Nikon 50mm f/1.8 D

Apr 28, 2010 @ 05:41 pm by CaDs

Hace algunos meses atravesé una etapa consumista y me dio por comprar un par de lentes fijos (prime lens) en Amazon.
Ya hablé del Nikon 24mm en una entrada anterior. Pues bien, este es otro de los lentes que encargué.

50mm f1.8

Es un poco más pequeño que el 24mm y bastante más ligero. El material del que está hecho es plástico bastante normalito (normal por otro lado teniendo en cuenta el precio)

50mm f1.8
El 24 mm comparado con el 50 mm

50mm f1.8
Sigma 10-20, Nikon 24mm, Nikon 50mm

Había escuchado muy buenas críticas y había visto varias fotos tomadas con este lente y estaba bastante impresionado con los resultados para tratarse de uno de los lentes más baratas de Nikon ($124.95 a día de hoy), pero no me había animado a comprarlo antes porque no tiene motor de auto-enfoque incluido, por lo que en mi D40 tendría que haber enfocado manualmente y me daba bastante pereza.

Ahora que lo llevo usando algunos meses puedo decir que estoy bastante contento con su rendimiento, sin embargo es una lente “complicada” de usar.

Y digo complicada entre comillas porque, al menos para mi, me cuesta encontrar el momento adecuado en el que montar este lente en mi cámara. No es un lente que puedas montar para cualquier ocasión.

50mm fijos en una cámara de formato medio te da un zoom bastante más elevado del que te gustaría en muchas ocasiones. Así que si quieres capturar la típica foto de un grupo grande de gente, o componer un paisaje más o menos cercano, tienes que dar varios pasos hacia atrás hasta poder componer la foto a tu gusto.

Sin embargo yo he encontrado en el 50mm el lente ideal para hacer retratos en casi cualquier entorno y condición de luz, y consigue unos resultados bastante nítidos, aunque últimamente me estoy empeñando cada vez más en meterle ruido a mis fotos.

妹 / Sister / Hermana

Aunque también es una buena lente para salir por ahí y sacar algún que otro paisaje.

Last days of winter

Ahora bien, donde más he visto el rendimiento de esta lente es para fotografía nocturna.
Hace algunas semanas, en concreto durante la Semana Santa, mi hermana me pidió el favor de hacerle algunas fotos durante una procesión en la que desfiló junto a algunas amigas.
Por supuesto la procesión era de noche y la luz de las farolas, a parte de ser de un color naranja que destruía casi todas las fotos, era bastante tenue.
Así que después de dudar un rato entre montar este lente o montar el 35mm, decidí montar este lente por el zoom de 50 mm.
Siendo una procesión no podría acercarme demasiado, y usar cualquiera de mis otros lentes con más zoom suponía tirar como mínimo a f 4.0 o a 5.6, lo cual no era una opción viable teniendo en cuenta que serían fotos con muy poca luz y en las que el sujeto se mueve.

Así que monté mi 50mm, subí el ISO y….

Nazareno

Nazareno

Nazareno

Las fotos no son espectaculares pero no quedaron mal, y sobre todo me divertí bastante haciendo un tipo de fotografía que nunca antes había hecho.
El 55 mm a 1.8 me dio la suficiente luminosidad para poder hacer todas mis fotos sin disparar el flash (la verdad es que soy bastante negado tirando fotos con flash) y obtener unos resultados bastante nítidos.

Una buena lente para tener en la bolsa para hacer retratos, o para salir de paseo por la noche y capturar algún que otro momento interesante.

Hear the Wind Sing

Apr 12, 2010 @ 03:37 pm by CaDs

Hear the Wind Sing es el último libro de Murakami que he leído.

Para mi en muchos sentidos ha resultado ser un libro bastante especial. En primer lugar porque me lo regaló una persona muy importante el día de mi cumpleaños y fue el primer regalo de cumpleaños que recibí.

Por otro lado porque es la primera novela escrita por Haruki Murakami mientras regentaba su club de Jazz tal y como nos cuenta en su libro What I Talk when I Talk about running.

También resulta ser la primera parte de la llamada trilogía de la rata, que comienza en Hear the Wind Sing, continúa en Pinball, 1973 y termina supuestamente en A wild sheep chase, si bien el protagonista de Dance Dance Dance es el mismo.

En cuanto a la historia que nos cuenta, es bastante inconexa, como si nos describiera varias viñetas conectadas ligeramente entre ellas, esbozando en conjunto una serie de acontecimientos que, si bien se suceden en cierto orden, no nos llevan a ningún lugar en concreto.
Algo parecido a lo que podemos encontrar en After Dark, pero de manera más etérea y sutil.

En España es bastante difícil de conseguir, pero podéis encontrarlo en Amazon sin problemas.

Habitualmente suelo hacer dobleces en las páginas donde encuentro algún pasaje que me gusta, pero con Hear the Wind Sing me di cuenta de que estaba haciendo dobleces en casi todas las páginas… así que no voy a poner ninguno de ellos aquí.

Simplemente os recomiendo que os lo leáis ;)

Viaje a Japón: Día 6

Apr 12, 2010 @ 06:00 am by CaDs

Había llegado el domingo, tal vez demasiado pronto, pero ahí estaba el despertador. Con su sonido implacable exigiendo que me despertara constantemente. Por un momento pensé en ignorarlo, pero al final la persistencia del cacharrito venció al cansancio que se había ido acumulando a lo largo de la semana.

Era el último día que pasábamos en el hotel, esa misma tarde teníamos reservados los billetes del tren para ir a Kyoto, y teníamos las reservas de un hotel para esa misma noche.
Así que tras recoger los montones de papelitos, recuerdos, y ropa desperdigada por la habitación, y después de una ducha rápida, me reuní con Rafa y Oscar en la recepción del hotel.

La verdad es que no me sentía demasiado bien. Estaba acostumbrado a caminar bastante, y sentía el cansancio acumulado en el cuerpo, pero era algo más. Desde el día anterior había estado notando algunas molestias en la garganta, y el remojón de la noche anterior no me habían hecho ningún bien. Además tenía un dolor de cabeza bastante tonto.
Mucho me temía que me había resfriado.

Nuestro plan para el domingo era visitar el parque Yoyogi, ver en directo alguno de los populares cosplay y visitar el Santuario Meiji antes de la hora de nuestro tren a Kyoto.

Habíamos quedado con Héctor en Yoyogi para que nos diera un tour por la zona, ya que el parque es enorme, y si no sabes muy bien dónde se reúne la gente es fácil perderse. Así que, aunque el día había amanecido lluvioso, nos dirigimos hacia el parque con la esperanza de ver a la gente disfrazada.
Como nuestro tren salía desde la estación de Tokyo Central pasamos primero por allí para dejar las maletas en una consigna.

La verdad es que da gusto la cantidad de servicios que puedes encontrar en Japón. Guardar tus maletas en una consigna no te lleva más de 10 minutos!
Al quedarnos tirados en París el primer día, habíamos intentado encontrar algo similar, un lugar donde guardar las bolsas por unas horas hasta que saliera nuestro vuelo, y había resultado imposible.
Las consignas del Charles De Gaulle sólo abrían por la mañana y te permitían almacenar el equipaje de un día para otro. Algo que no era demasiado práctico la verdad.

En Tokyo fue tan sencillo como localizar la zona de las taquillas, seleccionar una que estuviera disponible y que se ajustara al tamaño de lo que quieres guardar, y pagar. Incluso puedes pagar con la tarjeta Suica!

Así que guardamos las cosas en las taquillas y tomé un par de fotos para que no se me olvidara el número de la taquilla…

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… y cómo llegar hasta ella!

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Si no hubiera sido por esta foto no hubiera sido capáz de encontrar mis maletas!

De ahí llegar hasta Yoyogi es realmente sencillo, basta con coger la línea Yamanotte y bajarse en la estación de Yoyogi. Posteriormente descubrimos que bajarse en la estación de Harajuku tampoco es mala opción.

Una vez allí como todavía teníamos algo de tiempo hasta encontrarnos con Héctor, desayunamos en una cafetería de la zona. Al salir de la cafetería seguía lloviendo, y se veía más bien poca gente en la calle, así que parecía que nos íbamos a quedar con las ganas de ver a los cosplayers.
Paramos a un par de personas para que nos dieran indicaciones de cómo llegar al parque, y al cabo de un rato llegamos a una de las entradas de Yoyogi.

Yoyogi Park

La verdad es que la lluvia le daba al parque un toque especial. No había mucha gente, y el sonido de la lluvia cayendo sobre los árboles era bastante relajante.

DSC_9296

Echamos a andar siguiendo el camino que nos había dado Héctor, y al cabo de un rato nos lo encontramos cámara y paraguas en mano. Nos contó que debido a la lluvia no había nadie haciendo cosplay, así que nos dirigimos a visitar el Santuario Meiji.

El santuario Meiji fue construido a la muerte del Emperador Meiji, una de las figuras más importantes de la historia reciente de Japón, para que los japoneses pudieran honrar el espíritu de emperador y su esposa.

A la entrada del lugar, vimos un montón de barriles y botellas con etiquetas. Héctor nos explicó que las empresas donaban botellas y barriles de Sake al templo como ofrendas para procurar prosperidad y buena fortuna.

Holy Sake
Ofrendas de sake para traer prosperidad a la empresa

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Héctor haciendo una de sus fotacos

Tal vez por la lluvia tampoco había demasiada gente, sólo se veían algunas personas con sus paraguas visitando el lugar…

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Ambiente del Santuario Meiji una mañana de domingo lluviosa

… o haciéndose alguna foto.

Prelude to a picture

Yoyogi Park
Los tres mosqueteros en acción, taken by Kirai

Después de deambular un buen rato por el lugar, decidimos dar un paseo hasta la estación de Harajuku, donde tomaríamos el tren hasta Tokyo Central.

A medida que iba avanzando la mañana se veía algo más de gente que había decidido pasear por el parque bajo sus paraguas.

Rain 雨 (Crop)
Paseando bajo la lluvia

Pasear tranquilamente por Yoyogi, haciendo alguna que otra foto y charlando sobre curiosidades de Japón y de su cultura fue genial.

Llegamos hasta Harajuku con la pena de no haber visto a nadie disfrazado por el camino, pero contentos por la experiencia.
Nos despedimos de Héctor y fuimos hasta la estación de Tokyo, donde recuperamos nuestro equipaje y compramos algo de comida para el viaje.

Localizamos el andén donde estaba nuestro tren, e hicimos tiempo y curioseamos por la estación hasta que llegó la hora de salir.

El viaje hasta Kyoto en Shinkansen dura cerca de dos horas y media aproximadamente, y si tienes suerte, hay una parte del trayecto en la que se ve el Monte Fuji… o se hubiera visto si no fuera porque estaba todo completamente nublado.

Así que localizamos nuestros asientos y nos sentamos tranquilamente a disfrutar del viaje. Yo me puse el despertador por si acaso me quedaba dormido y comí algo al poco de que el tren saliera.

No me di cuenta de cuando me quedé dormido, pero el caso es que me despertó el sonido del despertador, y al cabo de unos minutos anunciaban por megafonía que estábamos llegando a Kyoto!
Una vez más la puntualidad y precisión del sistema de trenes japonés me sorprendió. Si te dicen que un viaje dura 140 minutos, dura 140 minutos, ni uno más ni uno menos.

Así que me desperecé rápidamente, desperté a los otros dos que también se habían quedado fritos y al poco nos bajamos en la Estación de Kyoto.

La verdad es que la estación me sorprendió bastante. No pensaba que siendo Kyoto una ciudad algo más tradicional que Tokyo, tuviera una estación de tren que engloba el tren, el metro, los autobuses, un centro comercial enorme y varias oficinas.

Tardamos un rato en orientarnos y en localizar la oficina de turismo. Allí nos dieron un mapa en español con los templos más populares de la zona, y nos dijeron que debido a la hora (los templos suelen cerrar a eso de las 17:00) nos recomendaba visitar los templos nocturnos.
En Kyoto hay centenares de templos, tantos que es imposible para mi, recordar el nombre de todos los que visité. Pero hay un par que abren por la noche, y que recomiendo que visitéis si tenéis la oportunidad, ya que son un verdadero espectáculo.

Tras agradecerle la ayuda a la señora que nos atendió fuimos en busca de nuestro hotel. Teníamos reserva en un hotel cercano a la estación. Sabía de antemano que moverse por Kyoto era algo más complicado que en Tokyo y no quería correr riesgos.
Así que preguntamos a una pareja de policías locales cómo llegar al hotel, y nos indicaron el camino en un perfecto inglés…. al hotel que no era!

Nosotros teníamos reserva en el Apa Horikawadori, y ellos nos habían entendido el hotel Apa. La verdad es que la culpa era mía porque lo único que yo pregunté fue por el Hotel Apa,(Apa Hoteru wa doko desu ka?) sin saber que habría dos hoteles con el mismo nombre tan cerca!

Afortunadamente el malentendido fue subsanado sin mayores problemas, resulta que los hoteles estaban prácticamente al lado uno del otro. Bastaba con cruzar una calle, y atravesar un pequeño callejón.

Me llamó la atención que en los semáforos, al menos en los que están cerca de la estación, cuando la luz para peatones se pone en verde, suena una melodía que podéis ver en este video.



El video no es mío, no tenía manera de grabarlo :)

Kyoto
Callejón en Kyoto

Ahora sí, llegamos a nuestro hotel, dejamos las cosas en nuestra habitación y nos dirigimos otra vez hasta la estación de tren, esta vez cámara en mano para ver como llegar hasta el templo nocturno que nos habían dicho.

Aquí os dejo algunas imágenes del ambiente de la estación de Kyoto.

Kyoto
Kyoto Tower

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Astroboy te saluda al salir de la estación de Tren

Como todavía era pronto para que abriera el templo, decidimos ir hasta Gion, popularmente conocido como el barrio de las geishas.
Aquí podéis ver el ambiente de las calles de la zona

Kyoto

Kyoto

ランプ

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Esas bolitas de mochi dulce estaban increíbles!

Después de deambular un buen rato, y perdernos un par de veces, localizamos el metro/tren (todavía no tengo muy claro que era) y nos bajamos en la parada más cercana del templo…. que resultó no ser tan cercana, ya que tuvimos que caminar un buen trecho hasta llegar.

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Parece que los rumores eran ciertos, los transportes en Kyoto no son tan buenos como en Tokyo.

Pero cuando llegamos al templo y comenzamos a ver las pagodas iluminadas con las luces, y las hojas rojas de los árboles bañadas por la luz artificial se nos olvidó rápidamente este pequeño inconveniente.

El lugar era increíble, ahora lamento no haber anotado el nombre del templo para poder deciros cual de todos es, pero os recomiendo que si tenéis la oportunidad visitéis los templos nocturnos de Kyoto.

Los japoneses dominan completamente el arte de la iluminación, hasta el punto de alcanzar resultados espectaculares.

Lamentablemente mis fotos no hacen justicia a lo que allí vi, pero aquí os dejo con una pequeña muestra de lo que podéis encontrar

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Kyoto

Después de visitar el lugar y completamente alucinados por lo que acabábamos de ver, preguntamos si había alguna manera de llegar cerca de la estación de tren que quedara más cerca que el lejano metro.
Nos informaron de que podíamos atravesar un parque y coger un autobús que nos dejaría en la misma estación de tren, así que fuimos en la dirección que nos habían dado.
Compramos algunas bebidas en una máquina expendedora cercana (no temáis, la cobertura de máquinas expendedoras en Kyoto sí es buena!) y tras esperar un rato a que llegara el autobús nos montamos rumbo a la estación de tren.

Resulta curioso que los conductores anuncian las paradas mediante un altavoz que se escucha en todo el autobús. Pero como deben de estar hartos de hacerlo cada día, la verdad es que sólo se entendía una especie de balbuceo extraño que los locales parecen entender, pero que queda muy lejos de mi limitada capacidad de comprensión.

A estas alturas yo estaba bastante mal, había comenzado a estornudar a lo largo del día y me sentía bastante congestionado, así que entré en una farmacia y me las apañé para pedir en japonés algún medicamento para el resfriado.
En el caso de que no sepáis la palabra adecuada, se demostró que decir atchis! es un término universal fácilmente comprensible para cualquier farmacéutico.
Me dieron unas pastillas y me escribieron una nota indicando las instrucciones de uso.

De ahí cenamos algo en un restaurante cercano a la estación y regresamos al hotel.

Yo en este punto estaba bastante dolorido, así que encargué un masaje en la recepción, y Rafa, que compartía habitación conmigo pidió otro.
Pensábamos que a lo mejor tendríamos suerte y vendrían unas masajistas de buen ver a darnos un masaje Shiatsu reconfortante. Sobre todo cuando Rafa me dijo que le había entendido al de la recepción que las masajistas tenían 16 años!….Yo la verdad tenía mis dudas al respecto.

Cual fue nuestra sorpresa cuando se presentaron dos señoras de unos 60 años vestidas con kimono en nuestra habitación, confundir sixteen con sixty suele pasar :)

Recuerdo el tener a esa señora trepada sobre mi espalda, clavándome el codo y las rodillas como uno de los momentos WTF del viaje. Sobre todo viendo como la masajista de rafa canturreaba alguna cancioncilla japonesa y le comentaba a su compañera que su cliente era muy peludo!

Unas buenas risas para acabar la noche, y debo reconocer que a pesar de lo WTF de la situación, la señora sabía hacer su trabajo. Mi espalda y mis piernas estaban como nuevas.

Me tomé un par de pastillas para el resfriado y de ahí me metí derecho a la cama. Al día siguiente pensábamos visitar Fushimi y el famoso Fushimi Inari-Taisa, el templo de las puertas rojas.

Lo que no sabía es que ese día subiría una montaña, mi resfriado empeoraría y sería curado por un agua milagrosa.

Continuará…

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