De Excursiones
Hay quien recomienda no viajar a Japón este verano por el riesgo a la radiación. Por aquí en cambio, me he propuesto viajar todo lo que pueda este verano y conocer y disfrutar todo lo que pueda mientras dure el buen tiempo.
Ya lo contaron Ikusuki y Kirai en sus respectivos blogs hace tiempo, pero yo voy algo rezagado con esto del blog y voy mucho más lento.
Hace algún tiempo, mientras trabajaba parseando xml en Ruby dí con un parser llamado Nokogiri. Y me llamó la atención porque el nombre sonaba a japonés, y un compañero de la oficina me explicó que nokogiri significa sierra en japonés. Buscando los kanjis por internet di con un monte llamado de la misma manera y me llamaron la atención las fotos que vi en la wikipedia así que programamos una excursión para cuando hiciera buen tiempo.
La cosa es que Nokogiri está cerca de Chiba, y desde Tokyo se puede llegar perfectamente en tren, pero nos apeteció hacerlo a lo épico y decidimos acortar tiempo y tomar un ferry que nos dejó en el pueblecito pesquero de Kanaya.
De vez en cuando sienta bien salir de Tokyo y disfrutar paseando y perdiéndose por estos pueblos costeros donde a penas si te cruzas con gente por las calles y donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado.
Para llegar a la cima se puede tomar un funicular o hacer la ruta de senderismo. Nosotros como veníamos con ansias de caminar, pasamos del funicular y comenzamos a trepar por las faltas del monte nokogiri.
A medida que ascendíamos escalones (menuda tanda de escaleras que hay) nos rodeábamos cada vez más de árboles, pequeños senderos y mucha mucha humedad, hasta el punto que al cabo de media hora, nuestra ropa estaba completamente empapada.
Pero una vez arriba las vistas merecieron el esfuerzo sobradamente.
En la cima se pueden visitar los restos de una cantera abandonada
O hacer una visita a un templo medio olvidado que sorprendentemente alberga la estatua de buda tallada en piedra más alta de Japón (o algo así)
Y una infinidad de pequeñas estatuas que aparecen salpicadas por todo el paisaje de la montaña.
Tras la excursión a Nokogiri, tuve mi primera visita desde España. Mi hermana vino a pasar algunos días por Japón, y aunque tuve que trabajar la mayor parte del tiempo, sí pude escaparme el fin de semana con ella a visitar Kyoto.
Cada vez que visito a esa ciudad lo hago resfriado, y mira que son tontos y pesados esos resfriados… pero Kyoto sigue siendo magnífica.
Volver a pasear por las galles de Gión, al anochecer fue genial a pesar del increíble calor que nos hizo.
Aproveché la visita de mi hermana para visitar el Ginkaku-ji que me perdí en la anterior visita a Kyoto
Y volví a reencontrarme con mi querido Kinkaju-ji, tan espléndido como la última vez.
La mayor parte de las fotos que hice por Kyoto las hice con mi cámara analógica, y todavía tengo unos cuantos carretes pendientes de procesar, pero prometo subir las fotos algún día de estos.
Pero recordaré durante mucho tiempo el paseo a lo largo del camino de los filósofos, descubriendo pequeños templos y buscando siempre la sombra e imaginando la cantidad de cosas que han pasado a lo largo de la historia de japón en ese mismo lugar por el que yo caminaba.
Kyoto sigue siendo uno de mis destinos preferidos en Japón, aunque encontré que la ciudad en Julio es increíblemente caliente!
Después de despedir a mi hermana , el siguiente fin de semana partí a Ise a pasar el fin de semana a un ryokan, y a visitar el gran santurario de Ise considerado como el más sagrado de Japón.
Hector cuenta el relato genial aqui, y yo puedo corroborar que visitar el lugar conlleva cierto grado de espiritualidad.
El principal templo está dedicado a la diosa Amateratsu, la creadora de japón , en un enclave privilegiado rodeado de naturaleza por todos lados.
Si esperáis encontraros con templos recargados y espectaculares como los que se pueden visitar en Nikko, tal vez os llevéis una desilusión.
Hasta la fecha, el santuario de Ise contiene los templos mas simples y a la vez más hermosos que he visto desde que llegué aquí.

Este es el principal templo dedicado a Amateratsu, al parecer estaba prohibido hacer fotos por ser un lugrar sagrado, pero yo no me enteré y tomé alguna que otra (Amateratsu sama, gomen nasai).
Después paseamos por las calles de los alrededores, visitando tiendas, disfrutando de la gastronomía del lugar y pasando un rato genial con unas bicicletas que alquilamos en la oficina de turismo local.
Por la noche asistimos a una competición de fuegos artificiales que al parecer tiene lugar una vez cada año en Ise y se lleva realizando desde la era Meiji.
Al principio iba muy ilusionado por hacer fotos del os fuegos artificiales, pero ver la luz del atardecer a la ribera del río, rodeado de amigos, cerveza, comida de matsuri y risas por doquier me relajó de tal manera que decidí olvidarme de la cámara y disfrutar del momento.
Al día siguiente volvimos a montar en las bicis y nos fuimos hasta las playas de Futami a visitar Meoto Iwa, una de las imágenes más emblemáticas de Japón que representan la unión entre el hombre y la mujer.
El santuario en el mar, las olas rompiendo contra las rocas y el olor del salitre me transportaron a algún lugar remoto, a otro tiempo…
Casi me sentí como este niño, mirando al mar, tal vez sin comprender completamente el significado de todo lo que tengo ante mi, pero disfrutándolo igualmente.
Pero el verano no ha hecho más que comenzar, y vienen más (y mejores) excursiones



































