé a tener escalofíos. Y como dentro del templo vi que tenían una máquina expendedora de café aprobé la moción de entrar.
Dio la casualidad que sin proponérnoslo encontramos el Tōfuku-ji, el templo con el jardín de piedra más hermoso que vi en Japón.

Kyoto

Así que entramos al templo, y aprovechando que volvíamos a estar en una zona civilizada, entré a hacer uso del baño. En Japón son famosos los WC con todo tipo de funciones automáticas de limpieza e incluso los hay que en invierno, calientan la taza el WC!
Pero hay lugares en Japón, sobre todo fuera de las grandes ciudades, donde estos lujos íntimos dan lugar al baño tradicional Japonés.

DSC_9606

Dentro del Tōfuku-ji pudimos ver varios jardines de musgo que, bañados por el agua de la lluvia, parecían invitar a la meditación.

Kyoto

Kyoto

Además de estos jardines de musgo, el mayor recuerdo que me llevo este templo es de sus pequeños rincones, y el de sus jardines de piedra.

Kyoto

Kyoto

Zen

Zen

DSC_9727

DSC_9821

Terminada la visita era casi el medio día, así que nos montamos en el siguiente tren que regresaba a Kyoto central y comimos por la zona de la estación.
Tal vez era el paseo por los jardines de musgo, o por la meditación frente a los jardines zen …. o por las pastillas, la fiebre o el resfriado ya habían convertido mi consciencia en una especie de toalla mojada y arrugada, pero yo estaba más allá del malestar y el dolor.
Así que cuando mis compañeros dijeron que se marchaban a visitar el Kiyomizu-dera, les dije que me apuntaba.

No os voy a engañar, yo en ese momento era poco más que un saco de estornudos, escalofríos y murmullos raros, así que entendí perfectamente la mirada de “este se nos ha vuelto loco” que me dirigieron.
Pero al final me fui con ellos a visitar el que llamaré “Supermercado de los deseos”

DSC_9824

着物

El Kiyomizu-dera comprende varios templos y santuarios en su recinto. Es uno de los templos más populares de Kyoto y forma parte del conjunto de templos que son patrimonio de la humanidad.
Pero es criticado por la cantidad de artículos, amuletos, oraciones y, en general, supercherías varias que están a la venta en este lugar.
Hay amuletos para la suerte, la salud, el amor. Piedras y tablas para los deseos y estatuas mágicas a disposición de todos aquellos que quieran gastarse su dinero en ellas.

Looking for true love?
Estatua del dios del amor. Anuncia una línea en el suelo en la que si llegas de un extremo al otro con los ojos cerrados, encontrarás el amor verdadero

DSC_9874

Pero también hay una de las mejores vistas de la ciudad de Kyoto desde la balconada de uno de los santuarios.

DSC_9857

.

Mis amigos me contaron medio en broma medio en serio, que había una fuente cuyas aguas curaban todas las enfermedades, y como las pastillas no parecían hacer efecto, a mi me pareció una buena idea probarla.
Me sorprendió ver que, incluso en un templo en las montañas de Kyoto, los japoneses se las arreglan para tener la última tecnología a su alcance.

Los cazos de los que la gente bebe en la fuente, se meten después de que cada persona bebe, en una máquina que los desinfecta usando luz ultravioleta!

DSC_9895

Así que tomé mi cazo, lo llené de agua y me lo bebí como buenamente pude.

Ya estaba atardeciendo cuando terminamos de dar todas las vueltas, y yo me sentía francamente mal, así que a la salida del templo esta vez sí que me despedí de mis amigos, cogí un autobús y llegué al hotel como buenamente pude.

Debían de ser las 6 de la tarde cuando me metí en la cama…y caí dormido completamente hasta el día siguiente.

Continuará…
Entradas Relacionadas
Viaje a Japón: Día 6
Viaje a Japón: Día 5
Viaje a Japón: Día 4
Viaje a Japón: Día 3
Viaje a Japón: Día 2
Viaje a Japón: Día 1

Viaje a Japón: Día 6

Apr 12, 2010 @ 06:00 am by CaDs

Había llegado el domingo, tal vez demasiado pronto, pero ahí estaba el despertador. Con su sonido implacable exigiendo que me despertara constantemente. Por un momento pensé en ignorarlo, pero al final la persistencia del cacharrito venció al cansancio que se había ido acumulando a lo largo de la semana.

Era el último día que pasábamos en el hotel, esa misma tarde teníamos reservados los billetes del tren para ir a Kyoto, y teníamos las reservas de un hotel para esa misma noche.
Así que tras recoger los montones de papelitos, recuerdos, y ropa desperdigada por la habitación, y después de una ducha rápida, me reuní con Rafa y Oscar en la recepción del hotel.

La verdad es que no me sentía demasiado bien. Estaba acostumbrado a caminar bastante, y sentía el cansancio acumulado en el cuerpo, pero era algo más. Desde el día anterior había estado notando algunas molestias en la garganta, y el remojón de la noche anterior no me habían hecho ningún bien. Además tenía un dolor de cabeza bastante tonto.
Mucho me temía que me había resfriado.

Nuestro plan para el domingo era visitar el parque Yoyogi, ver en directo alguno de los populares cosplay y visitar el Santuario Meiji antes de la hora de nuestro tren a Kyoto.

Habíamos quedado con Héctor en Yoyogi para que nos diera un tour por la zona, ya que el parque es enorme, y si no sabes muy bien dónde se reúne la gente es fácil perderse. Así que, aunque el día había amanecido lluvioso, nos dirigimos hacia el parque con la esperanza de ver a la gente disfrazada.
Como nuestro tren salía desde la estación de Tokyo Central pasamos primero por allí para dejar las maletas en una consigna.

La verdad es que da gusto la cantidad de servicios que puedes encontrar en Japón. Guardar tus maletas en una consigna no te lleva más de 10 minutos!
Al quedarnos tirados en París el primer día, habíamos intentado encontrar algo similar, un lugar donde guardar las bolsas por unas horas hasta que saliera nuestro vuelo, y había resultado imposible.
Las consignas del Charles De Gaulle sólo abrían por la mañana y te permitían almacenar el equipaje de un día para otro. Algo que no era demasiado práctico la verdad.

En Tokyo fue tan sencillo como localizar la zona de las taquillas, seleccionar una que estuviera disponible y que se ajustara al tamaño de lo que quieres guardar, y pagar. Incluso puedes pagar con la tarjeta Suica!

Así que guardamos las cosas en las taquillas y tomé un par de fotos para que no se me olvidara el número de la taquilla…

IMG_0225

… y cómo llegar hasta ella!

IMG_0226
Si no hubiera sido por esta foto no hubiera sido capáz de encontrar mis maletas!

De ahí llegar hasta Yoyogi es realmente sencillo, basta con coger la línea Yamanotte y bajarse en la estación de Yoyogi. Posteriormente descubrimos que bajarse en la estación de Harajuku tampoco es mala opción.

Una vez allí como todavía teníamos algo de tiempo hasta encontrarnos con Héctor, desayunamos en una cafetería de la zona. Al salir de la cafetería seguía lloviendo, y se veía más bien poca gente en la calle, así que parecía que nos íbamos a quedar con las ganas de ver a los cosplayers.
Paramos a un par de personas para que nos dieran indicaciones de cómo llegar al parque, y al cabo de un rato llegamos a una de las entradas de Yoyogi.

Yoyogi Park

La verdad es que la lluvia le daba al parque un toque especial. No había mucha gente, y el sonido de la lluvia cayendo sobre los árboles era bastante relajante.

DSC_9296

Echamos a andar siguiendo el camino que nos había dado Héctor, y al cabo de un rato nos lo encontramos cámara y paraguas en mano. Nos contó que debido a la lluvia no había nadie haciendo cosplay, así que nos dirigimos a visitar el Santuario Meiji.

El santuario Meiji fue construido a la muerte del Emperador Meiji, una de las figuras más importantes de la historia reciente de Japón, para que los japoneses pudieran honrar el espíritu de emperador y su esposa.

A la entrada del lugar, vimos un montón de barriles y botellas con etiquetas. Héctor nos explicó que las empresas donaban botellas y barriles de Sake al templo como ofrendas para procurar prosperidad y buena fortuna.

Holy Sake
Ofrendas de sake para traer prosperidad a la empresa

DSC_9310
Héctor haciendo una de sus fotacos

Tal vez por la lluvia tampoco había demasiada gente, sólo se veían algunas personas con sus paraguas visitando el lugar…

DSC_9325
Ambiente del Santuario Meiji una mañana de domingo lluviosa

… o haciéndose alguna foto.

Prelude to a picture

Yoyogi Park
Los tres mosqueteros en acción, taken by Kirai

Después de deambular un buen rato por el lugar, decidimos dar un paseo hasta la estación de Harajuku, donde tomaríamos el tren hasta Tokyo Central.

A medida que iba avanzando la mañana se veía algo más de gente que había decidido pasear por el parque bajo sus paraguas.

Rain 雨 (Crop)
Paseando bajo la lluvia

Pasear tranquilamente por Yoyogi, haciendo alguna que otra foto y charlando sobre curiosidades de Japón y de su cultura fue genial.

Llegamos hasta Harajuku con la pena de no haber visto a nadie disfrazado por el camino, pero contentos por la experiencia.
Nos despedimos de Héctor y fuimos hasta la estación de Tokyo, donde recuperamos nuestro equipaje y compramos algo de comida para el viaje.

Localizamos el andén donde estaba nuestro tren, e hicimos tiempo y curioseamos por la estación hasta que llegó la hora de salir.

El viaje hasta Kyoto en Shinkansen dura cerca de dos horas y media aproximadamente, y si tienes suerte, hay una parte del trayecto en la que se ve el Monte Fuji… o se hubiera visto si no fuera porque estaba todo completamente nublado.

Así que localizamos nuestros asientos y nos sentamos tranquilamente a disfrutar del viaje. Yo me puse el despertador por si acaso me quedaba dormido y comí algo al poco de que el tren saliera.

No me di cuenta de cuando me quedé dormido, pero el caso es que me despertó el sonido del despertador, y al cabo de unos minutos anunciaban por megafonía que estábamos llegando a Kyoto!
Una vez más la puntualidad y precisión del sistema de trenes japonés me sorprendió. Si te dicen que un viaje dura 140 minutos, dura 140 minutos, ni uno más ni uno menos.

Así que me desperecé rápidamente, desperté a los otros dos que también se habían quedado fritos y al poco nos bajamos en la Estación de Kyoto.

La verdad es que la estación me sorprendió bastante. No pensaba que siendo Kyoto una ciudad algo más tradicional que Tokyo, tuviera una estación de tren que engloba el tren, el metro, los autobuses, un centro comercial enorme y varias oficinas.

Tardamos un rato en orientarnos y en localizar la oficina de turismo. Allí nos dieron un mapa en español con los templos más populares de la zona, y nos dijeron que debido a la hora (los templos suelen cerrar a eso de las 17:00) nos recomendaba visitar los templos nocturnos.
En Kyoto hay centenares de templos, tantos que es imposible para mi, recordar el nombre de todos los que visité. Pero hay un par que abren por la noche, y que recomiendo que visitéis si tenéis la oportunidad, ya que son un verdadero espectáculo.

Tras agradecerle la ayuda a la señora que nos atendió fuimos en busca de nuestro hotel. Teníamos reserva en un hotel cercano a la estación. Sabía de antemano que moverse por Kyoto era algo más complicado que en Tokyo y no quería correr riesgos.
Así que preguntamos a una pareja de policías locales cómo llegar al hotel, y nos indicaron el camino en un perfecto inglés…. al hotel que no era!

Nosotros teníamos reserva en el Apa Horikawadori, y ellos nos habían entendido el hotel Apa. La verdad es que la culpa era mía porque lo único que yo pregunté fue por el Hotel Apa,(Apa Hoteru wa doko desu ka?) sin saber que habría dos hoteles con el mismo nombre tan cerca!

Afortunadamente el malentendido fue subsanado sin mayores problemas, resulta que los hoteles estaban prácticamente al lado uno del otro. Bastaba con cruzar una calle, y atravesar un pequeño callejón.

Me llamó la atención que en los semáforos, al menos en los que están cerca de la estación, cuando la luz para peatones se pone en verde, suena una melodía que podéis ver en este video.



El video no es mío, no tenía manera de grabarlo :)

Kyoto
Callejón en Kyoto

Ahora sí, llegamos a nuestro hotel, dejamos las cosas en nuestra habitación y nos dirigimos otra vez hasta la estación de tren, esta vez cámara en mano para ver como llegar hasta el templo nocturno que nos habían dicho.

Aquí os dejo algunas imágenes del ambiente de la estación de Kyoto.

Kyoto
Kyoto Tower

DSC_9365
Astroboy te saluda al salir de la estación de Tren

Como todavía era pronto para que abriera el templo, decidimos ir hasta Gion, popularmente conocido como el barrio de las geishas.
Aquí podéis ver el ambiente de las calles de la zona

Kyoto

Kyoto

ランプ

DSC_9382

DSC_9385

DSC_9383

DSC_9386
Esas bolitas de mochi dulce estaban increíbles!

Después de deambular un buen rato, y perdernos un par de veces, localizamos el metro/tren (todavía no tengo muy claro que era) y nos bajamos en la parada más cercana del templo…. que resultó no ser tan cercana, ya que tuvimos que caminar un buen trecho hasta llegar.

DSC_9380

Parece que los rumores eran ciertos, los transportes en Kyoto no son tan buenos como en Tokyo.

Pero cuando llegamos al templo y comenzamos a ver las pagodas iluminadas con las luces, y las hojas rojas de los árboles bañadas por la luz artificial se nos olvidó rápidamente este pequeño inconveniente.

El lugar era increíble, ahora lamento no haber anotado el nombre del templo para poder deciros cual de todos es, pero os recomiendo que si tenéis la oportunidad visitéis los templos nocturnos de Kyoto.

Los japoneses dominan completamente el arte de la iluminación, hasta el punto de alcanzar resultados espectaculares.

Lamentablemente mis fotos no hacen justicia a lo que allí vi, pero aquí os dejo con una pequeña muestra de lo que podéis encontrar

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Después de visitar el lugar y completamente alucinados por lo que acabábamos de ver, preguntamos si había alguna manera de llegar cerca de la estación de tren que quedara más cerca que el lejano metro.
Nos informaron de que podíamos atravesar un parque y coger un autobús que nos dejaría en la misma estación de tren, así que fuimos en la dirección que nos habían dado.
Compramos algunas bebidas en una máquina expendedora cercana (no temáis, la cobertura de máquinas expendedoras en Kyoto sí es buena!) y tras esperar un rato a que llegara el autobús nos montamos rumbo a la estación de tren.

Resulta curioso que los conductores anuncian las paradas mediante un altavoz que se escucha en todo el autobús. Pero como deben de estar hartos de hacerlo cada día, la verdad es que sólo se entendía una especie de balbuceo extraño que los locales parecen entender, pero que queda muy lejos de mi limitada capacidad de comprensión.

A estas alturas yo estaba bastante mal, había comenzado a estornudar a lo largo del día y me sentía bastante congestionado, así que entré en una farmacia y me las apañé para pedir en japonés algún medicamento para el resfriado.
En el caso de que no sepáis la palabra adecuada, se demostró que decir atchis! es un término universal fácilmente comprensible para cualquier farmacéutico.
Me dieron unas pastillas y me escribieron una nota indicando las instrucciones de uso.

De ahí cenamos algo en un restaurante cercano a la estación y regresamos al hotel.

Yo en este punto estaba bastante dolorido, así que encargué un masaje en la recepción, y Rafa, que compartía habitación conmigo pidió otro.
Pensábamos que a lo mejor tendríamos suerte y vendrían unas masajistas de buen ver a darnos un masaje Shiatsu reconfortante. Sobre todo cuando Rafa me dijo que le había entendido al de la recepción que las masajistas tenían 16 años!….Yo la verdad tenía mis dudas al respecto.

Cual fue nuestra sorpresa cuando se presentaron dos señoras de unos 60 años vestidas con kimono en nuestra habitación, confundir sixteen con sixty suele pasar :)

Recuerdo el tener a esa señora trepada sobre mi espalda, clavándome el codo y las rodillas como uno de los momentos WTF del viaje. Sobre todo viendo como la masajista de rafa canturreaba alguna cancioncilla japonesa y le comentaba a su compañera que su cliente era muy peludo!

Unas buenas risas para acabar la noche, y debo reconocer que a pesar de lo WTF de la situación, la señora sabía hacer su trabajo. Mi espalda y mis piernas estaban como nuevas.

Me tomé un par de pastillas para el resfriado y de ahí me metí derecho a la cama. Al día siguiente pensábamos visitar Fushimi y el famoso Fushimi Inari-Taisa, el templo de las puertas rojas.

Lo que no sabía es que ese día subiría una montaña, mi resfriado empeoraría y sería curado por un agua milagrosa.

Continuará…

Entradas Relacionadas
Viaje a Japón: Día 5
Viaje a Japón: Día 4
Viaje a Japón: Día 3
Viaje a Japón: Día 2
Viaje a Japón: Día 1

Viaje a Japón: Día 5

Mar 04, 2010 @ 09:25 am by CaDs

El despertador volvió a sonar implacable, mi cuerpo reclamaba más horas de sueño, y elevaba su protesta a modo de piernas doloridas, hombros cargados y una pereza que casi se podía palpar.
Pero haciendo acopio de toda mi voluntad logré arrastrarme hasta la ducha, vestirme y de alguna manera que todavía no recuerdo bien, volver a bajar al lobby del hotel donde al cabo de unos minutos fueron apareciendo Oscar y Rafa.

Era sábado y habíamos decidido apartar este día para visitar Tokyo con calma, ya que el Domingo partiríamos a Kyoto y no nos quedarían muchos más días para pasear por esta increíble ciudad.

Así que tras atacar nuevamente la máquina expendedora del hotel, salimos en busca del desayuno mientras bebía un café en lata calentito.

Alley
Me encantan los callejones japoneses…

DSC_9062
Señal curiosa

Tras dar un par de vueltas por los alrededores de nuestro hotel en Asakusa, entramos en un diminuto restaurante de fideos donde nos tomamos un buen ramen y bebimos algo del té que nos ofrecieron.
Nos llamó bastante la atención que hubiera tanta gente por las calles. Tal vez porque siempre que caminábamos por Asakusa era más bien entrada la noche, o muy temprano por la mañana.
Nos dimos cuenta de que no conocíamos Asakusa por el día!

Así que para remediarlo volvimos a Nakamise-dōri para ver la calle de las tiendas y los templos a la luz del día.

El lugar estaba atestado de gente por todas partes. Tantas personas y tantas cosas ocurriendo a la misma vez daba algo de vértigo, así que monté el 55-200 en la cámara y entré en modo stalker.

Asakusa
Nakamise-dōri despertando

Asakusa Style
Asakusa Style

Asakusa
Nakamise-dōri y los templos al fondo

Asakusa tiene la bien merecida reputación de ser el lugar de Tokyo donde comprar recuerdos tradicionales japoneses, y ciértamente podías encontrar verdaderas maravillas de regalitos de recuerdo (おみやげ) en casi cualquier puesto. Pero eso no implica que no se puedan encotrar verdaderas joyas del frikerío.

Asakusa
Caretas de Anime

Asakusa

Había tanta gente, tantas escenas que capturar que daba la sensación de no dar a basto…
También me llamó la atención de que la gente parecía más natural aquí que en el centro de Tokyo, donde todo el mundo parece salido de una revista de moda.

Aquí os dejo algunas capturas que saqué del ambiente del lugar.

Among the crowd (color version)
Entre la multitud…

That gaze
Esa mirada…

Asakusa
Esos pastelítos olían increíble!

Noodles
Noodles

Asakusa
Nakamise-dōri al 90%

Asakusa
Rickshaw

Nos dimos una vuelta por todos los templos otra vez, y debo decir que el lugar parecía completamente distinto a lo que habíamos visto por la noche. Había tanta gente que a penas se podía caminar. Todo era un bullicio de gente rezando, lanzando monedas, dando palmas…
Así que como el ambiente empezaba a agobiar un poco y se nos echaba el tiempo encima salimos de ahí y fuimos en busca del metro.

Queríamos visitar el Parque Ueno, y entrar a ver el Museo Nacional de Tokyo.
Así que nos montamos en la maraña de vías, trenes y andenes que es el metro de Tokyo y llegamos hasta la estación de Ueno.
Allí siguiendo las indicaciones (o más bien a la marea de gente que visitaba el parque) llegamos hasta el Parque Ueno.

Antes de nada debo decir que el Parque Ueno es enorme, tanto que alberga varios museos, varios templos e incluso un zoo. Así que mi descripción del lugar se limita exclusivamente a la zona que yo visité.

El Parque Ueno me pareció un lugar perfecto para pasar fácilmente toda una tarde. El sitio estaba lleno de familias paseando, tanto con sus hijos como con sus divertidas mascotas.
Había gente de todas las edades y contrastes. Podías ver desde señores mayores tomándose una cerveza y charlando …

Ueno Park

… gente hacieno Cosplay …

Ueno Park

… mascotas kawaii …

Ueno Park

… artistas callejeros ….

Ueno Park

… y su público …

Ueno Park

… y por supuesto Máquinas Expendedoras

Ueno Park

Fuimos paseando tranquilamente por el lugar hasta dar con la entrada del museo Nacional de Tokyo.
Nos soprendió bastante encontrar una fila de gente extremadamente larga! tanto que por un momento pensamos en darnos media vuelta.
Pero se nos ocurrió preguntar a una de las azafatas que había por el lugar, la cual resultó hablar un inglés perfecto, y nos informó de que esa fila era para visitar la exposición temporal. Para entrar a visitar la exposición permanente (que era lo que nosotros queríamos ver) no había cola en absoluto.

Así que compramos las entradas y fuimos adelantando a la gente que estaba en la fila hasta entrar en el museo por la entrada de la colección permanente.

Si os gusta el arte y la cultura japonesa realmente os recomiendo visitar el museo. Tienen una colección increíble de obras de todo tipo. Pergaminos antiguos con caligrafía, piezas de cerámica o arcilla, tapices, estatuas …

Tokyo Metropolitan Museum

Tokyo Metropolitan Museum

… pero también de Katanas y Armaduras de Samurai!

Tokyo Metropolitan Museum

Tokyo Metropolitan Museum

El lugar realmente merece la pena, y lo mejor es que está permitido hacer fotos a prácticamente todas las obras expuestas.

Esta es otra de las cosas que en general me sorprendió agradablemente de Japón, y es que las normas son bastante amigables hacia los fotógrafos.
Salvo contadas excepciones (tabúes religiosos u obras delicadas) estaba permitido hacer fotos en prácticamente todos los templos y museos que visité, algo que me encantó y que me gustaría ver reflejado en los museos europeos donde los fotógrafos parecen leprosos.

El lugar resultaba tan fascinante que las horas se nos pasaron volando, tanto que al salir del museo ya había atardecido.

Se nos había echado el día encima y todavía queríamos visitar Shibuya de día y Akihabara, así que nos volvimos a montar en el tren y fuimos directos hasta Shibuya.

Shibuya sigue siendo una pasada tanto de día como de noche. Tomamos la salida de Hachiko y volvimos a darnos de bruces con la cantidad de gente, anuncios, neones, ruidos y sensaciones.

Hachiko
Hachiko

Parece mentira que el paisaje, los sonidos e incluso la gente cambie TANTO cruzando unas cuantas estaciones de Metro, pero creo que eso es una de las cosas que más me gustó de Tokyo.
Es un conglomerado de mundos completamente distintos, juntos y revueltos.

Shibuya Style
Shibuya Style

Fuimos en busca de un lugar donde comer algo calentito porque comenzaba a chispear.
Ni que decir tiene que Shibuya está lleno de restaurantes, pero todos los que veíamos estaban llenos de gente.

Shibuya
Pantalla de cristal líquido en la fachada de un edificio

Shibuya
Calle de Shibuya

En general en Japón comen cuando tienen hambre, o al menos esa fue la sensación que me dió.
No parece haber una hora buena o estipulada para comer, si no que cuando a alguien le da hambre, va a un restaurante, pide, come y se larga.

Cuando visitéis Tokyo, daros cuenta de que es bastante habitual encontrar restaurantes o tiendas en las plantas de los edificios.
Al principio me chocaba bastante ver carteles de restaurantes a pie de calle, y leer que estaba situado en el cuarto piso.
En general en España, salvo en los food court de los centros comerciales, los restaurantes, por regla general, suelen estar a pie de calle.
En Tokyo es perfectamente normal encontar un edificio con una tienda de ropa en la primera planta, un restaurante en la segunda y en la quinta, una tienda de anime en la tercera planta y una cafetería en la sexta.

Generalmente hay un cartel anunciando en qué planta está cada cosa, así que si sabéis japonés basta con leer la planta a la que queréis ir, o si no sabéis, coged el ascensor, subid hasta la última planta del edificio, e id bajando hasta que encontréis la planta que buscáis.
Es más, aunque sepáis japonés haced esto, porque es divertido!

Finalmente encontramos un sitio donde comer algo. Yo pedí un tonkatsu que estaba bastante bueno y de ahí nos fuimos a callejear por Shibuya.
Entramos en un par de tiendas, vimos algún que otro cyber café, y en general disfrutamos del centro neurálgico de una de las mayores metrópolis del planeta.

Pero el tiempo seguía pasando, y a este paso no nos iba a dar tiempo de entrar en las tiendas de frikerío en Akihabara, así que regresamos al metro y fuimos derechos hasta el barrio tecnológico de Tokyo.

Pero nos llevamos la sorpresa de que cuando salimos del metro en la estación de Akihabara estaba diluviando!
Así que con resignación y buen ánimo, ya que ninguno llevábamos paraguas, comenzamos a pasear por el barrio tecnológico de Tokyo, aunque tuve que guardar la cámara para que no se estropeara.
Por eso de esta parte de la crónica no hay más que un par de fotos sacadas con el IPhone.

Todo lo que diga de akihabara se queda corto, y pasear por las calles atestadas de gente, los neones y la lluvia le daba al lugar un toque BladeRunner increíble

Akihabara

Nuestra idea era visitar el Mandarake de Akihabara, pero entre la lluvia y la multitud resultaba bastante difícil orientarse, así que tuvimos que pedir indicaciones varias veces.
Y en una de estas veces que nos perdimos nos topamos con una tienda de cacharros electrónicos que me llamó la antención.
Así que paramos a echarle un vistazo. Decir que tenían de todo sería quedarse corto, pero lo que más me llamó la atención es que tenían la Nikon D90 a un precio realmente bueno (unos 600 euros menos que el precio original en España).

Me sorprendió tanto que le pregunté al vendedor si el precio era correcto, y me explicó que estaba en rebajas por no se qué promoción especial.
El que estuviera tan barata me mosqueó bastante, y el hecho de que todavía me faltaba una semana de deambular por Japón y quería guardar mi dinero por si surgía algún tipo de imprevisto hizo que no me la comprara en ese momento tirando de tarjeta.
Pero anoto literalmente la entrada que escribí en mi cuaderno de Viaje esa misma noche:

Nikon D90 FTW, me da que el próximo viernes cae sí o sí

Salimos de ese sitio, pedí una tarjeta de la tienda en la que apunté el precio de la cámara y seguimos en busca del Mandarake.

Al final después de dar varias vueltas lo encontramos, y fue aluninante. Imaginaros un edificio entero dedicado lleno de estanterías de Manga, Anime, Videojuegos, Figuras, CDs de música….
Está prohibido hacer fotos en los Mandarake, pero debo decir que merece la pena visitar uno.
Nosotros usamos la ténica de subir hasta la última planta en ascensor y comenzar a bajar una por una.

Esta técnica, si bien en condiciones normales es divertida, en el Mandarake nos salió algo rana, porque entramos en una planta entera dedicada al Hentai para chicas!
Y mis queridos lectores, debo decir que flipé con las cosas que vi.

Por lo demás Mandarake es el paraíso para cualquier coleccionista de anime, figuras, manga…

De ahí dimos vueltas por Akihabara hasta que nos comenzaron a cerrar las tiendas. Visitamos el centro de arcade Taito, entramos en alguna cafetería y al final terminamos cenando y tomando unas cervezas por la zona.

Akihabara

Al final volvimos al metro caminando bajo la lluvia, alejándonos de los neones, y con las ganas de seguir visitando todas y cada una de las tiendas de la zona.

A estas alturas ni que decir tiene que los pies, las piernas, la espalda y todo el cuerpo protestaba por las contínuas caminatas que nos estábamos dando, pero el día siguiente era el último día que estaríamos por Tokyo, al menos la mañana, y había merecido la pena exprimir el día para visitar algunos de los barrios más increíbles de la ciudad.

Llegamos al hotel empapados por la lluvia, y extenuados por el cansancio, así que después de quitarme la ropa mojada y de darme una ducha caliente caí completamente rendido en la cama.

Al día siguiente visitaríamos el Parque Yoyogi y al medio día salíamos hacia Kyoto, donde todavía nos esperaban unas cuantas sorpresas.

Continuará….

Update
Ya me han preguntado un par de veces por el nombre de la tienda donde vi la D90 a buen precio.
Se llama Onoden, y podéis encontrarla aqui:


View Larger Map

Entradas Relacionadas

Viaje a Japón: Día 4
Viaje a Japón: Día 3
Viaje a Japón: Día 2
Viaje a Japón: Día 1

Viaje a Japón: Día 4

Jan 20, 2010 @ 11:23 am by CaDs

Después de 3 días por Japón y con la paliza que llevaba en el cuerpo, finalmente pude dormir del tirón, así que cuando sonó el despertador estaba bastante descansado.

Según nuestro plan de viaje tocaba visitar Kamakura, así que salimos del hotel y fuimos en busca de un lugar para desayunar.
En el camino nos encontramos con las oficinas de Bandai (o al menos una de las oficinas de Bandai), y como tenían unas pequeñas estatuas de sus mascotas más populares, aprovechamos para hacernos unas fotos con Doramón.

DSC_8472
Bandai Headquarters

Después de hacer un rato el mono con los muñecos, llegamos a un Dennys, donde nos metimos para el cuerpo un copioso desayuno estilo americano , y no pude evitar imaginarme la escena de After Dark en la que Mari está leyendo en una cafetería similar.
Con el estómago lleno y con un par de cafés en el cuerpo emprendimos el camino hacia el metro, donde nos encontrarmos con la sorpresa de que habíamos rezongado demasiado tiempo, y nos habíamos dado de bruces con la famosa hora punta del metro de Tokyo.

La verdad es que había mucha gente, pero estando acostumbrado al Metro de Madrid, debo decir que no resultó tan incómodo ni tan agobiante como me imaginaba.
Tal vez sea inmerecida la mala fama del Metro de Tokyo, con sus vagones llenos de gente y sus empujadores… o tal vez sea que el Metro de Madrid es peor de lo que se da a conocer.
Sea como sea, la experiencia fue interesante, ir en un vagón abarrotado de japoneses, en el que reina un perfecto silencio interrumpido exclusivamente por el ocasional sonido de la megafonía, o alguna que otra conversación murmurada.

Pero el tumulto duró solo un rato, hasta que hicimos trasbordo en la estación de Ōfuna para tomar el tren que nos llevaría hasta Kamakura, donde el tren ya circulaba más vacío, y donde pudimos sentarnos y disfrutar un poco del paisaje y sus gentes.

DSC_8475
Tren a Kamakura

Me pareció curioso el contraste de pasar de estar rodeados de ejecutivos uniformados de negro y sus maletines, a estar rodeado de gente mayor y colegiales y en general pasar del ajetreo y pasar del ritmo trepidante de la vida tokyota a la pausa y la tranquilidad de las afueras de Tokyo… todo en un par de estaciones de tren!

Finalmente llegamos a Kamakura y tras hacer un pequeño mapa mental con los sitios que queríamos visitar comenzamos el trayecto en el templo Hase-dera.
Este templo es famoso por contener la mayor estatua de madera de Japón, expuesta en una pequeña (y algo claustrofóbica) gruta. Pero además de su famosa estatua de madera, el templo estaba salpicado por hermosos jardines, fuentes y una escuela de caligrafía (que yo viera) además de un increíble mirador desde el que se puede apreciar toda la línea de la costa.

Kamakura
Templo Hase-dera

DSC_8507
Templo Hase-dera

DSC_8522
Templo Hase-dera

De ahí fuimos a visitar el Kōtoku-in, donde se aloja el famoso Gran Buda de Kamakura.

Great Buddha of Kamakura
Daibutsu (Gran Buda) de Kamakura

Debo decir que la estatua es realmente impresionante, y que hice cerca de 50 tomas diferentes, porque las fotos no hacían justicia a la magnitud del lugar.
Despues de curiosear un rato por los alrededores y descansar un poco en los bancos al rededor del templo, continuamos nuestro viaje por Kamakura.

El siguiente sitio que queríamos visitar era el santuario Zeniarai Benten, un curioso santuario rodeado por una pared enorme de piedra y donde tienen un manantial en el que, segun cuentan, si lavas tu dinero, se te multiplica!

Pero estaba bastante alejado del gran buda, y para llegar hasta ahí podíamos caminar por la carretera dando un buen rodeo, o tomar una pequeña senda forestal que atravesaba las colinas y atajaba bastante.

Por supuesto tomamos el camino más difícil, así que comenzamos a seguir la senda por los bosquecillos de Kamakura cargando aún mas las maltrechas piernas después de 3 días casi contínuos de caminatas.
Pronto dejamos atrás las carreteras y los ruidos típicos de la civilización y comenzamos a vernos rodeados de la vegetación de la zona, y sus sipáticos animalillos (a.k.a. arañas como mi puño de grandes!).
Al cabo de un rato comenzamos a dudar de que no nos hubiéramos perdido, ya que todas las indicaciones estaban en Kanji!

DSC_8677
Perdidos por los bosques de Kamakura

Con más pena que gloria logré descrifrar algo de lo que ponía en las indicaciones y continuamos el camino, preguntando de vez en cuando a otros turistas con los que nos cruzábamos o a algún que otro señor que nos adelantaba a la vez que nos hacía una reverencia.

Contemplar a un señor de unos 70 años adelantarte tan pancho en una senda campo a través, mientras tu estás casi luchando por respirar, y con la frente perlada de sudor, y ver como encima tiene fuerzas suficientes para hacerte una ligera reverencia te hace darte cuenta de que los japoneses, por regla general, están muy en forma!

Tras conversar con uno de estos señores nos enteramos de que había un pequeño santuario sintoísta cerca de la zona, así que nos desviamos y fuimos en su busca.

Al poco comenzamos a ver pequeñas estatuas de zorros que se confundían con la vegetación de la zona, adornadas en ocasiones con pañuelos o prendas rojas.
Y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos rodeados de toris, banderas, y estatuas de kitsune de diversos tamaños por todas partes.
Todo perfectamente integrado y armonizado en medio de las colinas de Kamakura.

DSC_8689
Santuario Shinto en medio de la nada

DSC_8695
Santuario Shinto en medio de la nada

Sin embargo el tiempo pasaba y aún nos faltaban un montón de cosas que ver, así que tras tomar algunas fotos, y disfrutar del lugar reemprendimos la marcha y terminamos saliendo de la senda forestal para encontrarnos en una carretera de aspecto abandonado.

Pero habíamos ido en la dirección correcta!, así que al poco encontramos un pequeño parque donde pudimos preguntar a la gente que pasaba por allí la dirección hasta el templo.
Y ahí, en medio de la nada y tras una agotadora caminada, había una máquina expendedora de bebidas!

DSC_8781
Máquinas expendedoras de bebidas en medio del bosque

Tras tomar un zumo de naranja que supo a verdadera gloria, tomamos rumbo al Zeniarai Benten, y al cabo de un rato encontramos la curiosa entrada al recinto.

DSC_8785
Entrada al Zeniarai Benten

Zeniarai Benten Shrine
Santuario Zeniarai Benten

Zeniarai Benten Shrine
Santuario Zeniarai Benten

El Santuario no era muy grande, y al estar rodeado de un muro de roca, se hacía más pequeño de lo que tal vez sea en realidad. Sea como sea el lugar no estaba muy lleno y se podía visitar sin agobio y sin prisas. Y era divertido ver como la gente mojaba sus monedas e incluso sus billetes en el agua sagrada.

Al salir paramos a comer algo, la verdad es que se nos había pasado la hora de comer completamente, así que compramos algo de bento (comida para llevar) y comimos por la zona.
El último de los templos que queríamos visitar era el Kenchō-ji, el monasterio Zen más antíguo de todo Japón.

Pero a pesar de la gran cantidad de Mapas que encontramos, parecía que comenzábamos a caminar en círculos, y a medida que caía la tarde se hacía más y más complicado encontrar a gente en la calle pare preguntar.

DSC_8885
Viviendo en un videojuego

Cuando ya comenzamos a plantearnos el regresar a la estación y tratar de orientarnos desde allí, encontramos por el camino a un par de turistas con las que charlamos un rato.
Eran dos mujeres francesas que nos hicieron el favor de preguntarnos las direcciones en perfecto japonés a un grupo de ancianos que nos estaban mirando con cara divertida. Una de ellas llevaba viviendo en japón 10 años y hablaba a la perfección 4 idiomas!

Tras agradecerles su ayuda y con ánimos renovamos nos llegamos al Kenchō-ji al atardecer.

Autumn
Hojas de Otoño

El templo iradiaba tranquilidad, siendo un monasterio Zen me lo esperaba, pero debo decir que me sorprendió la serenidad del lugar y lo cómodo que resultaba pasear por sus jardines y disfrutar de las vistas.

Bamboo
Bosquecillo de Bambú en el templo Kenchōji

El templo comenzaba en la falta de una colina y estaba construido de manera que había un camino que serpenteaba hasta la cima. Así que comenzamos a recorrerlo sin prisas, disfrutando del sonido de la naturaleza, y empapándonos de la serenidad del lugar, hasta el punto de que cuando me quise dar cuenta cada uno habíamos ido por nuestro lado, absortos en nuestros pensamientos.

DSC_8968
En el templo Kenchōji

La tarde comenzó a oscurecerse cuando finalmente alcanzamos la cima, y pudimos disfrutar del atardecer y del anochecer en un paraje sin comparación.

DSC_8980
Atardecer en el templo Kenchōji

DSC_9004
Anochecer en el templo Kenchōji

Tras descender todo lo ascendido ya había anochecido, así que decidimos despedirnos de Kamakura e ir hasta la estación de tren. Pero en lugar de ir directamente a nuestro hotel en Asakusa, decidimos aprovechar que nos pillaba de paso Yokohama y visitar el China Town.

El viaje desde Kamakura a Yokohama fue más tranquilo, el tren no iba muy lleno y yo aproveché para revisar mis fotos y en general descansar un poco, porque a esas alturas mis piernas comenzaban a doler.

Llegamos a Yokohama y tras orientarnos un poco localizamos China Town, y comenzamos a pasear por las calles disfrutando de los aromas de incontables puestos de comida de diferentes sabores, y aspectos y en general del colorido de las luces y los edificios.

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

Picoteamos un poco de cada puesto que nos llamaba la atención, y compramos algún que otro artículo de recuerdo.
Entramos en un centro de arcade donde pudimos ver que no sólo estaban las últimas y más modernas recreativas, si no que tenían verdaderos clásicos tipo Ghosts ‘n Goblins y otros grandes clásicos arcade.

Cuando nos cansamos fuimos a cenar a un restaurante chino de la zona, y nos dimos cuenta de que el rumor de que la comida china en japón es cara era cierto.
Al contrario de España o Panamá, donde un plato de comida china es relativamente barato, me pareció que en Japón la comida china es en general algo más cara que la comida local.

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

De ahí nos fuimos a pasear por la bahía de Yokohama, disfrutando del agradable clima y de las increíbles vistas de la ciudad.

Yokohama
Vistas desde la bahía de Yokohama

Continuamos caminando por el paseo marítimo de Yokohama, parando en un Lawson cercano para comprar un café y unas galletas bastante extrañas de un sabor que hasta la fecha no estoy seguro de saber explicar.
Y como comenzaba a hacerse tarde, y todavía estábamos lejos de nuestro hotel emprendimos el camino hasta la estación de Yokohama, parando por algún que otro mall, o centro recreativo, y entreteniendo la vista con alguna que otra viandante con la que nos cruzamos.

A lo tonto llegamos bastante tarde al hotel, pero no importaba, el día había resultado increíble como de costumbre y el próximo día nos íbamos a quedar por Tokyo, así que en principio sería un día tranquilo…o eso pensábamos.

Continuará…

Entradas Relacionadas

Viaje a Japón: Día 3
Viaje a Japón: Día 2
Viaje a Japón: Día 1

Next Page »