Visitando Atami (熱海)
Hace algunas semanas, y aprovechando la Golden Week, me fui a pasar algunos días a Atami en la prefectura de Shizuoka.
Atami, que significa mar caliente, es un popular destino de playa y onsen (baños termales) relativamente cerca de Tokyo y que tuvo su época de esplendor durante la época de la burbuja japonesa. Sin embargo Atami ya era conocida desde el siglo octavo por la cantidad y la calidad de sus aguas calientes.
A consecuencia del gran terremoto de Kanto, parte de la ciudad fue engullida por un tsunami de casi 11 metros de altura causando graves daños y multitud de fallecidos. En 1937 se re fundó la actual Atami. El gobierno japonés decidió impulsar el turismo en aquella área declarando la ciudad como Ciudad Internacional del turismo y de la cultura y construyendo una línea de Shinkansen (tren rápido Japonés) directo desde Tokyo.
Los rumores que sugieren que gran parte de estas decisiones se llevaron a cabo debido a que la ciudad contenía algunas de los mejores burdeles y prostitutas de la región son solo eso…. rumores.
Otro de los factores que impulsó la inversión en esta pequeña ciudad es Mokichi Okada, un magnate Japonés que hizo una fortuna con el negocio de la joyería y uno de los pioneros de la moderna agricultura orgánica. En 1926 Okada dijo haber recibido una revelación de Dios en la que le hablaba de formar una nueva religión. Así pues decidió fundar la 世界救世教, algo así como la salvación del mundo mesiánica.
Actualmente se pueden visitar varias de las instalaciones del culto, cosa que me salté, junto con el MOA Museum of Art donde se exponen algunas obras de la colección personal del señor Okada.
A mi me gustó en especial el salón de teatro Noh que alberga en su interior, aunque no tuve la suerte de poder ver ninguna representación el día de mi visita.
La actual Atami es una ciudad de tamaño mediano, construida prácticamente a lo largo de una serie de riscos y acantilados llena de hoteles a medio llenar y con claros signos de declive en lo que respecta al turismo.
Aun así yo encontré en este pequeño rincón el lugar perfecto para desconectar por unos días de la rutina de Tokyo y relajarme mirando romper las olas contra el farallón de la ciudad.
De la ciudad cabe destacar la Sunny Beach y su bulevar por el que es un placer pasear, y su deliciosa cocina y pescados.
Una gran decepción fue el castillo, el cual, a pesar de parecer un castillo tradicional japonés desde fuera, en realidad fue construido hace tan solo algunos años y está lleno de centros de arcade y juegos en su interior. Si vais de visita admirarlo por fuera y ahorraros el dinero de la entrada.
Y si decidís visitar la ciudad, hacedlo si podéis en verano, ya que durante Julio y Agosto, todos los fines de semana hacen espectáculo de fuegos artificiales!


















