Viaje a Japón: Día 5

Mar 04, 2010 @ 09:25 am by CaDs

El despertador volvió a sonar implacable, mi cuerpo reclamaba más horas de sueño, y elevaba su protesta a modo de piernas doloridas, hombros cargados y una pereza que casi se podía palpar.
Pero haciendo acopio de toda mi voluntad logré arrastrarme hasta la ducha, vestirme y de alguna manera que todavía no recuerdo bien, volver a bajar al lobby del hotel donde al cabo de unos minutos fueron apareciendo Oscar y Rafa.

Era sábado y habíamos decidido apartar este día para visitar Tokyo con calma, ya que el Domingo partiríamos a Kyoto y no nos quedarían muchos más días para pasear por esta increíble ciudad.

Así que tras atacar nuevamente la máquina expendedora del hotel, salimos en busca del desayuno mientras bebía un café en lata calentito.

Alley
Me encantan los callejones japoneses…

DSC_9062
Señal curiosa

Tras dar un par de vueltas por los alrededores de nuestro hotel en Asakusa, entramos en un diminuto restaurante de fideos donde nos tomamos un buen ramen y bebimos algo del té que nos ofrecieron.
Nos llamó bastante la atención que hubiera tanta gente por las calles. Tal vez porque siempre que caminábamos por Asakusa era más bien entrada la noche, o muy temprano por la mañana.
Nos dimos cuenta de que no conocíamos Asakusa por el día!

Así que para remediarlo volvimos a Nakamise-dōri para ver la calle de las tiendas y los templos a la luz del día.

El lugar estaba atestado de gente por todas partes. Tantas personas y tantas cosas ocurriendo a la misma vez daba algo de vértigo, así que monté el 55-200 en la cámara y entré en modo stalker.

Asakusa
Nakamise-dōri despertando

Asakusa Style
Asakusa Style

Asakusa
Nakamise-dōri y los templos al fondo

Asakusa tiene la bien merecida reputación de ser el lugar de Tokyo donde comprar recuerdos tradicionales japoneses, y ciértamente podías encontrar verdaderas maravillas de regalitos de recuerdo (おみやげ) en casi cualquier puesto. Pero eso no implica que no se puedan encotrar verdaderas joyas del frikerío.

Asakusa
Caretas de Anime

Asakusa

Había tanta gente, tantas escenas que capturar que daba la sensación de no dar a basto…
También me llamó la atención de que la gente parecía más natural aquí que en el centro de Tokyo, donde todo el mundo parece salido de una revista de moda.

Aquí os dejo algunas capturas que saqué del ambiente del lugar.

Among the crowd (color version)
Entre la multitud…

That gaze
Esa mirada…

Asakusa
Esos pastelítos olían increíble!

Noodles
Noodles

Asakusa
Nakamise-dōri al 90%

Asakusa
Rickshaw

Nos dimos una vuelta por todos los templos otra vez, y debo decir que el lugar parecía completamente distinto a lo que habíamos visto por la noche. Había tanta gente que a penas se podía caminar. Todo era un bullicio de gente rezando, lanzando monedas, dando palmas…
Así que como el ambiente empezaba a agobiar un poco y se nos echaba el tiempo encima salimos de ahí y fuimos en busca del metro.

Queríamos visitar el Parque Ueno, y entrar a ver el Museo Nacional de Tokyo.
Así que nos montamos en la maraña de vías, trenes y andenes que es el metro de Tokyo y llegamos hasta la estación de Ueno.
Allí siguiendo las indicaciones (o más bien a la marea de gente que visitaba el parque) llegamos hasta el Parque Ueno.

Antes de nada debo decir que el Parque Ueno es enorme, tanto que alberga varios museos, varios templos e incluso un zoo. Así que mi descripción del lugar se limita exclusivamente a la zona que yo visité.

El Parque Ueno me pareció un lugar perfecto para pasar fácilmente toda una tarde. El sitio estaba lleno de familias paseando, tanto con sus hijos como con sus divertidas mascotas.
Había gente de todas las edades y contrastes. Podías ver desde señores mayores tomándose una cerveza y charlando …

Ueno Park

… gente hacieno Cosplay …

Ueno Park

… mascotas kawaii …

Ueno Park

… artistas callejeros ….

Ueno Park

… y su público …

Ueno Park

… y por supuesto Máquinas Expendedoras

Ueno Park

Fuimos paseando tranquilamente por el lugar hasta dar con la entrada del museo Nacional de Tokyo.
Nos soprendió bastante encontrar una fila de gente extremadamente larga! tanto que por un momento pensamos en darnos media vuelta.
Pero se nos ocurrió preguntar a una de las azafatas que había por el lugar, la cual resultó hablar un inglés perfecto, y nos informó de que esa fila era para visitar la exposición temporal. Para entrar a visitar la exposición permanente (que era lo que nosotros queríamos ver) no había cola en absoluto.

Así que compramos las entradas y fuimos adelantando a la gente que estaba en la fila hasta entrar en el museo por la entrada de la colección permanente.

Si os gusta el arte y la cultura japonesa realmente os recomiendo visitar el museo. Tienen una colección increíble de obras de todo tipo. Pergaminos antiguos con caligrafía, piezas de cerámica o arcilla, tapices, estatuas …

Tokyo Metropolitan Museum

Tokyo Metropolitan Museum

… pero también de Katanas y Armaduras de Samurai!

Tokyo Metropolitan Museum

Tokyo Metropolitan Museum

El lugar realmente merece la pena, y lo mejor es que está permitido hacer fotos a prácticamente todas las obras expuestas.

Esta es otra de las cosas que en general me sorprendió agradablemente de Japón, y es que las normas son bastante amigables hacia los fotógrafos.
Salvo contadas excepciones (tabúes religiosos u obras delicadas) estaba permitido hacer fotos en prácticamente todos los templos y museos que visité, algo que me encantó y que me gustaría ver reflejado en los museos europeos donde los fotógrafos parecen leprosos.

El lugar resultaba tan fascinante que las horas se nos pasaron volando, tanto que al salir del museo ya había atardecido.

Se nos había echado el día encima y todavía queríamos visitar Shibuya de día y Akihabara, así que nos volvimos a montar en el tren y fuimos directos hasta Shibuya.

Shibuya sigue siendo una pasada tanto de día como de noche. Tomamos la salida de Hachiko y volvimos a darnos de bruces con la cantidad de gente, anuncios, neones, ruidos y sensaciones.

Hachiko
Hachiko

Parece mentira que el paisaje, los sonidos e incluso la gente cambie TANTO cruzando unas cuantas estaciones de Metro, pero creo que eso es una de las cosas que más me gustó de Tokyo.
Es un conglomerado de mundos completamente distintos, juntos y revueltos.

Shibuya Style
Shibuya Style

Fuimos en busca de un lugar donde comer algo calentito porque comenzaba a chispear.
Ni que decir tiene que Shibuya está lleno de restaurantes, pero todos los que veíamos estaban llenos de gente.

Shibuya
Pantalla de cristal líquido en la fachada de un edificio

Shibuya
Calle de Shibuya

En general en Japón comen cuando tienen hambre, o al menos esa fue la sensación que me dió.
No parece haber una hora buena o estipulada para comer, si no que cuando a alguien le da hambre, va a un restaurante, pide, come y se larga.

Cuando visitéis Tokyo, daros cuenta de que es bastante habitual encontrar restaurantes o tiendas en las plantas de los edificios.
Al principio me chocaba bastante ver carteles de restaurantes a pie de calle, y leer que estaba situado en el cuarto piso.
En general en España, salvo en los food court de los centros comerciales, los restaurantes, por regla general, suelen estar a pie de calle.
En Tokyo es perfectamente normal encontar un edificio con una tienda de ropa en la primera planta, un restaurante en la segunda y en la quinta, una tienda de anime en la tercera planta y una cafetería en la sexta.

Generalmente hay un cartel anunciando en qué planta está cada cosa, así que si sabéis japonés basta con leer la planta a la que queréis ir, o si no sabéis, coged el ascensor, subid hasta la última planta del edificio, e id bajando hasta que encontréis la planta que buscáis.
Es más, aunque sepáis japonés haced esto, porque es divertido!

Finalmente encontramos un sitio donde comer algo. Yo pedí un tonkatsu que estaba bastante bueno y de ahí nos fuimos a callejear por Shibuya.
Entramos en un par de tiendas, vimos algún que otro cyber café, y en general disfrutamos del centro neurálgico de una de las mayores metrópolis del planeta.

Pero el tiempo seguía pasando, y a este paso no nos iba a dar tiempo de entrar en las tiendas de frikerío en Akihabara, así que regresamos al metro y fuimos derechos hasta el barrio tecnológico de Tokyo.

Pero nos llevamos la sorpresa de que cuando salimos del metro en la estación de Akihabara estaba diluviando!
Así que con resignación y buen ánimo, ya que ninguno llevábamos paraguas, comenzamos a pasear por el barrio tecnológico de Tokyo, aunque tuve que guardar la cámara para que no se estropeara.
Por eso de esta parte de la crónica no hay más que un par de fotos sacadas con el IPhone.

Todo lo que diga de akihabara se queda corto, y pasear por las calles atestadas de gente, los neones y la lluvia le daba al lugar un toque BladeRunner increíble

Akihabara

Nuestra idea era visitar el Mandarake de Akihabara, pero entre la lluvia y la multitud resultaba bastante difícil orientarse, así que tuvimos que pedir indicaciones varias veces.
Y en una de estas veces que nos perdimos nos topamos con una tienda de cacharros electrónicos que me llamó la antención.
Así que paramos a echarle un vistazo. Decir que tenían de todo sería quedarse corto, pero lo que más me llamó la atención es que tenían la Nikon D90 a un precio realmente bueno (unos 600 euros menos que el precio original en España).

Me sorprendió tanto que le pregunté al vendedor si el precio era correcto, y me explicó que estaba en rebajas por no se qué promoción especial.
El que estuviera tan barata me mosqueó bastante, y el hecho de que todavía me faltaba una semana de deambular por Japón y quería guardar mi dinero por si surgía algún tipo de imprevisto hizo que no me la comprara en ese momento tirando de tarjeta.
Pero anoto literalmente la entrada que escribí en mi cuaderno de Viaje esa misma noche:

Nikon D90 FTW, me da que el próximo viernes cae sí o sí

Salimos de ese sitio, pedí una tarjeta de la tienda en la que apunté el precio de la cámara y seguimos en busca del Mandarake.

Al final después de dar varias vueltas lo encontramos, y fue aluninante. Imaginaros un edificio entero dedicado lleno de estanterías de Manga, Anime, Videojuegos, Figuras, CDs de música….
Está prohibido hacer fotos en los Mandarake, pero debo decir que merece la pena visitar uno.
Nosotros usamos la ténica de subir hasta la última planta en ascensor y comenzar a bajar una por una.

Esta técnica, si bien en condiciones normales es divertida, en el Mandarake nos salió algo rana, porque entramos en una planta entera dedicada al Hentai para chicas!
Y mis queridos lectores, debo decir que flipé con las cosas que vi.

Por lo demás Mandarake es el paraíso para cualquier coleccionista de anime, figuras, manga…

De ahí dimos vueltas por Akihabara hasta que nos comenzaron a cerrar las tiendas. Visitamos el centro de arcade Taito, entramos en alguna cafetería y al final terminamos cenando y tomando unas cervezas por la zona.

Akihabara

Al final volvimos al metro caminando bajo la lluvia, alejándonos de los neones, y con las ganas de seguir visitando todas y cada una de las tiendas de la zona.

A estas alturas ni que decir tiene que los pies, las piernas, la espalda y todo el cuerpo protestaba por las contínuas caminatas que nos estábamos dando, pero el día siguiente era el último día que estaríamos por Tokyo, al menos la mañana, y había merecido la pena exprimir el día para visitar algunos de los barrios más increíbles de la ciudad.

Llegamos al hotel empapados por la lluvia, y extenuados por el cansancio, así que después de quitarme la ropa mojada y de darme una ducha caliente caí completamente rendido en la cama.

Al día siguiente visitaríamos el Parque Yoyogi y al medio día salíamos hacia Kyoto, donde todavía nos esperaban unas cuantas sorpresas.

Continuará….

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Editando el Gran Tori de Miyajima

Feb 23, 2010 @ 12:26 pm by CaDs

Anagrama se preguntaba en mi post anterior cómo editaba mis fotos, así que aquí va una explicación como otra cualquiera de cómo edito (al menos para esta ocasión) mis fotos.

Como parte del proceso de aprendizaje en esto de la fotografía digital, me gusta cacharrear con varias de las opciones que ofrece Adobe LightRoom (Lr).
En esta ocasión voy a tratar de editar una de las fotos que tomé durante mi pasado viaje a Japón (si, ya se que estoy pesado con el tema). En concreto la del gran Tori de Miyajima.

Comenzamos con la versión en Raw normal y corriente.

Editando el Gran Tori de Miyajima 1

Como a mi me gustan recargar un poco las imágenes y en concreto, para esta foto quiero que el naranja del tori destaque sobre el fondo azul del mar y el cielo, voy a usar un ajuste que viene por defecto en Lr que se llama Direct Positive

Con este ajuste los colores de la imagen quedan algo más fuertes y se acentúan un poco las sombras.

Editando el Gran Tori de Miyajima 2

Ahora como el cielo y el mar tienen unos colores un tanto feuchos, voy a reforzar los azules de la foto bajándole la temperatura

Ahora la cosa va tomando algo más de forma

Editando el Gran Tori de Miyajima 3

Lo siguiente que quiero hacer es oscurecer ciertas partes de la foto, así que para ello subo el Recovery, refuerzo el negro y ajusto un poco el contraste.

De esta manera la foto va tomando poco a poco la forma que yo quiero.

Editando el Gran Tori de Miyajima 4

Quiero hacer resaltar sobre todo el color naranja del tori, así que para eso bajo la saturación a todos los colores usando el slider general.

De manera que los colores de la foto quedan algo más débiles

Editando el Gran Tori de Miyajima 5

Y ahora ajusto la saturación y la luminosidad de los naranjas exclusivamente

El resultado no está del todo mal.

Editando el Gran Tori de Miyajima 6

Ahora quiero acentuar un poco los relieves y exagerar un poco las sombras

Con el siguiente resultado.

Editando el Gran Tori de Miyajima 7

Ya casi tiene el toque que quiero darle.
Ahora sólo necesito jugar un poco con los colores de las sombras y de los relieves. Para eso podemo darle color a las zonas de relieve, y a las sombras de la imagen.
Usaré un azúl oscuro para los relieves y una especie de verde oliva claro para las sombras

null

Editando el Gran Tori de Miyajima 8
Relieves Ajustados

Editando el Gran Tori de Miyajima 9
Sombras Ajustadas

Ahora para terminar quiero oscurecer los bordes de la foto para resaltar un poco más el Tori. Para ello uso el corrector de lentes.

Y listo!

Editando el Gran Tori de Miyajima 10

El Gran Tori de Miyajima Editado :)

Mi rastro de fotos

Feb 12, 2010 @ 05:42 am by CaDs

Flickr es mi red social favorita, llevo años usándola y es donde puedo decir que he dejado mi rastro de fotos a lo largo de todos estos años.

Este es un post que llevaba en la mente varios días y mi intención es mostrar el camino que he seguido desde que comencé a tomar fotos hasta la actualidad.

Ese camino está dividido en 5 fases:

Fase 1: Mono con Guillette (a.k.a. tengo una cámara y si apunto salen fotos.)

La primera cámara digital que pude llamar mía fue una Cyber-shot DSC-P73.
Recuerdo que usaba esta cámara sin tener ni idea absoluta de fotografía, sólo encuadrar y apretar el botón.
Usaba los settings automáticos la mayor parte del tiempo, y recuerdo que en alguna ocasión llegué a usar alguno de los ajustes para escenarios que venían con la cámara.

La mayor parte de mis fotos con esta cámara son pésimas, pero las guardo con el mayor de los cariños porque son mis primeros pasitos en el mundo de la fotografía digital.

Paisaje Tropical

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Esta era mi cámara todo terreno que llevaba siempre encima cuando acababa de llegar a Panamá. Recuerdo llevarla en el coche y hacer fotos del tráfico o, en general, de cualquier cosa que me llamara la atención.
Pero con el tiempo comencé a pillarle el truco y comencé a sacar alguna foto curiosa.

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DSC03222

Fase 2: Let’s get serious (a.k.a. Vamos a tocar los botoncicos)
Un gran salto fue cuando compré mi primera pseudo reflex digital. Fue una Panasonic DMC-FZ7, una cámara que tambien guardo con especial cariño porque fue la que hizo que el mundo de la fotografía se convirtiera en mi pasión.
Con ella aprendí conceptos como la profundidad de campo, ajustar la saturación y el contraste de las fotos, encuadrar mas o menos correctamente, corregir el tiempo de exposición…
Es decir la mayor parte de conceptos de los que había escuchado hablar pero que no tenía idea de cómo manejar.
Y a medida que iba haciendo fotos, los resultados fueron mejorando poco a poco…

P1000026

P1000131

P1000176

P1000172

P1000241

P1000276
DoF FAIL!

P1000269
Fotografía nocturna FAIL!

P1000313

Comencé a toquetear la saturación de los colores y el contraste…

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P1000541

Paradise

Productos Latinos

P1000886

Comencé a experimentar con las luces…

Tropical Sunset

Compré un tripode…

Panamá by night

Y comencé a cogerle el gusto a esto de la fotografía

Nightfall at the beach

Fase 3: Todo es bonito! (a.k.a. Alta Saturación Alto Contraste FTW!)
El mayor salto lo experimenté cuando compré mi Nikon D40, la primera DSLR y hasta la cámara con las que más fotos he hecho.

Con la posibilidad de poder intercambiar lentes la Nikon me abrió las puertas a un mundo de opciones enorme, donde podía parametrizar prácticamente todos los ajustes de la cámara a mi antojo, y podía seleccionar los lentes que más se ajustaran a mi incipiente estilo de fotografía.
Y sobre todo podía comenzar a captar las escenas con un colorido espectacular, algo que nunca había conseguido con las cámaras compactas o de tipo point and shot.

Mis lentes iniciales fueron el 18-55 y el 55-200 de Nikon, con los que habré hecho el 80% de mis fotos hasta la fecha actual.

Tarde de domingo en Panamá

Under the bridge

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Getting ready for japan
DoF aceptable

Todo en calma bajo el cielo

Twisted

DSC_0092
Foto nocturna still FAIL!

DSC_0155

DSC_0063

Birthday

Iglesia del Carmen - Panama

En la T4 de Barajas

DSC_0895

Sea of leaves
Pillándole el truco a lo de girar la cámara

DSC_1140
DoF WIN!

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Curioseando con el lightroom

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DSC_1748

DSC_2080

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DSC_2250

Metrópolis

Fase 4: I know Kung-Fu (a.k.a. LightRoom is your friend)
En esta fase, que es en la que me encuentro ahora, me siento bastante cómodo con mi cámara, y me las he visto y apañado en un montón de situaciones complicadas de luz, de composición, de reflejos…. y he aprendido mas o menos a lidiar con esas situaciones.
Ojo, no me considero más que un simple aficionado más o menos mediocre, pero si puedo decir que me voy sintiendo más y más cómodo con mis lentes, mi cámara y mis fotos.

Gran parte del mérito de esto es disponer de una herramienta como Adobe Photoshop Lightroom y haber ido aprendiendo poco a poco a encontrar los ajustes que me gustan para las fotos e ir experimentando con la edición de fotos para dar con el tipo de imagen que tengo en mente.

También gran parte de las mejoras vienen por haber ido adquiriendo poco a poco el equipo necesario, mi Sigma 10-20 y el resto de los lentes que he ido adquiriendo con el tiempo.

DSC_0720

Everything is connected

Panamá, Blade Runner Style

さよなら

Monastery

Monastery

DSC_5947

Earth Wind and Water

DSC_4894

Cabo Home

Louvre

Asakusa

Great Buddha of Kamakura

Shinjuku

Nikko

Noodles

Among the crowd

Menos Saturación…

DSC_8867

自転車

Ueno Park

Rain 雨

.
DoF Saturación Baja

Jugando con las sombras…

Kyoto

Fushimi Inari Taisha

Fushimi Inari Taisha

Kyoto

Componiendo algo mejor…

Kinkaku-ji (金閣寺)

Fall

DSC_9821

Y encontrando mi Zen…

Zen

Fase 5: I know Kung-Fu… Show me! (a.k.a. masters series)
A lo que algún día me gustaría llegar


Sven Seebeck


Ramon Duran


El Crack de Ignacio Izquierdo, podéis seguir su blog aqui


El gran Héctor García, podéis seguir su blog de fotografía aquí


Y el Gran Tommy Oshima, uno de mis fotógrafos favoritos

Algún día…. :)

Nikon 24mm f/2.8D

Feb 11, 2010 @ 11:36 am by CaDs

Después de comprar el 35mm de Nikon quedé tan satisfecho del resultado de una lente fija relativamente rápida que quise ampliar mi repertorio de lentes con una lente fija algo más ancha.
Después de ojear diversas reviews, comparativas, y precios, me decanté por la 24mm f/2.8 de Nikon.

Fui a Fotocasion a verla y a curiosear y me sorprendió lo pesada que era para su tamaño y los diversos anillos que tiene para usar el enfoque manual.
Pero el precio en España es demasiado caro, así que aproveché que un amigo venía de Estados Unidos a pasar las Navidades para comprarla por Amazon, que la enviaran a su apartamento y que me lo trajera.

Por qué esta lente? debo decir que estoy tan satisfecho del rendimiento de mi 35mm que decidí volver a apostar por los lentes de esta marca para mi cámara, y por el momento no tengo queja.

Además el precio en Amazon es bastante aceptable en comparación con modelos de gama similar de otras marcas. Nada que ver con los 600 euros que cuesta esta misma lente en España.

En general es una lente muy bien construida, el peso asusta un poco cuando la tomas por primera vez ya que no esperas que un lente tan pequeño sea tan pesado.
Tiene un anillo para seleccionar el f manualmente y dejarlo fijo, así como un anillo para enfocar manualmente.
Como nota importante, esta lente no hace autofocus en los modelos de gama más baja de Nikon, así que D40, D40x, D60 y D3000 tienen que enfocar manualmente.

También he notado que en ciertas condiciones y tirando con raw, los colores son algo extraños. No llego a decir que distorsionados, o mal calibrados, pero si algo apagados.


Tamaño comparativo con el 55-200VR y el 50mm de Nikon

Ya iré subiendo fotos que saque con esta pequeña :)

Viaje a Japón: Día 4

Jan 20, 2010 @ 11:23 am by CaDs

Después de 3 días por Japón y con la paliza que llevaba en el cuerpo, finalmente pude dormir del tirón, así que cuando sonó el despertador estaba bastante descansado.

Según nuestro plan de viaje tocaba visitar Kamakura, así que salimos del hotel y fuimos en busca de un lugar para desayunar.
En el camino nos encontramos con las oficinas de Bandai (o al menos una de las oficinas de Bandai), y como tenían unas pequeñas estatuas de sus mascotas más populares, aprovechamos para hacernos unas fotos con Doramón.

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Bandai Headquarters

Después de hacer un rato el mono con los muñecos, llegamos a un Dennys, donde nos metimos para el cuerpo un copioso desayuno estilo americano , y no pude evitar imaginarme la escena de After Dark en la que Mari está leyendo en una cafetería similar.
Con el estómago lleno y con un par de cafés en el cuerpo emprendimos el camino hacia el metro, donde nos encontrarmos con la sorpresa de que habíamos rezongado demasiado tiempo, y nos habíamos dado de bruces con la famosa hora punta del metro de Tokyo.

La verdad es que había mucha gente, pero estando acostumbrado al Metro de Madrid, debo decir que no resultó tan incómodo ni tan agobiante como me imaginaba.
Tal vez sea inmerecida la mala fama del Metro de Tokyo, con sus vagones llenos de gente y sus empujadores… o tal vez sea que el Metro de Madrid es peor de lo que se da a conocer.
Sea como sea, la experiencia fue interesante, ir en un vagón abarrotado de japoneses, en el que reina un perfecto silencio interrumpido exclusivamente por el ocasional sonido de la megafonía, o alguna que otra conversación murmurada.

Pero el tumulto duró solo un rato, hasta que hicimos trasbordo en la estación de Ōfuna para tomar el tren que nos llevaría hasta Kamakura, donde el tren ya circulaba más vacío, y donde pudimos sentarnos y disfrutar un poco del paisaje y sus gentes.

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Tren a Kamakura

Me pareció curioso el contraste de pasar de estar rodeados de ejecutivos uniformados de negro y sus maletines, a estar rodeado de gente mayor y colegiales y en general pasar del ajetreo y pasar del ritmo trepidante de la vida tokyota a la pausa y la tranquilidad de las afueras de Tokyo… todo en un par de estaciones de tren!

Finalmente llegamos a Kamakura y tras hacer un pequeño mapa mental con los sitios que queríamos visitar comenzamos el trayecto en el templo Hase-dera.
Este templo es famoso por contener la mayor estatua de madera de Japón, expuesta en una pequeña (y algo claustrofóbica) gruta. Pero además de su famosa estatua de madera, el templo estaba salpicado por hermosos jardines, fuentes y una escuela de caligrafía (que yo viera) además de un increíble mirador desde el que se puede apreciar toda la línea de la costa.

Kamakura
Templo Hase-dera

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Templo Hase-dera

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Templo Hase-dera

De ahí fuimos a visitar el Kōtoku-in, donde se aloja el famoso Gran Buda de Kamakura.

Great Buddha of Kamakura
Daibutsu (Gran Buda) de Kamakura

Debo decir que la estatua es realmente impresionante, y que hice cerca de 50 tomas diferentes, porque las fotos no hacían justicia a la magnitud del lugar.
Despues de curiosear un rato por los alrededores y descansar un poco en los bancos al rededor del templo, continuamos nuestro viaje por Kamakura.

El siguiente sitio que queríamos visitar era el santuario Zeniarai Benten, un curioso santuario rodeado por una pared enorme de piedra y donde tienen un manantial en el que, segun cuentan, si lavas tu dinero, se te multiplica!

Pero estaba bastante alejado del gran buda, y para llegar hasta ahí podíamos caminar por la carretera dando un buen rodeo, o tomar una pequeña senda forestal que atravesaba las colinas y atajaba bastante.

Por supuesto tomamos el camino más difícil, así que comenzamos a seguir la senda por los bosquecillos de Kamakura cargando aún mas las maltrechas piernas después de 3 días casi contínuos de caminatas.
Pronto dejamos atrás las carreteras y los ruidos típicos de la civilización y comenzamos a vernos rodeados de la vegetación de la zona, y sus sipáticos animalillos (a.k.a. arañas como mi puño de grandes!).
Al cabo de un rato comenzamos a dudar de que no nos hubiéramos perdido, ya que todas las indicaciones estaban en Kanji!

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Perdidos por los bosques de Kamakura

Con más pena que gloria logré descrifrar algo de lo que ponía en las indicaciones y continuamos el camino, preguntando de vez en cuando a otros turistas con los que nos cruzábamos o a algún que otro señor que nos adelantaba a la vez que nos hacía una reverencia.

Contemplar a un señor de unos 70 años adelantarte tan pancho en una senda campo a través, mientras tu estás casi luchando por respirar, y con la frente perlada de sudor, y ver como encima tiene fuerzas suficientes para hacerte una ligera reverencia te hace darte cuenta de que los japoneses, por regla general, están muy en forma!

Tras conversar con uno de estos señores nos enteramos de que había un pequeño santuario sintoísta cerca de la zona, así que nos desviamos y fuimos en su busca.

Al poco comenzamos a ver pequeñas estatuas de zorros que se confundían con la vegetación de la zona, adornadas en ocasiones con pañuelos o prendas rojas.
Y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos rodeados de toris, banderas, y estatuas de kitsune de diversos tamaños por todas partes.
Todo perfectamente integrado y armonizado en medio de las colinas de Kamakura.

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Santuario Shinto en medio de la nada

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Santuario Shinto en medio de la nada

Sin embargo el tiempo pasaba y aún nos faltaban un montón de cosas que ver, así que tras tomar algunas fotos, y disfrutar del lugar reemprendimos la marcha y terminamos saliendo de la senda forestal para encontrarnos en una carretera de aspecto abandonado.

Pero habíamos ido en la dirección correcta!, así que al poco encontramos un pequeño parque donde pudimos preguntar a la gente que pasaba por allí la dirección hasta el templo.
Y ahí, en medio de la nada y tras una agotadora caminada, había una máquina expendedora de bebidas!

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Máquinas expendedoras de bebidas en medio del bosque

Tras tomar un zumo de naranja que supo a verdadera gloria, tomamos rumbo al Zeniarai Benten, y al cabo de un rato encontramos la curiosa entrada al recinto.

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Entrada al Zeniarai Benten

Zeniarai Benten Shrine
Santuario Zeniarai Benten

Zeniarai Benten Shrine
Santuario Zeniarai Benten

El Santuario no era muy grande, y al estar rodeado de un muro de roca, se hacía más pequeño de lo que tal vez sea en realidad. Sea como sea el lugar no estaba muy lleno y se podía visitar sin agobio y sin prisas. Y era divertido ver como la gente mojaba sus monedas e incluso sus billetes en el agua sagrada.

Al salir paramos a comer algo, la verdad es que se nos había pasado la hora de comer completamente, así que compramos algo de bento (comida para llevar) y comimos por la zona.
El último de los templos que queríamos visitar era el Kenchō-ji, el monasterio Zen más antíguo de todo Japón.

Pero a pesar de la gran cantidad de Mapas que encontramos, parecía que comenzábamos a caminar en círculos, y a medida que caía la tarde se hacía más y más complicado encontrar a gente en la calle pare preguntar.

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Viviendo en un videojuego

Cuando ya comenzamos a plantearnos el regresar a la estación y tratar de orientarnos desde allí, encontramos por el camino a un par de turistas con las que charlamos un rato.
Eran dos mujeres francesas que nos hicieron el favor de preguntarnos las direcciones en perfecto japonés a un grupo de ancianos que nos estaban mirando con cara divertida. Una de ellas llevaba viviendo en japón 10 años y hablaba a la perfección 4 idiomas!

Tras agradecerles su ayuda y con ánimos renovamos nos llegamos al Kenchō-ji al atardecer.

Autumn
Hojas de Otoño

El templo iradiaba tranquilidad, siendo un monasterio Zen me lo esperaba, pero debo decir que me sorprendió la serenidad del lugar y lo cómodo que resultaba pasear por sus jardines y disfrutar de las vistas.

Bamboo
Bosquecillo de Bambú en el templo Kenchōji

El templo comenzaba en la falta de una colina y estaba construido de manera que había un camino que serpenteaba hasta la cima. Así que comenzamos a recorrerlo sin prisas, disfrutando del sonido de la naturaleza, y empapándonos de la serenidad del lugar, hasta el punto de que cuando me quise dar cuenta cada uno habíamos ido por nuestro lado, absortos en nuestros pensamientos.

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En el templo Kenchōji

La tarde comenzó a oscurecerse cuando finalmente alcanzamos la cima, y pudimos disfrutar del atardecer y del anochecer en un paraje sin comparación.

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Atardecer en el templo Kenchōji

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Anochecer en el templo Kenchōji

Tras descender todo lo ascendido ya había anochecido, así que decidimos despedirnos de Kamakura e ir hasta la estación de tren. Pero en lugar de ir directamente a nuestro hotel en Asakusa, decidimos aprovechar que nos pillaba de paso Yokohama y visitar el China Town.

El viaje desde Kamakura a Yokohama fue más tranquilo, el tren no iba muy lleno y yo aproveché para revisar mis fotos y en general descansar un poco, porque a esas alturas mis piernas comenzaban a doler.

Llegamos a Yokohama y tras orientarnos un poco localizamos China Town, y comenzamos a pasear por las calles disfrutando de los aromas de incontables puestos de comida de diferentes sabores, y aspectos y en general del colorido de las luces y los edificios.

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

Picoteamos un poco de cada puesto que nos llamaba la atención, y compramos algún que otro artículo de recuerdo.
Entramos en un centro de arcade donde pudimos ver que no sólo estaban las últimas y más modernas recreativas, si no que tenían verdaderos clásicos tipo Ghosts ‘n Goblins y otros grandes clásicos arcade.

Cuando nos cansamos fuimos a cenar a un restaurante chino de la zona, y nos dimos cuenta de que el rumor de que la comida china en japón es cara era cierto.
Al contrario de España o Panamá, donde un plato de comida china es relativamente barato, me pareció que en Japón la comida china es en general algo más cara que la comida local.

Yokohama's China Town
En el China Town de Yokohama

De ahí nos fuimos a pasear por la bahía de Yokohama, disfrutando del agradable clima y de las increíbles vistas de la ciudad.

Yokohama
Vistas desde la bahía de Yokohama

Continuamos caminando por el paseo marítimo de Yokohama, parando en un Lawson cercano para comprar un café y unas galletas bastante extrañas de un sabor que hasta la fecha no estoy seguro de saber explicar.
Y como comenzaba a hacerse tarde, y todavía estábamos lejos de nuestro hotel emprendimos el camino hasta la estación de Yokohama, parando por algún que otro mall, o centro recreativo, y entreteniendo la vista con alguna que otra viandante con la que nos cruzamos.

A lo tonto llegamos bastante tarde al hotel, pero no importaba, el día había resultado increíble como de costumbre y el próximo día nos íbamos a quedar por Tokyo, así que en principio sería un día tranquilo…o eso pensábamos.

Continuará…

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The Elephant Vanishes

Jan 07, 2010 @ 03:54 pm by CaDs

Hace tiempo que no escribo ningún post sobre algún libro de los que leo. En parte es porque últimamente no he tenido demasiado tiempo libre para leer y en parte porque tampoco lo he tenido para escribir.

Desde hace algunas semanas mi nivel de stress bajó lo suficiente como para poder dedicar algo de tiempo libre a la lectura, y finalmente terminé de leer The Elephant Vanishes.

Este libro es una recopilación de relatos cortos escritas por Haruki Murakami entre los 80 y los 90. Muy similar a Blind willow, sleeping woman, consta de varias historias sueltas, surrealistas, extrañas y entretenidas.

Aunque debo decir que hubo algunas que me resultaron demasiado raras para acabar de comprenderlas, en general es un libro que recomiendo leer por lo entretenido que resulta sumergirse en el universo particular de Murakami.

Aquí os dejo algunos de mis fragmentos favoritos.

Every morning, I still run past those five barns. Not one of then has yet burned down. Nor do I hear of any barn fires. Come December, the birds strafe overhead. And I keep getting older.
Although just now and then, in the depths of the night, I’ll thing about barns burning to the ground.

She stripped the sheets and pillowcase and ordered me out of my pajamas. My only refuge was the bathroom, where I showered and shaved. She was getting to be more and more like our mother. Women are like salmon: In the end, they all swim back to the same place.

“Doesn’t’ look like an airplane,” I say. Doesn’t sound like my voice either. Strangely brittle, as if the nutrients had been strained out through a thick filter. Have I grown so old all of a sudden?
“That’s probable because we haven’t painted it yet,” he says. “Tomorrow we’ll gave it the right color. Then you’ll see it’s an airplane.”
“The color’s not the problem. It’s the shape. That’s not an airplane.”
“Well, if it’s not an airplane, what is it?” he asks me. If he doesn’t know, and I don’t know, then what is ti? “So, that’s why it’s got to be the color”

This occurs to me while I’m ridding the Yamanote Line. I’m standing by the door, holding on to my ticket so I won’t lose it, gazing out the window at the buildings we pass. Our city, these streets, I don’t know why it makes me so depressed. That old familiar gloom that befalls the city dweller, regular as due dates, cloudy as mental Jell-O. The dirty facades, the nameless crowds, the unremitting noise, the packet rush-hour trains, the gray skies, the billboards on every square centimeter of available space, the hopes and resignation, irritation and excitement. And everywhere, infinite options, infinite possibilities. And infinity and, at the same time, zero. We try to scoop it al up in our hands, and what we get is a handful of zero. That’s the city.
That’s when I remember what that Chinese girl said
This was never any place I was meant to be

Viaje a Japón: Día 3

Dec 29, 2009 @ 11:11 am by CaDs

El despertador sonó a eso de las 4 de la mañana. Al principio estaba bastante atontado y lo ignoré, pero al perseverancia de la alarma del iPhone consiguió su propósito y terminé por despertarme.

Finalmente recordé dónde estaba e inmediatamente me dispuse a continuar con el plan. Habíamos acordado aprovechar el jet lag de los primeros días para levantarnos realmente temprano e ir a visitar el mercado de pescado de Tokyo.

Para los que no lo sepáis, el mercado de pescado de Tsukiji está considerado como el mayor mercado de pescado del mundo, y si váis realmente temprano podéis ver la lonja donde se realizan las subastas de pescado.
Lamentablemente y debido a varios incidentes con los turistas que toqueteaban el pescado y se dedicaban a molestar, no está permitido el acceso durante la subasta, y los turistas se han ganado bastante mala fama.

Si sois de los que os gustan los mercados tradicionales os encantará este lugar. Está lleno de todo tipo de puestos, con cientos de variedades de pescados, mariscos y productos diversos.

At Fish Market

También podéis encontrar herramientas para cocinar, uniformes y trajes para restaurantes, todo tipo de especias y condimentos y alguna que otra prenda de recuerdo a modo de camiseta o pañuelo.

Tsukiji fish market

Si visitáis el mercado de Tsukiji os recomiendo que tengáis especial cuidado con los motocarros que circulan a toda velocidad por el lugar transportando mercancía, y que pasan realmente cerca de uno.
Yo me agobié un poco, me daba la sensación de estar estorbando me pusiera donde me pusiese y me sentí completamente fuera de lugar con mi cámara en medio de toda aquella actividad.

Tsukiji fish market

Tsukiji fish market

Tsukiji fish market

At Fish Market

Pero me alegro de que Rafitafx me convenciera de visitar el sitio proque después de dar un par de vueltas por el lugar, fuimos a comer sushi fresco para desayunar.

At Fish Market

Sushi

Esta fue la única vez que comí sushi durante mi estancia en Japón y puedo decir que fue realmente alucinante.
Tened en cuenta que los japoneses le ponen bastante wasabi en el sushi! así que si no os gustan los sabores tan fuertes es recomendable que se lo indiquéis al camarero o al sushero que os lo esté preparando.
Al regresar el viaje me dí cuenta de que hay bastante desinformación en cuanto a la comida japonesa. Mucha gente me preguntaba si había comido sushi y casi todo el mundo se sorprendía cuando les decía que había tanta variedad de platos que realmente sushi sólo comí un día.

Después de desayunar y chapurrear un rato algo de japonés con los dos cracks que nos atendieron levantamos el campamento y como todavía teníamos unas cuantas horas que matar hasta que abrieran el Ghibli Museum, cogimos el metro y nos fuimos a visitar otro de los barrios de Tokyo que teníamos pendientes. Shinjuku.

Shinjuku está plagada de rascacielos por todas partes, hasta el punto de que cuando ves un edificio con menos de treinta plantas te lo quedas mirando con cara de “hmm que pequeño es este”.

Shinjuku skyscrapers

Shinjuku skyscrapers

Fuimos caminando dando vueltas en busca de una oficina de correos para sacar dinero y después de preguntar un par de veces y perdernos otro par de veces desistimos y nos fuimos a dar un paseo por el Shinjuku Gyoen, un parque cercano.
De camino vimos el edificio del ayuntamiento de Tokyo pero no llegamos a subir al mirador, pensando que lo visitaríamos a la vuelta (craso error, porque nunca volvimos por ahí).

Shinjuku Park

Shinjuku

Caminar por uno de los parques públicos por la mañana te abre los ojos a la cruda realidad de la crísis económica que atraviesa Japón. Había cantidad de personas sin techo (homeless) que se despertaban, recogían sus catres y hacían algo de ejercicio o tomaban el sol, ante la mirada indiferente de los viandantes y la mirada curiosa de al menos tres turistas que pasaban por ahí.

También descubrimos el secreto de los parques japoneses y la manera de que la gente no pise el césped y lo estropee.
Simplemente basta con dejar crecer a sus anchas a las arañas!


No os recuerda a las arañas del zelda?

Despues de algún que otro escalofrío por culpa de estos simpáticos bichillos, volvimos a buscar la oficina de correos. Esta vez logramos encontrarla y pudimos retirar algo de efectivo.

Los ATM de Japón generalmente funcionan sólo con tarjetas locales. Sólo algunos bancos como CitiBank aceptan tarjetas extranjeras. Las oficinas de correos generalmente tienen cajeros que permiten sacar dinero a los turistas aplicando el cambio y una pequeña comisión.
Esa fue otra de las cosas que me sorprendió de Japón, y es que en general el pago con tarjeta de crédito no es tan común como uno puede llegar a pensar. De hecho había varios lugares en los que no se aceptaba tarjeta.

Tras rellenar los maltrechos bolsillos nos dimos cuenta de que se nos había pasado el tiempo volando así que volvimos a la carrera al metro y tomamos la combinación metro/tren hasta Mitaka.
Mitaka es una pequeña ciudad situada dentro del Territorio que se denomia Tokyo. Es un área de unos 16 km², y os preguntaréis, puede existir una ciudad de 16 km²? Pues si, ya que tiene una densidad de población de unos 10,600 habitantes por km² (Datos sacados de la wikipedia).
Y sin embargo el lugar, al menos a la hora a la que estuvimos por ahí estaba completamente en calma.

Mitaka Street

Llegar al Ghibli Museum desde la estación es bastante fácil, basta con seguir las totoro-señales que hay esparcidas por el camino y, en general, disfrutar de la calma de Mitaka, sus pequeños parques y sus casas y callejones.

Mitaka

Tras un agradable paseo llegamos al Museo.
En el interior no estaban permitidas las fotos, así que me entretuve un rato tomando fotos del exterior y pensando en cómo arreglármelas para escabullir alguna foto desde dentro.

Ghibli Studio

Ghibli Studio

Ghibli Studio

IMG_0191

Pero al entrar, cambié completamente de opinión. Realmente no se explicarlo muy bien con palabras. Es sólo que el lugar emanaba una sensación tan especial y tan agradable que te olvidas de todo lo demás.
Te das cuenta e que la gente del Ghibli Studio siente verdadero amor por lo que hacen, y lo demuestran en cada rincón de este pequeño museo.
Si visitáis Tokyo y os gusta el manga y la animación, ésta es sin duda una parada obligatoria. Eso sí, el número de visitantes por día está limitado, así que conviene reservar con algo de antelación.
Podéis hacer las reservas en la página del Museo.

Después de visitar el museo nos quedamos con más ganas de manga, así que fuimos hasta Nakano, a visitar Mandarake, una tienda de compra y venta de Manga, Merchandising de todo tipo y en general frikerío vario.

Lamentablemente no estaban permitidas las fotos, pero encontré una tienda con un nombre bastante curioso para los hispanoparlantes.

IMG_0194

Después de babear con la cantidad de cosas chulas que tenían en Mandarake decidimos comer algo, y como había un McDonald’s cercano entramos para probar alguna de esas hamburguesas especiales que sólo tienen en Japón.
Yo probé un trozo de la hamburguesa teriyaki, pero terminé comiéndome mi clásico cuarto de libra, y debo decir que estos japoneses controlan la cocina hasta el punto de hacer la mejor comida basura que he probado en mi vida.

Después decidimos quemar el exceso de calorías dando un paseo, así que llegamos hasta la estación de Tokyo Cental y nos dimos una vuelta por las inmediaciones del palacio Imperial.

Imperial Palace, Tokyo

Imperial Palace, Tokyo

Imperial Palace, Tokyo

Imperial Palace Lamps

Debo decir que, a no ser que viajéis en algún tour con visita programada, o sea un día especial en el que el palacio se abre al público, os podéis ahorrar la visita al palacio porque no hay mucho que ver.
Estuvimos deambulando por ahí, tomando un par de fotos y cuando nos alejamos a buscar otro lugar para visitar escuché que uno de los guardias nos gritaba algo y venía hacia nosotros.
Pensando que habíamos incumplido alguna de las numerosas normas me preparé para tratar de entender al hombre que venía hacia nosotros y pedirle disculpas por la afrenta que hubiéramos cometido, pero resultó que el señor se había acercado a devolverme una bolsa que me había olvidado con los recuerdos del museo Ghibli!
Tras agradecerle repetidas veces que me devolviera mi bolsa con mis totoros y mi gatobús comenzamos a deambular por la zona viendo como las luces de la ciudad comenzaban a encenderse.
Y entre la maraña de edificios que pueblan el centro de Tokyo vimos a lo lejos la torre de Tokyo, así que a falta de una idea mejor decidimos caminar hasta la torre de Tokyo.

Tokyo

Tras un largo paseo en el que pude ver cómo las calles y las aceras comenzaban a inundarse de vehículos y personas a medida que se acercaba la hora de salida de los trabajos, llegamos a la torre de Tokyo.

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Tokyo Tower

Habiendo visitado un par de días antes la Torre Eiffel pude compararlas en mi mente, y si bien la Torre Eiffel gana en lo espectacular de su diseño y en su dominio frente a la ciudad, la Torre de Tokyo destaca por sus increíbles instalaciones, la comodidad de acceso y las increíbles vistas de la ciudad.

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Había multitud de colegiales visitando la torre (esos chicos están por todas partes a todas horas!) y como éramos de los pocos occidentales que visitábamos el lugar, varios de los chiquillos cuchicheaban y de vez en cuando nos señalaban con el dedo.

De ahí comenzamos el lento regreso al hotel, así que llegamos hasta Asakusa nuevamente, pero como aún era temprano, callejeamos un rato en dirección a Kappabashi-dori porque habíamos escuchado que había un santuario dedicado a los kappa.
Pero tras callejear un buen rato y perdernos un par de veces nos dimos por vencidos. Así que regresamos al hotel, haciendo una breve parada en un Mister Donut y en un centro de Arcade.

Agotado llegué al hotel, me dí una buena ducha y esta vez sí me acosté a dormir a pierna suelta.

Y menos mal que fue así, porque a la mañana siguiente visitaríamos Kamakura, e iba a necesitar todas mis fuerzas.

Continuará…

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