Un verano de fotos

Jul 31, 2012 @ 08:15 am by CaDs

En lo que va de verano, cada fin de semana termino por colgarme la cámara al cuello y salir a hacer fotos por algún sitio.
Últimamente me ha dado por practicar con fotos con modelos. Es un tipo de fotografía con el que a penas tengo experiencia y me apetecía bastante experimentar.

Mi primera modelo fue Mayuko, resultó que nos juntamos un día varias personas para comer. Esa misma tarde estaba anunciado un tifón por Tokyo, y Mayuko, lejos de austarse, se apuntó a hacernos de modelo.

浅草の女

Después vino Nesya. A medio camino entre Tokyo y Bali, Nesya se gana la vida como cantante de Jazz en varios bares y restaurantes de Tokyo. No solo es una modelo genial, si no que es una de las chicas más divertidas que he conocido hasta la fecha. Es increíble lo fácil que resulta entenderse con ella durante una sesión de Fotos.

Nesya

Nesya

Después tuvimos el fin de semana de la muchachada y las luces del escenario eran tan buenas que no pude evitar ponerme a sacar fotos por ahí también.

muchachada

Antonio

Ikusuki

Al siguiente fin de semana nos fuimos a la playa de Kamakura con Yurie y Kanako que se prestaron como voluntarias para hacernos de modelos

Rodrigo and Kanako

若かったの時

Beach at Kamakura

Beach at Kamakura

Beach at Kamakura

Y este útimo fin de semana, aprovechando que Gami se había comprado su primera cámara reflex digital, nos fuimos a hacer fotos por Meiji Jingu cerca de la estación de Harajuku

Secret Meiji Jingu

Meiji Jingu

Secret Meiji Jingu

Así que viendo la actual trayectoria, me he propuesto salir a hacer fotos cada fin de semana de este verano

Hands
Cortesía de zordor

A ver que sale por ahí :)

La muchachada en Tokyo

Jul 31, 2012 @ 06:55 am by CaDs

Hace unas semanas y gracias a Chiqui que parece no cansarse de meterse en un embolado tras otro, tuvimos por Tokyo a la Joaquin Reyes y a Ernesto Sevilla haciendo una noche de monólogos.

Y por si no fuera poco con este par de genios Ikusuki, también se apuntó al carro debutando como humorista.

La verdad es que estuvo genial, fueron cerca de dos horas sin parar de reir y muchas anécdotas que me guardo en el tintero.
Fue un placer compartir risas, copas y karaokes con estos tres cracks!

Principios de Julio de 2012

Jul 03, 2012 @ 10:30 am by CaDs

ーHoy como es domingo y estas trabajando te he puesto huevo en la sopa
ーGracias, ーla digo yo usando tomando prestado su idioma, ーes usted muy amable.
ーY cómo es que estás trabajando a estas horas? ーme dice ella desde el otro lado del mostrador. Se mantiene ocupada fregando los cuatro cacharros que ha usado para prepararme el ramen. Es ya tarde, más cerca de las 12 que de las 11. Cuando vi desde la calle el letrero luminoso encendido me acerqué a preguntar si me daban de cenar. Aquella señora estaba viendo un culebrón coreano en su diminuta televisión cuando asomé la cabeza por la puerta y la pregunté si todavía estaba abierto el local.
ーClaro claro, pasa, ーme dijo ella después de mirarme de arriba a abajo. ーDeja el paraguas afuera, si no lo vas a poner todo perdido.
Después de asegurarse de que había dejado el paraguas colgando fuera ella me acercó el menú y yo pedí la opción que parecía más fácil de preparar.
ーTrabajo?, ーme preguntó. ーEl trabajo es duro eh?, ーme dijo después de que asintiera con la cabeza. ーEn esta vida todos tenemos que trabajar para salir adelante.
ーBueno yo no me quejo, ーla dije yo mientras revisaba los mensajes en mi teléfono. ー La verdad es que me gusta lo que hago, es sólo que hoy me ha tocado venir a trabajar a estas horas de la noche.
Ella me mira un rato tratando de entender lo que he dicho. El que tome prestado su idioma de vez en cuando no es garantía de que sepa usarlo correctamente.ーAdemás, resulta curioso venir por aquí a una hora tan rara, ーla digo cuando me trae un trapo caliente para lavarme las manos.
ーEres el primer extranjero que conozco que sabe hablar japonés, ーme dice ella algo más relajada cuando se da cuenta de que podemos conversar.
ーTanto como hablar no, solo se decir cuatro cosas y la mitad mal dichas, pero bueno, que se le va a hacer.
ーDe eso nada, ーme dice ella simulando enfado, ーhablas muy bien.

La conversación se extiende por un rato. Fuera la lluvia típica de esta época del año sigue cayendo fina, mojando las aceras, los tejados y las cabezas de todo aquel que se dedique a pasear por Shibuya esa noche. Me pregunta cuatro cosas, imagino que más por educación o aburrimiento que por genuino interés. Yo aprovecho su curiosidad para practicar este idioma que cada vez me gusta más, y trato de probar a usar los últimos trozos de gramática que leí hace un par de días sin conseguirlo del todo.

Esta noche es una noche rara, tengo que hacer una puesta en producción del código en el que he estado trabajando los últimos dos meses.
No es nada especial, sólo trabajo, algún que otro problema y muchas piezas sueltas en movimiento con las que hay que tener algo de cuidado, pero nada fuera de lo común.
Como tenemos que parar el sistema nos han pedido que lo hagamos a la hora en la que menos clientes tenemos, esto es cerca de las dos de la madrugada. Y como hasta las dos no hay nada que hacer pues me he ido a dar un paseo por ahí y de paso aprovechar para cenar.
Cuando te toca estar en la oficina fuera del horario al que estás acostumbrado, las mismas paredes y el mismo teclado deja un regusto raro en tí, o al menos a mi me pasa. Es como tomarte una cerveza para desayunar, está bien, pero sabe raro.
Después de charlar otro rato con la señora del ramen, me regreso a la oficina, da la hora, hacemos la puesta en producción y me paso trabajando y arreglando problemas a contra reloj las siguientes 4 horas.
ーAnda, está amaneciendo, ーme dice mi manager después de volver de un pequeño paseo. Tengo un montón de cosas por terminar y por arreglar, pero en ese momento me parece más importante ver amanecer que arreglar líneas de código torcidas. Así que me asomo por la ventana y observo que efectivamente el sol está saliendo.
ーComienza el verano eh?, ーle digo yo mientras me fijo en una chica que sale del combini de en frente de la oficina. Lleva un paraguas transparente en una mano y una bolsa blanca en la otra. Afuera se puede oler la humedad y el calor que comienza a ascender poco a poco del suelo.
ーSi, ya va haciendo calor, ーme responde mientras se estira perezoso antes de volver a su puesto en la oficina. ーOye y si dormimos un rato y seguimos mañana?
ーMe parece bien, ーle contesto yo.

“Estoy cansada, salgo ahora del trabajo”
Leo su mensaje desde la cama, tardo un rato en responderla. Me he dicho 20 veces que no debo y 21 que si.
“Trabajas muy duro, animo”
“Donde estas? me apetece beber algo”
“Estoy en casa, me he pasado toda la noche de ayer trabajando, así que hoy estoy descansando un poco”
“Me gustó mucho la cena del otro día, vamos a beber juntos pronto si?”
“Eso sería genial”
Es tarde y necesito dormir, pero en ese momento me resulta imposible. Me visto y salgo a dar un paseo.
Fuera llueve, pero en ese momento no me apetece coger un paraguas.

“- Mira un gaijin, por qué tendrán que venir aquí!!!, seguro que no tiene ni idea de japonés
- Mejor que no aprenda y que se vaya a su país. Kusai (huele mal!)
Les miro directamente para que sepan que les he entendido, me sostienen la mirada y me dice uno envalentonado:
- What?
- Nada nada”
Al leer esto algo se retuerce. Estoy leyendo algo que un buen amigo me ha mandado. Tomo las notas que me ha pedido que le envíe. A veces paso demasiadas hojas sin anotar nada, y tengo que volver atrás para hacerlo. Ya habrá tiempo de leer, lo que hay que hacer ahora es colaborar.
Pero esta pequeña historia me recuerda que, no importa lo cómodo que me sienta, sigo siendo un clavo que sobre sale, y es cuestión de tiempo hasta que vuelva a sentir el martillo sobre mi cabeza.
“Este par son unos cabrones” escribo en el archivo de notas adjuntas. Pero decido borrarlo. “Mejor se lo digo mañana en la ofi” pienso para mis adentros.

ーComo estás? como va todo hijo?, ー A través del teléfono me llega la voz de mi madre.
ーTodo bien mamá, ーle respondo yo desde la otra punta del planeta.
Aún me molestan los dos segundos que transcurren entre que termino de hablar y ella termina de escucharme. No se cuantas veces le he dicho que prefiero llamarla yo porque puedo usar Skype. Pero ella, lejos de entender nada relacionado con Internet, me responde que prefiere llamarme usando las tarjetas que compra en el locutorio porque así ella me puede llamar cuando quiere.
Es una batalla que tengo perdida desde el primer momento y como tal lo acepto.

Me cuenta las últimas cosas que han sucedido por allí, algunas alegres, otras no tanto. Otras simplemente tristes. Así es la vida, con momentos para todos los gustos.
Me dice que se va al norte a pasar los meses de calor del verano. La digo que tenga mucho cuidado en la carretera. No hay mucho más que pueda hacer para protegerla.
Cada minuto que hablamos hago recuento de los días que he pasado sin verla. Me reprocho que van demasiados, y me prometo que antes de que acabe el año pondré a cero ese marcador.
ーCuidate mucho mamá, nos vemos pronto. Te quiero mucho.
El teléfono corta la llamada, de pronto Madrid y Setagaya dejan de estar unidos y un par de continentes vuelven a interponerse entre los dos.

“Sabes que? hoy me voy a ir pronto” pienso para mis adentros tras pasarme todo el día delante del ordenador. Termino mis tareas, escribo un resumen de lo que he hecho y anoto mis horas. Me despido de los amigos con los que de vez en cuando chateo, robando horas al horario de la oficina.
Me paso por una librería y ojeo un par de libros de fotografía. Me pregunto como este cabrón logra esos niveles de contraste en sus fotos. Me voy a la estación, tengo suerte de que mi tren sale en dos minutos. Me monto y me pongo a revisar mis mensajes.
Mientas lo hago trato de seguir la conversación de los que están a mi lado. Entiendo la mitad, más que hace un par de meses y espero que menos que dentro de otro par.
Me bajo en mi estación y camino hasta casa. Aun es pronto y me apetece salir a hacer fotos, así que cojo la cámara y salgo por donde he venido.
Me lo podía haber ahorrado. Hay días que estoy inspirado y puedo sentir la cámara y la foto delante de mi. Hoy no es uno de ellos, así que tras pasar un par de horas dando vueltas bajo la lluvia regreso a casa. Me quito la ropa mojada, abro una botella de vino y me ponto a escribir.

“Hoy como es domingo y estas trabajando te he puesto huevo en la sopa”, escribo en un bloc de notas en blanco

お父さん