Anoche nos reunimos con unos amigos que nos querían felicitar por nuestra boda, y decidieron invitarnos a cenar a este excelente restaurante.
Me llamó la atención la fusión de cocina francesa y asiática que preparan en el lugar, ya que los nombres de los platos sugerían delicias asiáticas mezcladas con nombres franceses.
Yo tengo una MUY MALA experiencia con la comida francesa, estando en parís y tratando de entendernos con una camarera en inglés, pedí un plato de carne cruda y fría pensando que era carne al carbón. El problema fue que la camarera dijo algo así como “cold meet” y yo entendí “coal meet”… Mi cara cuando me trajeron unas tiras de carne fría y cruda con una salsa demasiado olorosa para mi gusto, debía ser todo un poema.
En fin, volviendo al asunto del restaurante, he de decir que esto no nos sucedió.
El lugar tiene una decoración moderna y está iluminado con luces indirectas, dando al entorno un juego de luces y sombras muy curioso, ya que aunque el lugar está más bien oscuro, cuando uno se sienta a comer tiene la luz que necesita para ver los platos y a las personas con las que conversa.
Lamentablemente en las fotos que tomé, debido al flash, todo este juego de luces se va al carajo, pero bueno, al menos si se puede apreciar algo de la decoración

Entrada al restaurante vista desde el loby del Hotel Deville
La atenicón fue excelente, desde que nos sentamos a la mesa pasaban varios camareros con un cesto con diversos tipos de pan caliente que podías ordenar siempre que quisieras (y por nuestra mesa os aseguro que pasaron varias veces
)
Tienen una carta de vinos más o menos aceptable (aunque demasiados vinos chilenos y sólo uno español) y un menú muy pero que muy interesante.
Pero vamos a lo importante, la comida.
En una palabra… ACOJONANTE!!!
Las entradas fueron unas brochetas de langostinos con tiras de bacon, acompañadas de una salsa de no se que, y unos Nok’s de res y foie-gras con reducción al oporto (que vienen siendo una especie de rollitos de primavera pero rellenos de carne picada con foie-gras con una salsa muy rica).
Y los platos principales…. bueno, realmente no puedo hablar por los demás, pero el que yo me pedí estaba delicioso.
Era un steak de res “indochina” con una tempura de patata servido con salsa de ostión, setas chinas y hojas de mostaza… OMG!!!
Aquello se deshacía en la boca de una manera como no había probado en años.
En comparación lamentablemente el resto de los platos, aunque también estaban ricos, no tenían nada que hacer.
De los postres no puedo hablar porque, sorpredentemente para uno de estos lugares en los que el plato es exponencialmente más grande que la cantidad de comida que sirven, quedamos llenos con la comida.
En cuanto a los precios pues no puedo definir el lugar como algo barato ni caro. Para que os hagais una idea todos los platos prinicpales tienen un coste de 12$ y los precios de las entradas varían entre los 5$ y los 13$. Con lo que meten un buen palo es con las bebidas, al menos nosotros cometimos el error de pedir una sangría, que, aunque estaba muy rica, nos clavaron 20$.
En fin, una cena muy divertida y en un lugar realmente excelente.
Aqui os dejo su página web por si quereis buscar más información, si bien la carta y los precios están desactualizados, si os podeis hacer una idea de lo que se puede encontrar en Ten Bistro
P.S. No pude hacer fotos de los platos porque mi esposa me regañó diciéndome algo así de que “pareces un turista”. Ella no entiende las necesidades de un blogger…. sniff