2o11 - Dos cosas en el mismo lugar al mismo tiempo

Feb 21, 2012 @ 09:55 am by CaDs

Entradas Previas:
2o11- Tenía que estar aquí
2o11 - En Medio del Bosque
2o11 - Dos rocas unidas por una cuerda
2o11 - En otro lugar
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Del baño me llegaba el ruido del agua al caer. La imagen de su frágil cuerpo desnudo todavía flotaba en mi mente mientras trataba de no llevarme un dedo por delante al cortar los tomates.
Tan solo un par de muros la separaban de mi, un par de muros en los que hasta entonces apenas había pensado pero que ahora imponían su presencia de manera implacable.

Desde el punto de vista físico, cómo de difícil sería simplemente caminar hasta el baño, desnudarme y abrazar su cuerpo mientras el agua borra cualquier mancha que ensucie nuestras conciencias? Seguramente no me supondría más que un par de pasos y abrir una puerta, pensaba para mis adentros. Sin duda saltar las barreras que tenía en la cabeza eran bastante más complicado. Siempre lo era cuando se trataba de Ella.

No eran pocas las veces que había imaginado el tacto de su piel desnuda, el sabor de sus labios, sus ojos encendidos de deseo, el tacto de sus pequeños senos, sus pezones endureciéndose bajo las caricias de mis manos. Y estaba seguro de que Ella lo sabía. Lo notaba en su manera de mirar, en el modo en que, de vez en cuando, hacía llegar sus palabras a mis oídos. Lo sentía cada vez que, caminado a su lado, acercaba su cuerpo al mío para compartir juntos unos cuantos pasos que para mi eran preciados.
Y sin embargo todos esos detalles me alejaban de Ella tanto como me acercaban. Porque el mundo de las percepciones es un mundo flotante y cualquier movimiento, por pequeño que sea, puede cambiar por completo el orden y la realidad de las cosas.

Somnus

Así pues, aquella extraña noche yo me encontraba en la cocina de mi pequeño apartamento, en un barrio residencial cualquiera de Tokyo, con un gato que no conocía ronroneando plácidamente en mi sofá y con Ella salpicando las paredes de mi baño mientras se metía en la bañera.
“Esto es ridículo”, me dije a mi mismo mientras soltaba el cuchillo que había estado usando hasta entonces y me dirigí por el pasillo hasta la puerta del baño.
Al otro lado de la puerta podía escucharla canturrear una especie de cancioncilla. O tal vez eran los murmullos de placer que uno emite cuando se mete en una bañera llena de agua caliente. Es imposible relajarse sin dejar escapar algún que otro sonido de satisfacción.

—Puedo preguntarte algo?, — la dije mientras me sentaba en el suelo apoyando mi espalda contra la pared frente a la puerta del baño.

—Uhm?, —me llegó su respuesta desde el otro lado. —Estas ahí fuera?. —Escuché como el agua se agitaba. Tal vez en algún movimiento reflejo se había cubierto pensando que la estaba mirando.

—Perdona, si. Estoy aquí fuera, —le respondí mientras recostaba la cabeza, —no te preocupes, no te estoy espiando.

—Me has dado un buen susto, —dijo ella tras unos segundos de silencio.

—Sabes? llevo un tiempo tratando de acordarme, pero no logro recordar cuando nos conocimos, —continué yo. —Es extraño no? Quiero decir, no es que tenga muy buena memoria, pero yo suelo acordarme de estas cosas. —A medida que las palabras salen de mi boca suenan cada vez más absurdas. Pero ya no hay marcha atrás, las palabras son así. Una vez que las liberas es imposible recuperarlas.

—Te refieres a la fecha concreta en que nos conocimos? —me llegó su voz a través de la pared al cabo de algunos segundos. Al parecer seguir una conversación desde la bañera requería un poco de tiempo adicional para formular las respuestas.

—No especialmente. Me refiero a que no soy capaz de recordar cuando fue la primera vez que te vi. —La verdad era que no había caído hasta entonces, pero era cierto. Sentía como si la conociera de siempre, como si Ella siempre hubiera estado en ese rincón de mi mente donde se apilan aquellas cosas que más se anhelan, pero si lo pensaba bien, no era capaz de recordar cómo nos habíamos conocido.
Esperé unos segundos, pero como no decía nada proseguí.

—A lo mejor esto te parece extraño, pero últimamente siempre pienso en ti. —Del otro lado de la puerta sólo llegó el sonido del agua desplazándose dentro de la bañera. Había cambiado de posición. —No es nada especial, tampoco es que esté obsesionado contigo ni mucho menos. Es sólo que no te puedo sacar de la cabeza.

—No puedes dejar de pensar en mi… —dijo Ella tras unos segundos de silencio interrumpidos a penas por el goteo del agua y el sonido de algo arrastrándose por el suelo. Probablemente ese gato estaba armando algún estropicio en el salón.

—Algo así. Quiero decir, seguro que si me lo propusiera lo conseguiría, pero no logro sacar la fuerza de voluntad para hacerlo. Además aunque quisiera, tu vas y vienes a tu antojo. Apareces cuando menos lo espero, —continuo casi pensando en voz alta.

—Te molesta que venga a tu casa? —dijo Ella con su tono de voz átona.

—No es eso, es sólo que… —Cómo expresar con palabras un pensamiento que no logras comprender? —es sólo que todo era más fácil antes. Antes del terremoto, antes de esas dos lunas ahí arriba, antes de conocerte.

—Yo si recuerdo cuando fue la primera vez que nos conocimos, —me llegó su respuesta al cabo de un rato. Al otro lado de la puerta la escuché suspirar. —A lo mejor tu no te acuerdas porque has preferido olvidar. —Continuó ella poco después.

—No te entiendo, —dije yo abriendo los ojos. No recordaba haberlos cerrado.

—Pues es muy sencillo, creo que prefieres no recordar cuando nos conocimos porque a lo mejor ese recuerdo no te gusta, —continuó ella.

Somnus

—Me guste o no, me acordaría, —dije yo algo molesto. —De verdad, soy incapaz de recordar ese momento.

—Ese libro tuyo lo explica bastante bien, —respondió Ella. —Dos cosas no pueden estar en el mismo lugar al mismo tiempo. —Se refería, de una manera simplificada, al principio de exclusión de Pauli, un físico austríaco del siglo XX que formuló la teoría de que dos objetos sólidos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Esta teoría sería uno de los embriones que darían lugar posteriormente a la rama de la física cuántica. —Yo creo que tu tienes dos cosas en tu cabeza luchando por estar ahí al mismo tiempo y por eso no logras recordar nada.

—Dos cosas luchando por estar en el mismo lugar, —repetí yo. Esa simple afirmación me había pillado por sorpresa, pero lo que decía no carecía de sentido. Por supuesto, para bien o para mal, la deseaba más que a nada en este mundo. Pero a la vez, estaba convencido de que de tenerla, de hacerla mía, perdería el interés por ella.

—Y si una cosa no puede existir sin la otra?, y si al deshacerme de una la otra desaparece también?

—Voy y vengo, porque tu lo quieres, —respondió Ella sin hacer caso de mi pregunta. —Bastaría con que lo desearas para que permaneciera a tu lado, pero aun así decides apartarme. —Dijo bajando su tono de voz suavemente.

“La señal que estas esperando, no va a llegar” resuena una voz en alguna parte de mi cabeza.

—Entonces sabes que siempre te he estado buscando —digo sin querer.

—Siempre has buscado algo, pero yo creo que has olvidado lo que buscabas, —me responde su voz al otro lado. —Si de verdad me buscaras a mi, te resultaría bastante fácil encontrarme. Solo tienes que abrir la puerta adecuada.

“La señal que estas esperando pasó de largo hace ya tiempo”, responde otro recuerdo.

De pronto me siento cansado, me doy cuenta de que estoy tiritando de frío ahí sentado en el suelo. O acaso no es frio lo que hace que mi cuerpo tiemble sin control? Me levanto y me alejo harto de la misma conversación. De alguna manera tengo la sensación de que no es la primera vez que intercambiamos estas palabras, ya hemos bailado al son de esta canción. Tal vez en otro momento y seguramente en otro lugar, pero sin duda los pasos son los mismos.

踊る

Voy hasta la cocina y bebo un vaso de agua del grifo. En el salón veo como el gato se entretiene afilándose las uñas en la alfombra. Me quedo mirando incrédulo los movimientos del animalito mientras me pregunto como algo tan simple puede proporcionarle tanta satisfacción.
Fuera en la calle, una sirena suena a lo lejos, fundiéndose, a medida que se aleja, con el sonido del lejano paso a nivel que anuncia la proximidad de tal vez el último tren de la noche o el primero de la mañana. Pasado cierto punto resulta difícil distinguirlos.

La puerta del baño se abre y de alguna manera se lo que va a suceder.
Avanzo hacia esa puerta abierta, o está cerrada? Acaso he imaginado que se ha abierto? No me importa.Una vez que decides cruzar, la existencia o no de una puerta resulta irrelevante.

Cierro los ojos y trato de hacer silencio entre el millón de voces que gritan pensamientos dispares. Su griterío es ensordecedor.

Tokyo&Legs - 内股

Nuestros labios se encuentran, algo explota y después se hace el silencio. Y entonces el suelo comienza a temblar otra vez.

continuará…

9 Comentarios »

  1. Este capitulo es el culmen! el mejor de todos macho! En serio muy bueno estoy deseando leer el siguiente. En serio escribe el libro! Yo lo compro!

    Comentario por zordor — Febrero 21, 2012 @ 3:20 pm

  2. ¡Brutal! Yo no había leído los capítulos anteriores y los acabo de leer ahora todos de golpe… Alain lleva esperando las tetas 4 episodios y yo llego “a besar el santo”, jajaja

    Me encanta tío a seguir así…

    ¡Un abrazo! (nos vemos prontico)

    Comentario por Flapy — Febrero 22, 2012 @ 8:18 am

  3. Jajaja al final han salido tetas, si es verdad! :D
    Me alegro de que os guste, la verdad es que mola dejarse llevar escribiendo.

    @Flapy: Nos vemos en nada!!

    Comentario por CaDs — Febrero 23, 2012 @ 10:06 am

  4. Hola, descubrí este blog hace poco y ya estás en “Favoritos”. Me gusta mucho cómo escribes y en el trocito de hoy, me quedo con ésta frase:
    “Porque el mundo de las percepciones es un mundo flotante y cualquier movimiento, por pequeño que sea, puede cambiar por completo el orden y la realidad de las cosas.”
    Una pregunta: ¿lo de las dos lunas es homenaje a 1Q84?
    Un placer leerte, saludos.

    Comentario por Sol — Febrero 24, 2012 @ 8:42 am

  5. Hola Sol, encantado de tenerte por aquí.
    Efectivamente, todo el relato es un homenaje al 1q84 de Murakami :)

    Comentario por CaDs — Febrero 24, 2012 @ 8:51 am

  6. Oye, ¿sabes que me tienes en ascuas con el relato…? No se te da NADA mal escribir. Me encantan las novelas de Murakami, y tu texto se da un aire, pero con un toque personal particular. Mientras sigas escribiendo, lo seguiré leyendo.

    Saludos desde León.

    Comentario por Juancho — Febrero 24, 2012 @ 10:54 am

  7. Muchas gracias Juancho, me alegro de que te guste xD

    Comentario por CaDs — Febrero 24, 2012 @ 10:09 pm

  8. Me precipité al comentar, luego leí los comentarios de las cuatro entradas y ya vi que, efectivamente, tu relato es “Murakaminesco”.
    Me gusta 1Q84, estoy terminando de leerla y la estoy disfrutando mucho, pero tu relato también me parece bueno, con o (mejor) sin dos lunas por medio.

    Comentario por Sol — Febrero 27, 2012 @ 5:28 am

  9. […] Entradas Previas: 2o11 - Dos cosas en el mismo lugar al mismo tiempo 2o11- Tenía que estar aquí 2o11 - En Medio del Bosque 2o11 - Dos rocas unidas por una cuerda 2o11 - En otro lugar —————— […]

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